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21 de Oct de 2020

Economía

La política del petróleo barato

NUEVA YORK. Los países productores de petróleo del mundo sufrieron un repentino cambio de suerte. Los vastos excedentes que han venido...

NUEVA YORK. Los países productores de petróleo del mundo sufrieron un repentino cambio de suerte. Los vastos excedentes que han venido teniendo durante gran parte de la última década se convirtieron en déficits, y sus fondos de riqueza soberanos y reservas de divisas sufrieron pérdidas importantes. Para el resto del mundo, estas no son necesariamente malas noticias. Pero para los países productores de petróleo, los días de ponerse a hacer cuentas parecen estar al alcance de la mano.

Algunos de los principales países con excedentes petroleros, entre ellos Irán, Venezuela y Rusia, han sido enemigos del actual orden mundial, y su capacidad para generar travesuras diplomáticas se ha visto seriamente limitada por la caída en los precios del petróleo. Por ejemplo, al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le resulta mucho más difícil financiar lo que él llama las “revoluciones bolivarianas” ahora que el petróleo se vende a 40 dólares el barril.

Sin embargo, no son sólo los países insatisfechos con el status quo global los que ven desafiadas sus ambiciosas agendas por culpa de la caída de los precios del petróleo. Los estados del Golfo, también, han recibido un golpe mortal, porque sus sectores privados, incluidos algunos bancos, estaban ampliamente sobredimensionados.

Los planes para el desarrollo y la diversificación acelerada de sus economías hoy están en suspenso. Dubai, por caso, se convirtió en la burbuja inmobiliaria más espectacular del mundo como resultado de sus planes de desarrollo. Ahora tendrá que ser rescatado por los recursos abundantes de su vecino Abu Dhabi.

La menor capacidad de Irán para solventar a movimientos extremistas y terroristas en los países vecinos ya está teniendo efectos positivos tanto para Oriente Medio como para el mundo en general. En este caso, la caída de los precios del petróleo puede resultar particularmente fortuita, porque un Irán con una capacidad reducida para causar problemas puede estar más dispuesto a acatar la apertura con Estados Unidos que el presidente Barack Obama tal vez decida perseguir.

La pérdida de autoridad financiera de Irán también contribuye a una mayor estabilidad política y a mejores condiciones de seguridad en Irak, y a que Siria se vuelva aparentemente más abierta a sellar un acuerdo. La caída de los precios del petróleo probablemente hayan aumentado las posibilidades de que el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, no sea reelegido presidente en junio de 2009, y de que surja un liderazgo un poco más razonable, lo que permitiría que las negociaciones con Occidente tengan lugar en una atmósfera menos tensa. Así las cosas, gracias en parte a la caída del precio del petróleo, el terreno parece estar cambiando levemente en Oriente Medio. Esto, incluso, puede dar lugar a cierta esperanza de una eventual resolución del problema palestino, algo que la administración Bush desestimó, a pesar del aumento de las tensiones tras la reciente incursión israelí en Gaza. Por el contrario, Rusia puede volverse una amenaza mayor si sus ingresos petroleros disminuyen. Porque, bajo el régimen de Vladimir Putin, el nacionalismo sustituyó al comunismo como la ideología guía del país. Los gobernantes del Kremlin hoy están jugando un juego de poder geopolítico evidente mientras buscan restablecer parte de la grandeza estratégica de la era soviética.

El Kremlin utiliza su control sobre los recursos naturales con varios fines: restablecer la posición de Rusia como potencia política, asegurar su propio control político sobre Rusia, enriquecerse y sobornar a los gobernantes de las ex repúblicas soviéticas para ganar control sobre sus suministros de petróleo y gas. Los varios objetivos se refuerzan mutuamente; en conjunto, representan el nuevo orden que surgió del caos. Es una falsa democracia construida en base a un patronazgo petrolero.

El juego de poder geopolítico de Putin culminó en un conflicto armado con Georgia en agosto de 2008. Reafirmar la importancia geopolítica de Rusia y los ataques a Occidente también hizo que Putin se volviera muy popular entre el pueblo ruso.

Pero, si bien la invasión de Georgia fue un éxito tanto político como militar, también generó consecuencias financieras inesperadamente adversas. Hubo una fuga de capitales de Rusia a partir del conflicto. El mercado accionario cayó precipitosamente y el rublo se debilitó. Al producirse en un momento de agitación financiera global, las consecuencias de la guerra fueron desastrosas. Proliferaron las demandas de márgenes adicionales y revelaron un error fatal en el régimen de Putin: los empresarios no tenían confianza en el régimen por su carácter arbitrario. Mantuvieron su dinero en el exterior y operaron sus empresas con dinero prestado. Las demandas de márgenes adicionales resultaron en una ola de impagos que transformó el paisaje económico.

En vista de que los bajos precios del petróleo probablemente persistan durante un tiempo, el régimen de Putin ya no podrá satisfacer las expectativas económicas del pueblo ruso. El interrogante para el mundo es el siguiente: ¿cómo responderá Rusia? Debería recordarse que el Kremlin está ocupado no por los burócratas cautelosos de la era soviética, sino por aventureros que están dispuestos a asumir grandes riesgos para llegar adonde están. Son proclives a usar los poderes arbitrarios del estado de manera más activa.

A menos que los precios empiecen a subir y la economía de Rusia se recupere, esto puede traducirse en más aventuras militares en el exterior y una escalada de la represión fronteras adentro. © Project Syndicate, 2009.