23 de Feb de 2020

Economía

Cooperativismo y reforma financiera en Panamá

PANAMÁ. La Organización de las Naciones Unidas ha declarado el 2012 como el Año Internacional de las Cooperativas bajo el slogan: ‘Las e...

PANAMÁ. La Organización de las Naciones Unidas ha declarado el 2012 como el Año Internacional de las Cooperativas bajo el slogan: ‘Las empresas cooperativas ayudan a construir un mundo mejor’. ¿Pero qué ha hecho que la ONU haya decidido dedicar todo un año a resaltar la importancia de un movimiento que según la Alianza Cooperativa Internacional - ACI emplea en todo el mundo a más de 100 millones de mujeres y hombres y tiene más de 800 millones de miembros?

De acuerdo a la ACI, en 1844 un grupo de 28 artesanos de la ciudad de Rochdale, en el norte de Inglaterra establecieron la primera cooperativa moderna de negocios, la Sociedad de Pioneros de Rochdale.

Los tejedores enfrentaban condiciones miserables de trabajo y bajos salarios, y no podían pagar los altos precios de alimentos y bienes del hogar.

Decidieron que poniendo en común sus escasos recursos y el trabajo conjunto, podían acceder a los bienes básicos a un precio inferior. Los pioneros decidieron que era tiempo de que los compradores fueron tratados con honestidad, apertura y respeto, y que ellos debían ser capaces de participar en los beneficios a los cuales contribuían y que deberían tener el derecho democrático de expresar su opinión en el negocio.

En la República de Panamá, las primeras acciones efectivas para establecer empresas cooperativas se registraron en el territorio de la Zona del Canal, en la cual según Anthony Mc Lean en ¿Cómo inicio el Cooperativismo en Panamá? ‘Ninguno de los bancos establecidos en la Zona del Canal bajo jurisdicción norteamericana o dentro de la jurisdicción de la República de Panamá consideraba a los trabajadores no norteamericanos como sujetos de crédito. Tampoco recibían una jubilación, ni pensión por vejez, dando como resultado la proliferación de los prestamistas, los usureros y los problemas sociales que acompaña la baja capacidad adquisitiva y la falta de previsión social’.

El Señor Foster Bournes, impulsó la idea de organizar una Cooperativa de Ahorro y Crédito entre los trabajadores no-norteamericanos. Después de una larga jornada, el 18 de octubre de 1948 se autorizó sorpresivamente la creación oficial de 5 cooperativas en el área residencial de los no-norteamericanos con administración totalmente local. Así llegó el movimiento cooperativista a Panamá.

En 1952 la Cooperativa Agrícola Cacao Bocatoreña, fue establecida en Almirante, provincia de Bocas del Toro. La primera cooperativa fundada con las leyes del cooperativismo se creó en 1956 en el Higo de San Carlos, con el nombre de Santa Rosa del Higo, R. L.

Como se puede observar, tanto la creación de los Pioneros de Rochdale como de las Credit Union en Panamá cumplen inequívocamente con la definición de Cooperativas de la ACI que establece que ‘una cooperativa es una asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades económicas, sociales y culturales comunes mediante una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada’. ¿Y qué ha sucedido en Panamá desde los inicios del cooperativismo hasta los últimos años?

Según se puede observar de acuerdo a las cifras estadísticas del IPACOOP, al 31 de marzo del 2011 existen 533 cooperativas en nuestro país con un total de 207,902 asociados. Esta cantidad de cooperativas representa un crecimiento del 116% con relación a las 245 que existían en 1980.

Igualmente y digno de resaltar, de las 20 cooperativas juveniles que existían en el 2006 estas se han incrementado a 76 en el 2010, o sea un incremento del 280% en un período de cinco años concentrando un total de 2,815 asociados.

Es indudable que sólo el sistema cooperativo es capaz de unir personas con el interés de satisfacer sus necesidades comunes lo cual no lograrían a través de otros esquemas de financiamiento. ¿Y en qué consiste concretamente esa diferencia entre el sistema financiero cooperativo con relación al sistema bancario?

