Valencia C.F.: la guerra entre los hinchas y Peter Lim

  • 25/02/2021 00:00
Desde hace ya más de un año, la fervorosa hinchada del Valencia se enfrenta al mayor accionista del club, el magnate de Singapur Peter Lim. Su falta de interés y compromiso con los intereses deportivos del club español han generado una andanada de respuestas

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El entrenador del Valencia C.F. Javi Gracía, durante un partido.

Como hemos dicho en incontables ocasiones, el fútbol es mucho más que plata. No solo es un deporte enormemente popular y hermoso. Es además un motor de pertenencia social y una fábrica de significados colectivos. Y si bien es posible armonizar los éxitos financieros con los deportivos y sociales, también es cierto que, en ocasiones, las tumultuosas aguas financieras parecen alzarse contra las costas habitadas por los hinchas. Y este es el caso del Valencia C.F.

Resulta que los hinchas del Valencia están más que hartos de Peter Lim, mayor accionista del club. Con los estadios vacíos de la pandemia, las protestas en vivo y en directo son casi imposibles de realizar. Pero eso no ha detenido a los furiosos hinchas del Valencia, dispuestos a participar activamente hasta lograr que Peter Lim venda el club y se largue.

Hace pocos meses, una acción tan creativa como excéntrica se dio muy cerca de las oficinas del Valencia. Ese día, diversos dirigentes del club, entre los que se encontraban hombres asiáticos de la entera confianza de Lim, estaban sentados en la terraza de una cafetería. De pronto aparecieron tres mariachis, y comenzaron a cantar una ranchera ingeniosamente titulada 'Rata de dos patas' dirigida con gran puntería en contra de Peter Lim. Los dirigentes asiáticos, rápidamente se levantaron y partieron. En otra acción, también aparecieron muy cerca de la sede del Valencia C.F. unas flechas pintadas en el piso que fijan la distancia que separa la ciudad mediterránea de Singapur: 11,000 kilómetros. Los autores de las flechas también crearon otra singular escena urbana. Sobre la fachada de una fábrica abandonada y casi deshecha, aparecieron las letras que conforman la compañía principal de Peter Lim: M-E_R_I_TO_N. Era una manera de burlarse de la actualidad decadente del proyecto de Lim. Otro modo de protesta fue la publicación de un 'Libro Negro' que recoge las 101 burradas y atropellos más visibles en la gestión administrativa de Lim. Los autores se hacen llamar Libertad Valencia CF, un grupo muy activo en la lucha contra el cuestionado magnate.

En otro mural urbano, los ingeniosos hinchas jugaron con el póster de la película Lost in Traslation de Sofía Coppola, cambiando la imagen de su protagonista Bill Murray por la del magnate Peter Lim. También cambiaron el título del filme, que en la versión valencianista se llama “Lost in Management”.

¿La respuesta de Lim? Ignorar a los simpatizantes de su club y a los medios españoles, mientras produce una revista en Singapur (“Batzine”) con la que intenta desprestigiar a los seguidores del Valencia, señalándolos como racistas.

