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15 de Aug de 2020

Fútbol

¡Saturados!

Esta semana la saturación del fútbol mundial encarnó de manera grotesca en el calendario del Liverpool F.C. Con apenas 24 horas de diferencia y a una distancia de 5,000 kilómetros, el equipo inglés tenía dos partidos programados. Uno en el Mundial de Clubes y el otro en la Copa Carabao de Inglaterra. La solución del dilema, a continuación

Era una broma. La solución a una situación semejante no la tengo yo. Solo los grandes, ricos y poderosos estamentos que organizan el fútbol mundial pueden ofrecer respuestas a esta saturación que amenaza con engullir hasta al más fanático hincha futbolero.

El equipo juvenil del Liverpool cayó 4-0 ante el Aston Villa en los cuartos de final de la Carabao Cup.EFE

Recuerdo que de niño esta situación me hubiera parecido ideal. La posibilidad de tener partidos casi todos los días hubiera sido lo más cercano a un sueño glorioso y perfecto. ¿Pero cuál es el límite? Esta semana el Liverpool, ante lo imposible de su situación, tuvo que alinear en la Copa Carabao a un equipo juvenil, mientras llevaba su equipo mayor a Qatar para el Mundial de Clubes. Este título, es el único que el Liverpool no ostenta en sus ricas y nutridas vitrinas. En dos ocasiones, el más laureado de los equipos ingleses renunció a jugar la Copa Intercontinental (ancestro del Mundial de Clubes) por razones comunes en esa época: evitar la visita a estadios sudamericanos que prometían extrema violencia y riesgos e todo tipo. Pero en tres ocasiones aceptó jugarla y en las tres salió por la puerta perdedora. Contra Flamengo en 1981, contra Independiente que lo venció tres años después y contra São Paulo en 2005. Tal vez por eso el Liverpool se está tomando el Mundial de Clubes muy en serio. Después de todo, la Copa Carabao (antes Copa de la Liga) la ganó en ocho ocasiones, más que ningún otro equipo inglés.

Pero la feroz saturación de partidos sugiere que la Copa Carabao podría estar próxima a desaparecer. Torneos similares han caído en España, Francia y Alemania, ante el terror a la asfixia y la imposibilidad de encajar estos partidos en un calendario excesivamente saturado.

¿Pero qué hizo el Liverpool ante el dilema de los dos partidos casi simultáneos? Presentó un equipo juvenil a su choque de cuartos de final de la Carabao. Estamos hablando de un equipo que promediaba 19 años de edad, contra un rival cuyo promedio era de 29. Esa diferencia de diez años debe entenderse como diez años más de experiencia en partidos exigentes en ligas de primer orden. El esfuerzo de los jovencitos Reds fue ejemplar, pero nadie les quitó la paliza de encima. Sucumbieron 5-0 en un partido en el cual ya estaban a cuatro goles de distancia apenas terminado el primer tiempo. Klopp y los mayores lo vieron por televisión desde Qatar, donde se celebra el Mundial de Clubes.

¿Pero no había una fecha en la que se pudiera acomodar este partido? A eso vamos. Los calendarios se aprietan tanto, que las fechas se nos agotan. Por ejemplo, el Liverpool debe disputar 13 partidos en 40 días, abarcando cinco competencias distintas.

Por estar jugando el Mundial en Qatar, el Liverpool tuvo que reprogramar su partido de Premier League para el 8 de enero, único hueco libre en el calendario.

Klopp llamó desde Qatar al entrenador de los juveniles Rojos. La llamada fue durante el medio tiempo y lo felicitó con efusividad. Les pidió valentía, que no dejasen de esforzarse y que continuasen jugando igual. Además, afirmó: “Si tienes un calendario en el que un equipo no puede jugar todos sus partidos, el problema no es del equipo sino del calendario”.

Todos sintieron admiración y orgullo por estos chiquillos que nunca cedieron. Al final del partido, los técnicos del Aston Villa los visitaron en su camerino, para mostrarles sus respetos y levantarles un poco el ánimo.

Fue la alineación más joven en la historia del Liverpool. La prensa británica acudió al llamado con acidez, bautizando este partido como “escándalo” o “farsa”. Y tienen razón. Todos queremos ver fútbol, pero creo que nadie optaría por duelos desiguales, productores de goleadas de escándalo. Puedes decírselo a los 5,000 hinchas del Liverpool que viajaron hasta Birmingham y alentaron sin descanso a los valientes chiquillos que los representaban.

Quizás toda esta situación sirva para replantearse los calendarios un poquito. Solo un poquito. Nos encanta el fútbol. Pero nos negamos a morir asfixiados.