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- 12/02/2026 00:00
Como elemento aglutinador el deporte no ha dejado de estar presente en el acontecer de la sociedad, obteniendo cada vez más relevancia por su impacto. En julio de 1930, hace 96 años, el fútbol era solo una brizna en la vida deportiva panameña en donde el beisbol y el boxeo primaban en las preferencias, mientras que abajo de sus fronteras, en Suramérica, Uruguay iniciaba un acontecimiento que va a marcar la agenda deportiva universal cada cuatro años: la Copa Mundial de Fútbol.
Surgido en Inglaterra en los colegios públicos, la clase obrera va a hacer suyo el fútbol, por la simpleza de sus implementos y reglas, para las horas de descanso como entretenimiento. La popularización lo va a expandir, contagiando a todo el viejo continente, llegando luego a América donde arriba para calar principalmente a las orillas del Río de la Plata, donde uruguayos y argentinos lo van a abrazar.
Expulsado como deporte de los Juegos Olímpicos al señalársele por el profesionalismo creciente de los jugadores, el Congreso de la FIFA de 1929, que tuvo como sede a Barcelona, decidió materializar la idea soñada de un torneo global concediéndole la sede para la primera versión a Uruguay. Era el reconocimiento al país cuya selección había ganado la medalla de oro consecutivamente en esta disciplina en los Juego Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928. El año para celebrarse era 1930, una fecha que coincidía con la celebración del centenario de su existencia como nación, pero tenía un complicado inconveniente: contaban con solo un año para prepararlo. Los charrúas asumieron el reto con orgullo y total dedicación.
Decidieron construir un mega escenario para recibir el evento en los terrenos de lo que se conocía como el Parque de los Aliados, el nombre que llevaría sería Estadio Centenario, se le encomendó el diseño al arquitecto Juan Scasso y la capacidad se estipulaba entre 100 mil a 90 mil aficionados. Para lograrlo trabajaron a contrarreloj con tres equipos de trabajadores que se rotaban las 24 horas en turnos de ocho horas. Lo declararon terminado cinco días después de iniciado el torneo, acogió la mayor parte de la competición.
Sin embargo, todo el empeño puesto por los uruguayos sufrió un amargo desplante de los países europeos de mayor renombre futbolístico en ese momento. Inglaterra, Italia, España, Hungría y Austria, que en ese momento poseía su mejor generación a la que apodaban el wunderteam, con Sindelar como su jugador estrella, se negaron a asistir. Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania se harían presentes. Viajarían todas las selecciones en un mismo barco, el vapor Conte Verde, en un recorrido por mar de tres semanas.
A ellas se sumarían nueve selecciones americanas: Argentina, Brasil, Bolivia, Estados Unidos, Chile, México, Paraguay, Perú y la anfitriona Uruguay. El ganador se haría con la Copa Jules Rimet, en homenaje al presidente de la FIFA, la cual devolvería para la siguiente edición y sería propiedad definitiva de aquella selección que ganara tres veces la competición. Se conformaría una competición con 13 participantes divididas en 4 grupos, tres grupos de 3 equipos y un grupo de 4 selecciones. El campeonato tendría 18 partidos, 17 días de duración, una ciudad involucrada: Montevideo.
Unos números que, si no se pondera el valor y el esfuerzo de lo que significó la gestación de hacer andar el primer campeonato, son irrisorios ante la vigésima tercera versión México/Estados Unidos/Canadá 2026, con 48 selecciones participantes, 12 grupos, 104 partidos, 38 días de duración y 16 ciudades involucradas.
Olvidándose de los ausentes, el fútbol liberó el balón para rodar el 13 julio de 1930 en dos estadios simultáneamente: Gran Parque Central, que recibió el Estados Unidos vs. Bélgica, y en Pocitos en donde se enfrentaron Francia y México. Estados Unidos vencerá a Bélgica 3-0 y Francia hará lo mismo derrotando a México 4-1, el hecho relevante de este partido se situará en que el delantero francés Lucien Laurent marcará el primer gol de los mundiales a los 19 minutos. El primero de los 70 goles que se registrarán a la conclusión del torneo.
