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29 de Nov de 2020

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PanDeportes no hace su trabajo

Los que me escuchan por radio y leen esta columna, ya saben que hemos sido críticos del Director de PANDEPORTES, Ramón Cardoze, durante ...

Los que me escuchan por radio y leen esta columna, ya saben que hemos sido críticos del Director de PANDEPORTES, Ramón Cardoze, durante toda su gestión. Hemos reconocido igual, su trabajo y ponderado lo que su gestión a realizado en cuanto a las obras deportivas que se han construido con la participación directa de la administración Torrijos.

Igualmente hemos dicho que Cardoze cuenta con el apoyo del Gobierno y de mucha gente que, al igual que nosotros, estamos esperando lo único que nos queda por hacer: reestructurar nuestra organización deportiva. Como en Cuba, la primera gran potencia deportiva de la América que habla español, donde todo el mundo sabe, incluido el COP, FIFA y demás organizaciones deportivas, que el gobierno controla todo lo que tiene que ver con el deporte de competencia y el deporte recreativo.

Mejores resultados no podremos encontrar en ningún lugar sin que tengamos que escuchar las voces planideras de los dirigentes deportivos que claman por el respeto a una independencia deportiva de la que ellos –sencillamente– se carcajean sin que reclamen la misma situación en la República de Cuba. El Clásico Mundial de Béisbol fue para nosotros la más grande y amarga decepción, en cuanto a organización, liderazgo y desempeño de nuestros peloteros. Esto ha traído como consecuencia que Panamá haya dejado ser (espero que momentáneamente) uno los países beisbolísticos a considerar en cualquier evento internacional.

Pronto está por celebrarse un torneo mundial en el que participan 16 países y nuestro béisbol brillara por su ausencia. Señores de la Federación Panameña de Diputados Peloteros, antes de que se vayan si es que finalmente deciden irse, regalenle a los fanáticos el béisbol, aquello que una vez tuvimos para disfrutar y que gracias a las influencias externas (MLB, IBAF) hemos dejado de saborear en lo que alguna vez llamamos la fiebre del verano.

No más peloteros importados en nuestros campeonatos, peloteros que al mejor estilo del boxeo, son sacados de los más famosos cementerios de otros países y no mas sistemas de juegos que no tienen la mas mínima coherencia (la Liga Nacional y Americana). Pongámosles otro vestido al béisbol y empecemos a introducir nuevas reglas y sistemas. Vamos a rescatar a los muchachos que después de sus 18 anos no pueden jugar ya que sus potenciales posiciones se asignan de dedo a peloteros desechos del béisbol organizado y a jugadores foráneos que muchas veces ni en su país los conocen.

Nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino, decía José Martí y Cuba con su deporte lo sabe perfectamente y lo esta disfrutando en gran escala sobretodo ahora que se juega el bendito Clásico Mundial. Y es que, una cosa es el béisbol profesional y otra —el béisbol amateur de nuestro país– y ese béisbol de siempre nos esta pidiendo, es mas: exigiendo, que regresemos a la época de nuestros grande ídolos del béisbol que nos emocionaban y provocaban el delirio en aquellos estadios a donde el fanático acudía para no perderse el otrora famoso Clásico de Azuero. Señor presidente: no se vaya sin antes regalarle al pueblo, una legislación a tono con lo que se necesita urgentemente y también, la oportunidad de reverdecer aquella alegría y emoción que seguimos extrañando cuando se enfrentan dos provincias rivales.