La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Fútbol

Copa América ¿Y los hinchas, dónde están?

Llama la atención que en los primeros días de la Copa América, ningún partido ha tenido el placer de llenar las tribunas de un estadio. Muy por el contrario, los escenarios lucen afantasmados, poco cálidos, muy vacíos ¿Será que podemos definir las razones?

Los espectadores son el corazón de los partidos de fútbol y en esta Copa parece que no late como antes.

Bienvenidos al vacío. O a los estadios vacíos, que en el fondo es prácticamente lo mismo. Duele observar una copa tan importante (la más antigua del mundo de selecciones nacionales) desarrollándose en escenarios medio vacíos, con poca bulla, y menos color. Uno desearía vibración, espíritu, participación popular. Pero, hasta ahora, nos vemos enfrentados a un pasmo participativo, que bordea la indiferencia.

¿Pero qué está pasando? Empecemos por la propia afición local. No solo no llenan los estadios, ni siquiera llenan los bares donde se transmiten los partidos. Entre varias razones, despunta una razón esencial, que seguramente ya habrás adivinado: la plata.

Las entradas mantienen un precio muy elevado. La más alta ronda los 125 dólares por boleto, la mitad del salario mínimo en Brasil. Obviamente, entre gastar la mitad de tu salario (en el caso que tengas uno) y disfrutar un espectáculo deportivo por televisión, la decisión es bastante sencilla. Los precios para el torneo local brasileño e incluso para torneos internacionales, como la Copa Libertadores o la Copa Sudamericana, pueden oscilar entre unos $6 y $12. Mientras la entrada más barata de esta Copa América se eleva hasta unos $29.

Además, a nivel histórico la Copa América nunca ha estado muy cerca del corazón futbolístico brasileño. Quizás tenga que ver con el desempeño relativamente pobre que ha experimentado Brasil en este torneo. La selección brasileña apenas suma ocho títulos, en contraposición a las exuberantes 15 de Uruguay y las 14 de Argentina.

Volviendo a las audiencias, partidos como Perú – Venezuela (con 11,107 espectadores) o Uruguay – Ecuador (13,611 espectadores) fueron dos de las primeras marcas bochornosas de la ausencia deportiva. Un periodista uruguayo decía que durante el partido de su selección contra Ecuador, podías oír las indicaciones de entrenadores y los insultos entre jugadores; y si te esforzabas un poco, hasta el amable susurro de la hierba.

La última Copa América en Estados Unidos en 2016 recibió una media de espectadores de 46,373. Entonces, algo anda mal. Si bien Estados Unidos tiene una mayor población, en la que el fútbol ha ido calando año tras año; uno esperaría mayor entusiasmo por parte de un pueblo que respira, piensa y escupe fútbol.

Otro elemento a tomar muy en cuenta es la proliferación de copas América en tiempos recientes, lo cual implica una devaluación instantánea de un torneo que merece mucha mayor apreciación. Me explico. Si este año tenemos una Copa América y el año siguiente tenemos otra, es como si tuviéramos un mundial cada año, en vez de cuatro. Y eso, créeme, afecta a la percepción que tenemos de un evento y el interés que este genera. La idea es que sean torneos especiales, con periodicidades capaces de generar expectación en los aficionados. Pero la multiplicación de estos torneos producen banalización y disminuyen la emoción de sumar gloria deportiva a tu causa. Míralo así: estamos jugando la Copa América y apenas falta un año para la siguiente, que para colmo se jugará con dos anfitriones, muy distantes el uno del otro (Argentina y Colombia, por si no te habías enterado).

La Conmebol replica a estas críticas diciendo que la plata que están recaudando (por precios elevados y derechos televisivos) son considerables. Una vez más impera el concepto negocio devorando al concepto deporte. Me parece que puedes generar ganancias sin hundir el nivel deportivo en el subsuelo. Creo que nadie le niega a la Conmebol la posibilidad de generar dinero. Pero, por favor, que no sea pagando el precio de disminuir la calidad o el interés del espectáculo deportivo.

Quizás la Conmebol podría aprender de los torneos europeos. Para empezar, regular la periodicidad de los eventos, sin desesperarse por aumentar al máximo los enfrentamientos en la búsqueda de sumar un puñado de dólares más para sus arcas, ya rebosantes. Luego, si quieres incrementar tus beneficios económicos, se puede generar mayor participación local e internacional con eventos paralelos de gran atractivo, que incluyan la presencia de viejas estrellas, espacios de interacción, FanFests, promociones y eventos lúdicos para niños y grandes.

Ya veremos cómo continúa nuestra Copa América. Y si sale mal, tendremos una antes de un año. Entonces, volveremos a conversar del tema.

Por ahora, seguimos informando.