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22 de Jan de 2021

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Rodrigo Vigil habló con el bate

PANAMÁ. De pocas palabras, humilde y discreto, así se puede describir a Rodrigo Vigil, un chiricano que en solo 14 días pasó de ser un ...

PANAMÁ. De pocas palabras, humilde y discreto, así se puede describir a Rodrigo Vigil, un chiricano que en solo 14 días pasó de ser un pelotero te bajo perfil en la plantilla de su equipo, para convertirse en el noveno campeón bate nacido en el “Valle de la Luna”, en la historia de la pelota juvenil.

Y es que Vigil llegó al XL Campeonato Nacional de Béisbol siendo un pelotero suplente, sin embargo desde el partido inaugural, el 3 de enero pasado, las oportunidades de comenzar a caer como del cielo.

Vigil, de 16 años y oriundo del de la comunidad de Pedregalito, en Boquerón, Chiriquí, confiesa que jamás se imaginó que tan solo en su primer año en la categoría juvenil estaría en boca de todo el país.

“Yo sabía que no iba a ser titular, era mi primer año en la juvenil, me quedan dos años más, solo pensaba en hacer un buen trabajo, para en el 2010 tener un puesto fijo”, relató Vigil con la misma tranquilidad que tejió su título de bateo.

APROVECHÓ DESDE EL DÍA UNO

Chiriquí, actual bicampeón del béisbol juvenil, protagonizó el choque inaugural ante Veraguas, en el estadio Kenny Serracín de David y allí Vigil recibió su primera oportunidad al final de ese partido.

El hijo de Rodrigo y Sheila reemplazó al gemelo Dimas Ponce, tercera titular de los chiricanos, que se recuperaba de una leve lesión, pero tuvo que ingresar al juego tras la expulsión de José Mayorga, quien fue designado por el timonel, Alberto “Beto” Macré, para custodiar la equina del infierno.

Ese día Vigil solo tuvo una oportunidad en la caja de bateo y falló, no obstante la lesión de Ponce y la suspensión de Mayorga, lo volvieron a poner en la alineación titular y la aprovechó para calentar su bate con un hit en cuatro turnos, contra Chiriquí Occidente.

Para el tercer partido de los chiricanos ante Panamá Oeste Vigil ya había calibrado su bate, disparó dos imparables en tres viajes a la caja de los artilleros y al día siguiente repitió la dosis (de 3-2) ante Coclé. Ambas actuaciones ya pusieron a pensar a Macré, donde le buscaba un puesto titular a Vigil.

“Rodrigo es un buen pelotero, entrenó fuerte y los resultado se comenzaron a notar, él no le importó que era uno de los más jóvenes, solo aprovechó las oportunidades y circunstancias, así se ganó su espacio”, comentó Macré.

Desde el encuentro ante los coclesanos Vigil se mantuvo en la alineación titular, alternando en tercera y segunda base, aunque no dejaba de ser un pelotero de bajo perfil en la tropa de Chiriquí.

El nombre de Rodrigo Vigil comenzó a sonar en los últimos juegos de Chiriquí, cuando el pelotero de cuatro interior disparó cuatro inatrapables en siete turnos para elevar su promedio a.480 (15 en 25).

SU TRAVESÍA PARA ENTRENAR

El pedregoso camino que tuvo que recorrer Vigil para conquistar el título de bateo comenzó a mitad de año durante el campeonato provincial chiricano y luego cuando fue incluido en la preselección.

Para llegar a entrenar a las 8:00 a.m. al estadio Kenny Serracín de David, Rodrigo tenía que salir de su casa en Pedregalito por lo menos con dos horas de anticipación, ya que primero debía tomar uno de los dos únicas chivitas (buses) que salen de su pueblo.

Tras correr con suerte y tomar a tiempo ese primer transporte el ahora campeón bate se bajaba en la “Caseta del Puente”, para esperar otro bus con destino a la terminal y allí tomar el tercer y último autobús que lo dejara en el estadio Kenny Serracín. Al terminar la práctica repetía la travesía.

EN LA MIRA DE LOS BRAVOS

Rodrigo Vigil reveló que su gran desempeño en su primer año juvenil, que dio como resultado el título de bateo ha hecho que aumente el interés por firmarlo de la organización de los Bravos de Atlanta.