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24 de Jan de 2021

Economía

No basta con buenas intenciones

E stoy convencido de las buenas intenciones del presidente Martinelli para abaratar el costo de la vida de los panameños. Sin embargo, e...

E stoy convencido de las buenas intenciones del presidente Martinelli para abaratar el costo de la vida de los panameños. Sin embargo, es evidente cómo las buenas intenciones del gobernante han estrellado con las realidades del mercado. Equivocadamente se ha pensado en el mercado como un ente abstracto que funciona por reglas inequívocas que los expertos pueden prevenir y utilizar a su antojo. La verdad es que sin la acción determinante de un Estado socialmente responsable, el mercado se convierte en un mero pretexto de grupos económicos que usan la libre oferta y demanda y la seguridad jurídica como argumento para encubrir sus intereses solapados. El interés natural de estos grupos es acumular ganancias y esto se contrapone al interés natural del ciudadano en bajar el costo de la vida.

Hace poco se ordenó la baja de un número plural de aranceles afectando rubros sensitivos del agro, en algunos casos se bajó más de 100 puntos porcentuales, todo esto con la buena intención de bajar el costo de la canasta básica, sin embargo en una reunión con los principales comerciantes estos se comprometieron a trasladar al consumidor solo un ahorro irrisorio del 5%. Ante la falta de respuesta del sector empresarial lechero de trasladar dicho ahorro al consumidor, señor presidente, muy respetuosamente le exhorto a que revise esta baja de aranceles, especialmente el de la leche condensada y el arroz semiblanqueado.

También se tomaron medidas para modificar las reglas en el mercado eléctrico con la buena intención de que las empresas eléctricas bajaran el costo de la energía al consumidor en un 10%, lo cierto es que las empresas hicieron caso omiso. Felicito por tanto la nueva medida en que se obligó al mercado a actuar más eficientemente mediante el establecimiento de un precio al agua utilizada para la generación eléctrica.

En ambos ejemplos, la canasta básica y la electricidad, encontramos el fondo del problema: las fuerzas económicas no van a disminuir sus ganancias por meras buenas intenciones, se requiere de una mayor regulación por parte del Estado, sin ser interventor pero sí dándole una pauta de equidad y sostenibilidad a las empresas para compensar las asimetrías a favor de los ciudadanos.

Se requieren acciones prontas hacia una economía más justa, no podemos arriesgarnos a perder el activo más valioso que tiene nuestro país: la paz social.