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30 de Nov de 2020

Fútbol

Ante Arabia Saudí, triunfo inédito o regreso a casa

La selección saudí era el rival que estaba en las cuentas anticipadas para ser la prueba de fuego definitiva en el Mundial; resultó como se esperaba. Ahora la Selección debe demostrar que tiene juego para vencerlos

Panamá llega a su último partido del Grupo E urgido de encontrar ese fútbol ofensivo y de posesión de balón que le permitió durante el Premundial clasificar invicto; como en la etapa de preparación de cara al torneo, ilusionar con su buen rendimiento.

Sin lugar a dudas son escenarios y condiciones diferentes, un mundial exige dar mucho más de lo expuesto: más concentración, mejor movimiento, precisión en el pase, eficacia en las ocasiones que tengas, etc. No ha faltado ni entrega ni voluntad, porque los jugadores se han dado por entero, pero ha faltado la claridad para alcanzar el techo personal y colectivo en el rendimiento futbolístico.

Ante Arabia Saudí solo le sirve la victoria para avanzar, igual como le ocurrió en las tres anteriores copas que participó empatando al inicio; ahora también en el cierre lo define todo. La estadística está en contra, perdió siempre: ante República Checa 2-1 (Canadá 2007), contra Brasil 4-0 (Colombia 2011) y frente a Ghana 1-0 (Nueva Zelanda 2015). Aunque la estadística no juega, tendrá que romperla para que no le siga recordando que participa, pero no compite mejorando sus números.

Si consigue los tres puntos en disputa, suma cuatro, haciéndose accesible figurar entre los cuatro mejores terceros del torneo, permitiéndole avanzar a los octavos de final prolongando así la concentración en Polonia que hoy cumple 31 días, desde su arribo el 1 de mayo a la ciudad de Opalenica. Ese sería un desenlace ideal para este mes de mayo hasta hoy sin cosecha, debido a que la Sub-17 masculina fue eliminada en el Premundial para el Mundial en Brasil, y en el fútbol playa se sufrió igual revés en el campeonato de la Concacaf que clasificaba al Mundial a jugarse en Paraguay.

Qué tan cerca… qué tan lejos

¿Ganar es una aspiración más cerca del deseo, que de la realidad? El rendimiento de Panamá y Arabia Saudí en los dos compromisos previos mostró fortalezas y debilidades de ambos. Los panameños lucieron como virtud la aplicación de un esquema táctico defensivo más propenso a impedir el desarrollo del juego rival que de inquietarlo, proponiendo un golpe por golpe, lógico desde la valoración del perfil de conjuntos considerados superiores por su trayectoria y su presente. Panamá reaccionó cuando se vio abajo en el marcador. Permitieron 3 goles. Anotaron 1 gol. Lograron un punto valioso con el empate ante Mali.

Los saudíes han sido fieles al estilo ofensivo de juego que los llevó a convertirse en los campeones asiáticos de la categoría Sub-19, el año pasado. Rápidos, con movilidad, despliegue físico y gol. Cayeron en la apertura del grupo ante Francia por 2-0, aunque nunca renunciaron a su estilo. Luego ante Mali, en uno de los mejores encuentros, fueron derrotados 4-3. Tienen gol, una cualidad que develó también su carencia: no defienden bien, su estilo abierto deja espacios y les cuesta reposarse en el juego. Llevan 3 goles en el torneo, han recibido 6. Su punto más débil: la portería. El titular Abdulrahman Alshammari deja una actuación para el olvido salvo que hoy sea la figura.

El partido obliga a la Selección de Panamá a cambiar, tiene que buscar el triunfo para su supervivencia, exponiéndose como no lo hizo anteriormente; para Arabia Saudí el triunfo significa la reivindicación de una participación honrosa después de haber dejado escapar ante Mali la ventaja en dos ocasiones, quedando por ello fuera del torneo.

Panamá tiene argumentos ofensivos para ganar el partido porque llegó al torneo siendo un conjunto con ese recurso. Todas las precauciones defensivas tomadas ante Mali y Francia tampoco las debe olvidar, solo que ahora no pueden ser prioritarias. Al momento que logre ponerse en ventaja en el marcador, si es que lo logra, deberá variar el plan. Tiene que atacar pero no desbocarse en ello, porque los saudíes al contraataque pueden pasarle una factura cara.

Cuestionar el método Jorge Dely

PASADO Y PRESENTE

Cuando concluyan los 90 minutos de juego, en el ámbito futbolístico se presentarán dos posibles escenarios. El positivo se dará si Panamá logra vencer a Arabia Saudí, clasificando a la siguiente fase. Entonces no habrá críticas al entrenador Jorge Dely Valdés; todos se unirán al coro de felicitaciones. El segundo ocurrirá si Panamá cae derrotada o empata, cuestionando si vale la pena tanta inversión y planificación para obtener resultados idénticos a las anteriores participaciones. Una posición maniqueísta que no contribuye al crecimiento, pues apunta con el resultado deportivo negativo a desacreditar un método de trabajo que debería ser el usual y no extraordinario: la inversión correcta en la planificación, preparación y el seguimiento de las selecciones. Si no fue ahora, más adelante mostrará su validez. La improvisación es más nociva que un mal resultado.