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10 de Apr de 2020

Economía

¿Dónde están las empresas mexicanas?

MÉXICO. En 2002 habían 241 empresas mexicanas en el ránking de Las 500 Mayores Empresas de América Latina de la revista AméricaEconomía;...

MÉXICO. En 2002 habían 241 empresas mexicanas en el ránking de Las 500 Mayores Empresas de América Latina de la revista AméricaEconomía; brasileñas, sólo 136. Hoy los números están casi invertidos: 226 brasileñas y 119 mexicanas.

Para entender el fenómeno, hay que observar el último lustro. Otras estrellas en ascenso en la región, como Perú y Colombia, están mordiendo la participación de mercado mexicana en muchas industrias. Entre 2005 y 2009, las ventas totales de las empresas colombianas y peruanas en el ránking aumentaron un promedio anual de 12,9% y 12,7%, respectivamente, mientras que las ventas de las empresas mexicanas crecieron a tasas de 3,4% anuales durante el período. Aun Ecuador, Chile y Argentina, con 5,1%, 8,1% y 9,9% de crecimiento anual, superaron con creces al desempeño mexicano.

México ha evitado reformas fundamentales para el buen funcionamiento de la economía. Mientras Brasil cambió el régimen de gobierno de Petrobras, generando competencia entre las distintas unidades de negocios, México mantuvo el esquema monopólico y monolítico de la paraestatal Pemex. El resultado es 95% de cobertura en salud y costos de provisión de seguridad social menores a los de México.

La capacidad de innovar y de participar en negocios intensivos en capital humano parece perder empuje en México. Si bien Querétaro ha logrado atraer inversiones en la industria aeroespacial, Puebla y Aguascalientes han hecho lo propio con la industria automotriz, y Guadalajara ha visto crecer de manera endógena un clúster de electrónica y alta tecnología estos casos parecerían ser la excepción en un país donde predominan los negocios cuyo valor agregado es más bien mediano.

México tiene montos importantes de capital invertidos en servicios no comerciables, mercados donde las utilidades vienen del ejercicio del poder de mercado y no tanto de la innovación o el empuje empresarial.

Las pequeñas y medianas empresas tienen tasas de mortandad muy altas y no les es fácil integrarse con las cadenas de suministro de las empresas grandes. El uso de infraestructura de transporte y telecomunicaciones es costoso, y por último, el esquema fiscal y laboral inhibe la toma de riesgos empresariales.

Pese a lo anterior, hay buenas razones para pensar que el perfil competitivo de la economía mexicana está mejorando. La depreciación cambiaria ha mejorado la posición de costos para los exportadores mexicanos.

Y la austeridad fiscal del gobierno federal durante la crisis de 2009 ha dado un mayor margen de maniobra a la economía.

La acumulación de reservas externas del Banco de México ha bajado el costo de financiamiento del país de manera significativa. Durante 2010 puede percibirse una ligera mejoría en las condiciones de seguridad, la cual es aún insuficiente y quizás efímera. Ojalá no lo sea, dado que el sector turístico y de servicios es acaso la más importante ventaja de la economía mexicana.