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23 de Sep de 2020

Economía

Panamá y la crisis

En el sistema financiero internacional, fusiones y adquisiciones adicionales no pueden quedar descartadas. Tampoco se puede descartar nu...

En el sistema financiero internacional, fusiones y adquisiciones adicionales no pueden quedar descartadas. Tampoco se puede descartar nuevas quiebras en la banca internacional.

En Estados Unidos además del problema financiero se tiene el económico: desplome del sector hipotecario, mayor desempleo, recesión y caída en la demanda. Sin dejar de lado un eventual incremento en el déficit fiscal.

Ante todo esto la pregunta ya no es si Panamá se verá afectada por lo que pasa internacionalmente. La pregunta ahora es ¿cómo y en qué medida se puede afectar Panamá?.

El impacto sobre Panamá tendría principalmente tres canales de transmisión: mayores tasas a nivel internacional, reducción del consumo de estadounidenses y probablemente mayor inflación.

Las tasas overnight y libor han tenido un incremento en las últimas semanas. Sin embargo, la estadística muestra que la sensibilidad de las tasas de interés en la plaza bancaria panameña es relativamente baja respecto de los movimientos en las tasas internacionales. Es decir, sí hay impacto pero es menor que en otros países de Latinoamérica.

El 83% de los fondeos de los bancos de licencia general proviene de depósitos. En consecuencia, el financiamiento proveniente de los bancos internacionales es relativamente bajo y el efecto de cambios en las tasas de éstos también lo es.

La reducción en el gasto de estadounidenses también tendrá efectos en Panamá (y en todo el mundo). Sin embargo, la dependencia que tiene Panamá de consumidores de dicho país es relativamente baja. Todo esto se daría en medio de un boom macroeconómico, donde el 2008 será el quinto año consecutivo en que el PIB crecerá a una tasa superior al 7% (este año podría volver a tener un crecimiento de dos dígitos).

Se prevé que un mayor déficit fiscal como consecuencia de un eventual salvataje a la crisis bancaria implicaría una devaluación del dólar como moneda y que ello se traduzca en mayores precios medidos en dólares.

La inflación ha dejado de ser una amenaza para convertirse en un problema. Esto hace que el buen momento macroeconómico de Panamá contraste con el difícil momento de la microeconomía y el impacto de la inflación en las familias.

Finalmente, mientras los bancos internacionales están en momentos difíciles, debe destacarse el buen momento de la banca panameña. Las utilidades, cartera morosa e indicadores de eficiencia son los mejores de los últimos años. Ello, sumado a la buena liquidez —mantenida por razones prudenciales y regulatorias— le permite al sistema bancario panameño afrontar en una posición ventajosa los riesgos crediticios ligados a los mercados internacionales.