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06 de Mar de 2021

Economía

Se acaba el petróleo en GB

INGLATERRA. Plataformas petroleras desperdigadas por el horizonte dominan el paisaje, mientras que por encima, una bola naranja de fuego...

INGLATERRA. Plataformas petroleras desperdigadas por el horizonte dominan el paisaje, mientras que por encima, una bola naranja de fuego sale a borbotones de la chimenea, enrojeciendo las mejillas de la gente parada en el helipuerto.

“Estamos saliendo de un cierre por mantenimiento. Necesitamos quemar el gas hasta que estemos nuevamente en funcionamiento”, grita el gerente de la planta, Jim Cook, en medio del ensordecedor el rugido de la llamarada y el zumbido de las turbinas eléctricas de abajo. “Entonces vamos a producir más de 80.000 barriles por día”, dijo Cook.

La economía británica enfrenta la amenaza del fin del petróleo y del gas en el Mar del Norte, sin un claro reemplazo.

Los débiles precios del petróleo, el aumento de los costos y el muy angosto margen fiscal para ofrecerles incentivos tributarios a las grandes compañías petroleras están llevando a algunos a darse por vencidos justo cuando Gran Bretaña lucha por recuperarse del derrumbe financiero.

“Cuando los ingresos del petróleo empezaron a bajar, se suponía que las ganancias del mundo financiero iban a reemplazar esa caída, pero luego de repente desaparecieron las ganancias de la 'City'”, dijo John Curtice, profesor de política en la Universidad de Strathclyde.

“Es parte del telón de fondo de la crisis financiera, tenemos que encontrar otras fuentes de ingresos”, agregó Curtice.

Las ganancias del petróleo y del gas del Mar del Norte originalmente llegaron cuando la economía de Gran Bretaña estaba en tales apuros que el Gobierno debió acudir al FMI por un préstamo en 1976: el organismo financió la reestructuración económica del país bajo Margaret Thatcher.

Según la mayoría de las predicciones del momento, el Mar del Norte debería haber dejado de generar hidrocarburos hace una década. Todavía le aporta más a las arcas del Gobierno que cualquier industria, incluyendo los servicios financieros.

Ahora los ejecutivos petroleros dicen que la imposibilidad de proporcionar incentivos podría traducirse en la reducción paulatina de la industria en aproximadamente una década, en lugar de entregar los 30 años de producción significativa del que son capaces sus 25.000 millones de barriles restantes de reservas recuperables.

“Si no obtenemos ciertas concesiones (...) podríamos tener que considerar lo que podríamos o no podríamos hacer,” dijo en una conferencia el mes pasado Christophe de Margerie, director ejecutivo de Total.

Tales comentarios emanados podrían ser rutinarios en el juego entre las compañías petroleras y los Gobiernos, pero como se espera que el déficit presupuestario de Gran Bretaña ascienda al 12% del PIB este año solamente, hay muy poco espacio para maniobrar.