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29 de Oct de 2020

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El bambino del Bronx

PANAMÁ. Decir Babe Ruth es sinónimo de talento, de grandeza, de Yanquis de Nueva York. Y es que el pelotero fue uno de los jugadores c...

PANAMÁ. Decir Babe Ruth es sinónimo de talento, de grandeza, de Yanquis de Nueva York. Y es que el pelotero fue uno de los jugadores claves para la dinastía de los mulos en la década del 20 y 30.

El corpulento Ruth se convirtió en uno de los íconos del béisbol. Su manera de lanzar y de batear, infundieron el temor entre sus rivales por muchos años. Lamentablemente, su conducta fue motivo de que sus últimos años no terminaran como debió ser, como una leyenda.

NACE EL ÍDOLO

El 6 de febrero de 1895 nace George Herman Ruth Jr., hijo de Kate Schamberger-Ruth y George Herman Ruth, dos norteamericanos con descendencia alemana. La muerte de su madre, y la pobreza que reinaba en su hogar, obligaron al padre de Ruth a enviarlo a un reformatorio. Allí, el pequeño aprendió a escribir, leer, tejer, y lo que le valdría su nombre en los libros de la historia, aprendió a jugar béisbol.

En 1913, durante un juego entre reformatorios, su gran forma de lanzar produjo que fuera recomendado a Jack Dunn, quien lo firmó para las ligas menores de los Orioles de Baltimore un año después.

El club enseguida trató de sacarle provecho a Ruth, y tras varios ofertas, lo transfirió a los Medias Rojas de Boston.

EL COMIENZO DE LA LEYENDA

A su llegada a los patirrojos, Ruth fue inmediatamente enviado a las ligas menores. Allí, fue utilizado como lanzador, y se transformó en pieza vital para que ese equipo ganara el banderín de su división.

A partir de ahí, Ruth era una seguridad, no solo en la lomita, ya que el mismo ayudaba su causa, impulsando carreras cuando lanzaba. El bate de George era un arma para los Medias Rojas, y en 1918 lo movieron a jugador de campo.

Sorpresivamente, en diciembre de 1919, Ruth se fue a los Yanquis por cien mil dólares.

UNA ESTRELLA EN EL BRONX

Al principio, la transferencia no era del agrado de Ruth, quien a su salida maldijo al equipo de Boston. Según el dueño de los patirrojos, Harry Frazee, la venta se había dado por la mala conducta de Ruth.

Los neoyorquinos no especularon y colocaron al bambino inmediatamente como bateador. En su primer año con los mulos, en 1920, conectó 54 jonrones, con un promedio de.376. El año siguiente es considerado como el mejor en la carrera del ídolo. Ruth empalmó 59 cuadrangulares con un promedio ofensivo de.378.

Pero, no todo era color de rosa. Ruth se enfermaba constantemente, según los doctores, a causa de comer hot dogs justo antes de los partidos.

El 1932, Ruth ganó su último anillo de Serie Mundial ante los Cachorros de Chicago.

A finales de 1934, Ruth hizo una gira con deportistas de otras disciplinas que no fue vista con buena cara por los Yanquis, quienes en febrero de 1935, vendieron a Ruth a los Bravos de Boston.

Parte de la salida de Ruth de los Yanquis se debió a que había pedido ser el nuevo director del equipo. La organización le ofrecieó ser el piloto de Triple AAA, lo que lo disgustó mucho.

SUS ÚLTIMOS AÑOS

Con Ruth en la alineación, los Bravos tuvieron un gran comienzo de temporada. Lamentablemente, la avanzada edad del toletero se reflejaba cada vez más, y después de un mes, acumulaban un récord de siete triunfos y 17 derrotas.

El 30 de mayo, tras varias lesiones y problemas en su bateo, Ruth anunció que se retiraría del béisbol.

En 1946, Ruth comenzó a experimentar dolores en el ojo izquierdo. La condición física del bambino empeoraba, y se hacía más visible el desgaste producido por años de juerga.

El 16 de agosto de 1948, Geroge “Babe” Ruth falleció de neumonía, a los 53 años. Según la autopsia, Ruth padecía de cáncer.

El legado de Ruth al béisbol ha sido uno de los mayores de cualquier otro deportista en otra disciplina. Su poder fue decisivo para construir la dinastía que hoy en día mantienen los Yanquis. En fin, Ruth fue, es y será considerado como “el mejor”.