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14 de May de 2021

Economía

Tercera oleada de venezolanos

MIAMI-PANAMÁ. Conduciendo con total tranquilidad en la soleada ciudad de Panamá, Carlos Pérez (quien pidió no revelar su verdadero apel...

MIAMI-PANAMÁ. Conduciendo con total tranquilidad en la soleada ciudad de Panamá, Carlos Pérez (quien pidió no revelar su verdadero apellido) cuenta cómo la decisión de abandonar a su nativa Caracas con su familia fue una de sus mejores apuestas. No por el dinero. El joven asesor de empresas y su esposa (una doctora) aún no se estabilizan financieramente porque están lejos de la comodidad con que vivían, pero sí en materia de salubridad mental, ya que a diferencia de lo que sucede en Venezuela, en Panamá se vive  sin miedo.

“El estrés nos estaba enfermando”, dice Carlos recordando sus últimos meses en Caracas. “Se estaba cerrando el círculo entre nosotros. Cada vez eran más las personas secuestradas u hostigadas por los círculos bolivarianos del gobierno, o que tenían un familiar cercano asesinado para quitarle el carro. Afortunadamente, a nosotros no nos había pasado nada, pero era cada vez mayor la sensación de que nuestro número estaba por salir”.

Antes que eso pasara, Carlos dice que decidieron salir ellos. Y como ellos, son decenas de miles los venezolanos que están abandonando el país para buscar refugio en Panamá, en una masiva fuga de cerebros y de capitales que brinda obvios beneficios al país centroamericano, pero que ensombrece aún más los prospectos de desarrollo de Venezuela a largo plazo.

“Desde 2005 y 2006 se produjeron olas de inmigración de venezolanos, las mayores de ellas en 2006 y 2007, produciéndose un receso en 2008, pero ahora en 2009 comienza a producirse un nuevo movimiento”, dice Juan Francisco Pardini,  presidente y CEO de Business Panama Group, conjunto de compañías dedicados a atender las necesidades de las empresas, inversionistas y a los inmigrantes que ingresan al país.

ATRAÍDOS POR LAS VENTAJAS

Los venezolanos están emigrando a Panamá por varias razones, incluyendo servicios bancarios de primera clase (entre ellos hay dos de los mayores bancos de su país de origen), la relativa facilidad para conseguir la autorización migratoria para quedarse en el país (la visa de inversionista puede ser obtenida con la compra de un  apartamento de 300.000 dólares, o con la inversión de 80.000 dólares en un proyecto de reforestación, o en el caso de jubilados, con sólo demostrar ingresos por 500 dólares al mes), y porque a diferencia de Estados Unidos en Panamá se habla el español.

De la misma manera, los empresarios también están siendo atraídos por las ventajas que brinda operar desde el Canal, la estabilidad económica y política del país, y los considerables incentivos fiscales y beneficios  que brinda el gobierno.

“El venezolano está viniendo acá en busca de su seguridad personal y la de su familia”, dice Pardini, cuyo grupo de empresas brinda servicios desde asesoría legal, hasta servicios de banca de inversión y de agencia inmobiliaria. Entre su larga clientela, BusinesPanama ha atendido a cientos de venezolanos en los últimos años.

La seguridad personal pesa fuerte en la mente de los venezolanos debido a que el país se convirtió en los últimos 10 años en un lugar muy peligroso donde vivir. Según un estudio elaborado recientemente por la UNESCO, Venezuela registró el mayor número de muertes por armas de fuego de los 57 países evaluados, superando por amplio margen a Brasil.

Asdrúbal Oliveros, director de la firma de asesores económicos venezolanos Ecoanalítica, dice que la situación se vuelve cada vez más difícil para el empresariado venezolano, que está optando por mantener al mínimo su exposición en el país. Roberto H. Sifon Arévalo, el analista principal para Panamá y Venezuela del grupo de Deuda Soberana de Standard & Poor’s, dice que el fuerte flujo de empresarios y de inversiones venezolanos están ayudando a suavizar el impacto de la crisis en Panamá cuyo PIB es uno de los pocos que tienen previsto crecer este año. “Gran parte del boom inmobiliario que registraba Panamá era quién se iba a quedar en estos apartamentos, pero el país tiene allí un pool de gente que está viniendo y ayuda a evitar que el sector inmobiliario colapse como otros mercados lo han hecho en la crisis”.

El traslado de nuevas empresas al país promete colaborar con la generación de nuevos empleos. Pardini  dice que el proceso de mudanza se realiza por etapas. “Al principio sólo vinieron por razones de seguridad personal, pero luego pasaron a una segunda fase en la que aquellos que se mudaron por razones personales comenzaron a trasladar gradualmente la parte administrativa al país y ahora están tomando la decisión de también trasladar las operaciones de su empresa, algunas de ellas con miras a reexportar a Venezuela”.