Quizás el punto de inflexión ocurrió en septiembre de 2019, cuando Lim echó del club al entrenador Marcelino y al director general deportivo Mateu Alemany. Lim había llegado al Valencia en 2014. Entonces, parecía un verdadero salvador. Traía una gran fortuna y sobradas opciones de inversión que muchos ingenuos pensaron lanzaría al Valencia hacia la cima. En sus casi siete años en el club, Lim parece estar desconectado de las aspiraciones deportivas del club, para concentrarse exclusivamente en los reportes financieros. En apenas seis años, Lim movió casi 1,000 millones de euros en transferencias de jugadores (431 en compras y 502 en ventas). Pero lo que produce la ira de los hinchas es su indiferencia en el plano deportivo. En 2019, año del centenario valencianista, el club clasificó a Champions y le ganó la Copa del Rey al Barcelona. Los ánimos andaban por las nubes y el proyecto deportivo parecía consolidarse. Fue entonces cuando Lim decidió deshacerse tanto de Marcelino como de Alemany, quienes fueron los arquitectos de la exitosa temporada del club. ¿Razones? Se dice que las críticas de Marcelino contra la gestión administrativa del Valencia fueron suficientes para echarlo. En su lugar se contrató al más dócil Javi Gracia, quien tuvo que encargarse de un plantel vaciado de talento. Para la temporada 2020-2021, el Valencia vendió a sus estrellas Ferrán Torres y Dani Parejo, así como a varios otros jugadores. La idea de Lim era generar ingresos para balancear sus finanzas (que abarcan muchas más empresas e inversiones que el club de fútbol español). Para ello traspasó a ocho jugadores sin comprar ni uno solo (los tres que llegaron, lo hicieron sin costarle ni un centavo al club). Y mientras Lim clama que su único deseo es recuperar el dinero invertido, en realidad las cifras de compra-venta de jugadores lo favorecen ampliamente. Mientras tanto, la deuda institucional, adquirida desde antes, sigue creciendo.

Peter Lim.

En la pasada liga, el Valencia terminó noveno, quedando fuera de las competencias europeas. A nivel financiero, el club enfrenta una situación fronteriza con el abismo. En septiembre de este año, el Valencia deberá devolver 54 millones a entidades financieras. Encima, con las carencias económicas propias de la covid-19 la situación económica del club se oscurece aún más a corto y mediano plazo.

El Valencia de Lim se descompone. El nuevo estadio que el magnate de Singapur se comprometió a concluir, sigue allí, a medio palo. Un gigantesco esqueleto de hierro y cemento que sigue esperando el dinero necesario para su conclusión.

Falta ver lo que viene. Por ahora, accionistas menores e hinchas del Valencia se están organizando para continuar la contienda en otros frentes. La idea es clara y fija. Que Lim venda y que se largue. Una lucha encarnizada entre los dueños emocionales del club y aquellos que ponen el dinero.

Flamengo vs. Inter

Los hinchas también juegan... y pierden.

La frase es viejísima y muy conocida, aunque en muy contadas ocasiones ha sido tan genuina y literal como en la fecha del Brasileirao jugada el pasado fin de semana. Allí, en el duelo más apasionante de la jornada (que por otra parte era la penúltima del campeonato) se enfrentaban el líder, Internacional de Porto Alegre, contra el Flamengo, su escolta y vigente campeón. Si el Inter ganaba o tan solo empataba, era automáticamente campeón. Si Flamengo ganaba el encuentro, se convertía en líder y en gran favorito para refrendar el título. Pero ya desde antes del partido había una situación muy curiosa y poco probable. Rodinei, lateral derecho del Inter, está jugando a préstamo. Su club de origen no es otro que el Flamengo y en el contrato de dicho préstamo queda estipulado que en caso de enfrentarse, el Inter tendría que pagar un millón de reales (unos 185,000 dólares) para que Rodinei pueda jugar. El club de Porto Alegre no tenía esa cantidad disponible y entonces apareció un hincha providencial, furibundo y además acaudalado. El empresario Elusmar Scheffer, hincha fervoroso del Inter, donó el dinero, esperando que su club obtuviera el campeonato nacional brasileño por primera vez desde 1979. Y si bien el Inter comenzó ganando, el Flamengo volteó el partido, llevándose el resultado final de 2-1.

Pero lo curioso es que uno de los grandes responsables de la derrota fue el propio Rodinei, quien se vio expulsado a los cuatro minutos del segundo tiempo, dejando a sus compañeros en inferioridad numérica.

Al final, un golpe durísimo para el Inter, su apasionada hinchada y para el doblemente golpeado Elusmar Scheffer.

El torneo finaliza esta semana, con muchísimas opciones para el Flamengo. Mientras en la parte baja de la tabla ya descendieron el Botafogo, Coritiba, Goiás y casi seguramente otro grande de Río de Janeiro, el Vasco da Gama.

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