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24 de Jan de 2021

Economía

Responsabilidad social del banano

El drama que vive el cultivo del banano en la región del Barú, no es algo nuevo. Por décadas la fruta se ha convertido en un problema co...

El drama que vive el cultivo del banano en la región del Barú, no es algo nuevo. Por décadas la fruta se ha convertido en un problema complejo que involucra a miles de trabajadores y sus familias quienes comparten las labores y tareas agrícolas.

La disyuntiva para este o cualquier gobierno es o ayudar económicamente para sufragar la planilla o dejar que miles de familias se desintegren aumentando la cesantía y la migración.

Existen muchos factores que han hecho que el banano latinoamericano deje de ser competitivo, como por ejemplo, el fuerte incremento de los costos de producción (fertilizantes), del flete y el discriminatorio sistema de arancel (uno 227 euros por tonelada métrica) impuesto por la Unión Europea que favorece a sus ex colonias en África, el Caribe y el Pacífico.

Desde la década de los 90 la historia del cultivo banano es una lista de dificultades por superar y de búsqueda de alternativas de solución para la creciente reducción de las cajas exportadas.

Durante el período 1994 a 2007 las exportaciones panameñas disminuyeron en un 46%. Este drama que trasciende los distintos gobiernos que se han dado, elevando de hecho la búsqueda de alternativas de solución en un asunto de Estado.

Cuando Chiquita Brands le vende más de tres mil hectáreas de fincas a la recién constituida Cooperativa de los Servicios Múltiples de Puerto Armuelles COOSEMUPAR muchos pensaron que era la solución.

Años más tarde se hace necesaria la intervención del IPACOOP. De igual forma en el 2007, dado que los resultados no fueron lo esperado se da una nueva negociación con la Chiquita Brands y se adelanta cinco años la vigencia contractual (en vez de terminar en el 2013 se recortó al 2008) para la comercialización de la fruta.

Pero el dinero con la cual el Estado ha estado los últimos años sufragando los costos de operación de las fincas bananeras no se ha perdido; se puede recuperar. COOSEMUPAR tiene como activos más de tres mil hectáreas de tierra, equipos e instalaciones que tienen un significativo valor económico que permitirá recuperar lo invertido.

Los técnicos están planteando una solución integral para superar la crisis porque hoy por hoy la situación es que siendo los costos de producción de banano más alto que los precios ofrecidos en el mercado internacional.Mientras más cajas de fruta se producen, más dinero se pierde.

Una de esas respuestas está en la conversión, en diversificar el cultivo hacia la palma aceitera o la piña.

A pesar de tan larga historia de dificultades las autoridades están convencidas de poder alcanzar una solución integral que pueda conjugar el aspecto económico y social para que el futuro de Puerto Armuelles vuelva a tener nuevamente el esplendor de la época del entonces denominado “oro verde”.