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08 de Mar de 2021

Béisbol

El legado de Monte Irvin

Fue un extraordinario y muy completo pelotero, tanto ofensiva como defensivamente

Cuando se habla de la ruptura de la barrera racial en las grandes ligas, nos remontamos a 1946 y a la gesta del magistral y estoico Jackie Robinson. En este contexto hay que mencionar a otro excepcional pelotero: Monte Irvin.

Monte Irvin. Es hacia 1949 cuando recibe el llamado de la MLB.Bowman Gum

Nacido en Halesburg, Alabama, un 25 de febrero de 1919, fue un jugador y una persona clave para el desarrollo del juego tal como lo conocemos; primero dentro de las rayas de cal y luego desde las oficinas. Irvin fue una especie de predestinado en estas lides. Un ser con luz propia.

Hay un dato que muy pocos conocen: Monte Irvin fue considerado como el primer candidato para ser el precursor en lo de romper la barrera racial, pero venía de un prolongado servicio militar, y se consideró poco prudente exponerlo a ese cruento proceso, ello abrió las puertas al gran Jackie. Ambos, tenían educación universitaria y eran idóneos para esa gesta.

Antes de ser llamado por los Gigantes de Nueva York a las mayores en 1949, tuvo una destacadísima figuración en varios frentes:

Liga de Puerto Rico: (y serie del Caribe).

Liga Mexicana.

Liga Cubana.

Ligas Negras, incluyendo la Serie Mundial de LN (1946). En esa serie le dispararía un mítico cuadrangular a Satchel Paige.

En todas estas instancias fue estelar y deslumbrante su actuación. Es hacia 1949 cuando recibe el llamado de la MLB, tenía 30 años y sus mejores tiempos casi habían pasado. No obstante, era tanto su talento que engañaba al tiempo y a las condiciones naturales.

Con los Gigantes (fue su primer jugador negro) tuvo ocho temporadas con logros importantes, tales como:

° Línea de 296/383/475 con OPS .858 y OPS+ 125.

° Un liderato de impulsadas en 1951.

° Un tercer lugar MVP (1951).

°Dos top 10 de prom bat, OBP, SLG, power-speed.

El gran Roberto Clemente dijo sobre Monte Irvin: “Creo que tenía el mejor ojo, la mejor postura y el corte más agudo en los jardines, fildeaba bien y lanzaba como una bala”. Viniendo de Clemente que luego se convertiría en un excelso jardinero, ganador de más de una decena de guantes de oro en el RF, es un gran elogio.

Irvin recibiría, 16 años después de su retiro, su placa en Cooperstown por el Comité Especial de las Ligas Negras, pero eso no era todo para él en el béisbol grande.

Monte siguió aportando, esta vez desde trabajos de oficina ligados al béisbol. En una primera etapa estuvo a cargo de la Dirección de Políticas a la Comunidad de los Mets, luego estuvo, por más de una década, de asistente al comisionado de Béisbol, para rematar esas faenas con la organización del Comité de las Ligas Negras y comienzo del correspondiente al de Veteranos.

Monte Irvin falleció en 2016, luego de una intensa y útil vida.

En una frase, que es una explicación de su actitud en la vida pudo condensar Irvin su visión y su comportamiento: “Muy temprano en la vida aprendí, simplemente a través de la observación, que el bien siempre vence al mal. Si una persona tiene buenas intenciones en su corazón y quiere hacer lo correcto, existen ciertas formas en las que se puede superar cualquier obstáculo”.