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06 de Aug de 2020

Economía

El volcán griego entra en erupción

GRECIA. “Las crisis financieras son como volcanes. Hasta que no estallan no sabes por dónde van a salir, el alcance que van a tener o la...

GRECIA. “Las crisis financieras son como volcanes. Hasta que no estallan no sabes por dónde van a salir, el alcance que van a tener o la virulencia que tiene la erupción. Así que hasta que el volcán no erupciona no se puede medir la gravedad de la explosión y, por lo tanto, tampoco se puede dar una receta específica para paliar sus consecuencias”.

El análisis es de Daniel Gros, director del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas, y utiliza el símil para explicar lo complicado de elaborar de antemano un plan oficial que dé respuesta a las crecientes dificultades financieras de Grecia.

El volcán puede que no haya entrado en erupción pero algunas de las señales que lo suelen preceder han empezado a materializarse. El pasado martes la agencia de rating Fitch anunciaba la rebaja de la calificación de la deuda soberana de Grecia de A- a BBB+ y, de inmediato, el riesgo del país se disparaba.

La calificadora cuestiona la sostenibilidad de las finanzas públicas griegas, la voluntad política de sus responsables para adoptar las medidas necesarias y la escasa credibilidad de las instituciones del país.

Las dudas entre los inversores se extendían de inmediato a otros países de la eurozona en parecidas dificultades presupuestarias.

Y el broche final lo ponía otra de las grandes agencias de ráting, Standard & Poor's, al poner bajo perspectivas negativas la deuda de la propia Grecia pero también la de Portugal y la de España.

Por primera vez desde la puesta en marcha del euro, hace ahora diez años, la percepción del riesgo entre los países que integran la Unión Monetaria tiende a diverger en lugar de aproximarse.

De hecho, S&P reconoce expresamente en sus análisis sobre Grecia y Portugal que estos países se han beneficiado de su pertenencia al euro para obtener la máxima calificación de su deuda -la AAA- que, de no haber formado parte del euro, no hubieran alcanzado nunca.

Las consecuencias de ese contagio de la percepción del riesgo entre los inversores alcanzan a toda la Unión. “Si algo le pasa a un país [del euro] entonces todos los demás también se ven afectados”, admitía la canciller Angela Merkel antes de entrar al Consejo Europeo celebrado en Bruselas.