Laurent narrará así años después el gol anotado al portero mexicano Óscar Bonfiglio: “Comenzó normal, ambos equipos luchando por el balón. De pronto Delfour atacó por la derecha y pasó a Liberati que centró. Corrí por el centro y conecté con el balón al caer y lo colé por la esquina de la portería. Todos estábamos muy contentos, pero en esos días no nos besábamos”.
Concluida la fase de grupos que arrojó como primeros a Argentina, Estados Unidos, Yugoslavia y Uruguay, estas cuatro selecciones avanzaron a las semifinales. Argentina vencerá a Estados Unidos 6-1 y Uruguay hará lo mismo con Yugoslavia con idéntico resultado 6-1. La final esperada entre Uruguay vs. Argentina quedaba pactada para el 30 de julio en el Centenario.
Eternos y enconados rivales, las horas y los días previos provocan tensión en ambos países. Los aficionados argentinos que han llegado a Montevideo denuncian que se les acosa, los que están viajando se quejan de retrasos premeditados y de que en aduanas están reteniéndoles con el argumento de que algunos portan armas.
La Selección Argentina recibe custodia policial, los rumores sobre amenazas de muerte agitan aún más el ambiente. Se ha designado como árbitro central al belga John Langenus, de quien se afirma que solicitó con insistencia un seguro de vida para él y los dos jueces de línea.
Llega la hora señalada para la primera final de la Copa Mundo: 68.346 personas se estipula que llenaron el Centenario, unos 15 mil argentinos se considera la cifra de argentinos que estuvieron en Montevideo. Los dos países van a vivir el duelo con la respiración contenida a través de las apasionadas narraciones de los locutores en la radio, el medio de comunicación de la época que cubría en directo los pormenores.
La leyenda dice que antes de comenzar, los capitanes de ambos equipos entablaron discusión con el árbitro sobre el balón con el que se debía jugar, cada escuadra abogaba para que se hiciera con el que habían utilizado en el torneo: Uruguay quería que se hiciera con el balón hecho en Inglaterra y Argentina se inclinaba por el suyo fabricado por una empresa de Escocia. Hay diferentes versiones, una sustenta que se jugó el primer tiempo con uno y el segundo con el otro, aunque la que parece más fiable es la que sustenta que el árbitro lanzó al aire una moneda y ganó el balón argentino; con ese jugó todo el partido.
Ya con el partido en curso Uruguay se adelantó con un gol de Dorado a los 12 minutos, los argentinos reaccionaron empatando 1-1 a los 20’ y se fueron arriba 2-1 con una anotación de Guillermo Stábile, su figura y el goleador del torneo. Con ese resultado transitorio terminó el primer tiempo.
En el segundo periodo, el equipo charrúa alcanzó la igualdad 2-2 con un gol de Cea a los 57’ y en el minuto 68 Santos Iriarte sorprendió a los argentinos con un disparo fuera del área para el 3-2. Con el equipo albiceleste volcado procurando el empate, ‘El Manco’ Castro liquidó el partido anotando de cabeza a los 89’ para el 4-2. Uruguay se coronaba como primer campeón del mundo, el país lo celebraba y el día siguiente fue decretado feriado nacional.
Aunque el torneo no había tenido mucha divulgación en la prensa panameña, tampoco pasó totalmente desapercibido. La Estrella de Panamá, en su edición del 1 de agosto, publicó en la primera plana de la sección de deportes una noticia con este título: $225,000 produjo el campeonato de Montevideo. En el desarrollo de la noticia informaba: “Montevideo. Julio 31. Se ha anunciado aquí hoy que el campeonato mundial de football que termino ayer con la victoria del equipo nacional uruguayo produjo $225.000 oro, suma que cubrirá todos los gastos del torneo. Se calcula que 600.000 fanáticos asistieron a los diferentes matches del campeonato”.
Hoy, 96 años después de aquella primera Copa Mundial de un deporte que no tenía mucha exposición mediática nacional, el fútbol acapara titulares y una enorme expectativa por la que será este año la segunda participación de la Selección de Panamá en la máxima competición global del balompié.