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03 de Aug de 2020

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El fútbol local, un negocio redondo

Es triste ver que un porcentaje elevadísimo de comunicadores deportivos, en especial los de la TV, y programas especializados de fútbol,...

Es triste ver que un porcentaje elevadísimo de comunicadores deportivos, en especial los de la TV, y programas especializados de fútbol, son víctimas de sus propios intereses personales, ya sea como subalternos de las personas que controlan el “negocio” del fútbol, su dualidad de funciones como comunicador, empresario, etc., que de ellos es casi imposible la imparcialidad. Son los que cooperan en el mercadeo de vender falsas ilusiones de triunfos, y exhortan a los mosoquistas llamados “marea roja”, a gastar y gastar.

Son los mismos que a título de “charlatanes” y técnicos de barricadas, que narran a gritos los desafíos en forma parcializado, pero cuando viene la derrota censuran y piden la cabeza del técnico que aplaudían (Stempel). El nuevo fracaso, y ahora a nuestro máximo nivel futbolístico, la Copa de Oro, ha sido analizado “con mano de seda” y mucho cuidado, por los supuestos “peritos” o especialistas en el fútbol. Tuvieron mucho éxito en opacar la pobre actuación frente a Guadalupe, y todo se volcó a la conducta reprochable del técnico de la “sele” mexicana Javier Aguirre, que incurrió en una falta desde que dejó su área designada, y se involucró en ese contacto con Ricardo Phillips, que le ocasionó una sanción de 3 partidos. Poco se comentó del juego extremadamente agresivo de Panamá, quien provocó la suspensión de 4 jugadores para el partido frente a Nicaragua. Como de costumbre, y para cubrir su dosis de culpabilidad de otro fracaso, como el Sr. Ariel A. Alvarado sabe que siempre encuentra periodistas que lo aplauden, emitió un comunicado ridículo en mi opinión, exigiendo que el comentarista Arturo Brizio de Televisa , se disculpe públicamente de sus palabras ofensivas contra la “sele”. Un grupito con “intereses en el fútbol”, hablan de hacer un piqueteo frente a la Embajada de México, que no tiene absolutamente nada que ver con una posición a título personal y por cierto lesiva, de un comentarista de fútbol. Rechazo toda agresión verbal contra nuestros atletas, pero veamos los dos lados de la moneda, para aceptar que la conducta censurable de nuestros futbolistas, provocan ese tipo de comentario.

Es triste que la Fepafut y los periodistas comprometidos, no hayan rechazado la conducta exhibida por Felipe Baloy, Blas Pérez, Román Torres y otros, después de la derrota frente al onceno de USA. La TV enfocó su intento de agredir ya sea verbal o físicamente, al árbitro mexicano Benito Archundia, cuya decisión de cantar un penal contra Román Torres por patear a Kenny Cooper en el estómago, inclusive según muchos entendidos, merecía una tarjeta roja. Quienes actúan así no pueden esperar que sean considerados como “Los Ángeles de Charlie”. Ese patrón de agresividad en donde siempre está involucrado el capitán Felipe Baloy, que debía ser el buen ejemplo de tolerancia, no solo está latente en la división mayor sino en la Sub-20, etc.

Entonces quienes crean mala fama, siempre estarán expuestos a críticas como la vertida por Benito Archundia. La falta de carácter del técnico Gary Stempel, lo convierte en cómplice de esto.Veamos lo que señaló el periodista Dylan Butler en el web de Concacaf, sobre las palabras de Stempel que dijo: “Sabíamos que iba a ser un juego difícil, pero obviamente no nos GUSTA PERDER en un partido así. Es una vergüenza que dos (2) partidos de hoy hayan sido decidido por decisiones DUDOSAS, especialmente el penalty de USA que yo no vi”. Contrario a esto, los jugadores de USA dijeron: “El cuerpo técnico nos dijo que nos preparáramos para un juego físico, y respondimos bien. El técnico Bob Bradley nos aconsejó que nos mantuviésemos sereno”. Todo lo contrario hizo Gary Stempel, o sea, echó más “leña al fuego”,y se justifica las tarjeras contra Blas Pérez y Felipe Baloy. Más que solo pensar en “ganancias”, hay que exigir disciplina de los futbolistas panameños.