Veamos algunos ejemplos: En primer lugar los beneficios de la operación anual de la empresa cooperativa son exclusivamente para el beneficio de todos y cada uno de los asociados, mientras que en el sistema bancario son de beneficio exclusivo de los accionistas del banco y los clientes que hacen posible sus ganancias, no reciben ningún tipo de beneficios de los mismos.

En segundo lugar a través del beneficio del llamado patrocinio, los asociados de la cooperativa reciben de vuelta una parte de los intereses que han pagado durante todo el año en proporción a las operaciones que hubieran efectuado con la cooperativa o a su participación en el trabajo común, en el sistema bancario no existe posibilidad alguna de recibir de vuelta los intereses pagados.

En tercer lugar, la legisl ación cooperativa panameña establece que de los excedentes que arroje el balance anual serán distribuidos entre otros destinos, por lo menos el 10% para la reserva patrimonial, 9.5% para el fondo de previsión social, 10% para el fondo de educación, 0.5% para el fondo de integración y el 5% para el fomento y desarrollo cooperativo a través del IPACOOP, como se puede observar, todos estos fondos y aportes redundan de forma directa o indirecta para el beneficio de los asociados, los clientes de los bancos no tienen ninguna opción ni siquiera parecida, finalmente, los asociados de la cooperativa como dueños de la misma, tienen el derecho de participar en las decisiones fundamentales que rigen el funcionamiento de la misma para garantizar el beneficio social de su empresa.

Si hacemos un elemental viaje de recuerdo a nuestras vivencias escolares, indudablemente debemos recordar una enseñanza fundamental de matemáticas por parte de nuestros maestros en el sentido de que no se pueden sumar peras con manzanas.

El interés de atender ‘las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI)’ de ubicar a las cooperativas panameñas bajo el paraguas de supervisión de la Superintendencia de Bancos aunque fuera sólo a las más grandes con el objetivo de incrementar el perímetro de supervisión de esta para aumentar el ‘Índice de Autoevaluación del Cumplimiento de Mejores Prácticas Internacionales en Principales Prácticas de Supervisión’, evidentemente iría en contra de la enseñanza de nuestros maestros.

Como ya se ha demostrado, tanto el origen como el destino de los fondos en el Sistema Cooperativo siguen caminos radicalmente distintos a los que toman los generados en el Sistema Bancario, de manera que intentar sumarlo a otra realidad diferente, pudiera poner en peligro los beneficios que reciben los asociados de este sistema únicamente para cumplir con las recomendaciones del FMI, cuál si fueran recetas aplicables por igual a todos los países, no siempre por responsabilidad exclusiva de éste.

La República de Panamá ha demostrado que aún en los peores momentos, la creatividad y diseño de esquemas financieros que respondan a nuestra realidad, ha sido la clave para superar de mejor manera que muchos países a nivel mundial las consecuencias de crisis financieras tanto internas como externas.

En vez de sumar estas cooperativas a la SBP, se debe fortalecer la capacidad de supervisión del IPACOOP, siguiendo la propia propuesta de esta institución a través de la Dirección de Auditoría y Supervisión Especializada. Esto haría que no sólo se incremente la fiscalización por parte de expertos del mismo sector, sino que también permitiría que los recursos que estas cooperativas aportan a su ente rector no pasen a la SBP ya que no dudamos que la vigilancia de las cooperativas no lo haría de gratis.

Otro mecanismo que permitiría ampliar el perímetro de supervisión según el FMI, sería como lo ha establecido el Gobierno Nacional, la participación del IPACOOP dentro de la Comisión de Supervisión del Sistema Financiero Nacional en conjunto con la Superintendencia de Bancos, la Autoridad de Valores y la Superintendencia de Seguros, lo cual debo reconocer que es una excelente iniciativa.

Estamos convencido que estas alternativas que por una parte aumentan la fiscalización de las cooperativas y el perímetro de supervisión financiera en nuestro país sin perder la esencia del sistema cooperativo, haría que una vez más la República de Panamá se convierta en modelo de creatividad para el cumplimiento de su responsabilidad financiera sin afectar nuestros intereses nacionales.