26 de Nov de 2022

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Preguntas, antes y después

Antes de la pelea entre Oscar De La Hoya y Manny Pacquiao expresé el conjunto de interrogantes que hacían sumamente complicada la tarea ...

Antes de la pelea entre Oscar De La Hoya y Manny Pacquiao expresé el conjunto de interrogantes que hacían sumamente complicada la tarea de establecer un pronóstico sensato. Advertía que las variables que usualmente se toman en cuenta para elaborar análisis eran inéditas y, por ende, dejaban mucho espacio a la especulación.

Preguntaba cómo podíamos anticipar la velocidad de Pacquiao en peso welter, cuando sólo había cumplido un combate en peso ligero. ¿Su pegada sería igual de contundente? En cuanto a De La Hoya teníamos la duda de su rendimiento en una división en la que hacía más de siete años no combatía. El elemento objetivo que no podíamos soslayar era la ventaja física corporal de De La Hoya. Hoy después de la pelea, quedan más interrogantes. Manny lució como lo que es, un gran boxeador, agresivo y eficaz, pero su rival sencillamente no peleó.

De ninguna manera puede desacreditarse la victoria de Pacquiao, pero aún hay aspectos que no entiendo. Oscar no era el mismo. Es obvio que algo pasó en su anatomía, pero la gran pregunta es? ¿Qué fue? ¿Cómo es posible que De La Hoya pesara 145 libras el viernes y en la noche siguiente sólo había subido dos libras? ¿Por qué no tenía capacidad de reacción? ¿Por qué lució torpe y poco ofensivo? Son demasiadas preguntas y no alcanzao a comprender lo sucedido. Su derrota deja un mal sabor, porque su desempeño estuvo muy distante del que estamos acostumbrados a ver.