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04 de Mar de 2021

Economía

Biólogos en una mina, ¿traición a la profesión?

PANAMÁ.. En medio de uno de los proyectos que para algunos representa el sinónimo más exacto de destrucción ambiental, una mina a tajo a...

PANAMÁ.. En medio de uno de los proyectos que para algunos representa el sinónimo más exacto de destrucción ambiental, una mina a tajo abierto, en este caso en preparación en Donoso, Colón, trabaja un grupo de biólogos panameños, la mayoría graduados de la Universidad de Panamá y con amplias especializaciones en el extranjero, entre otras características valiosas.

Se trata de Blanca Araúz, Nairobi Sáenz, José D’Ago y José Simmond, entre otros, liderados por el especialista peruano Antonio Salas, quienes compartieron con La Estrella por qué, a su juicio, ser biólogo en medio de una mina a tajo abierto no representa para ellos una traición al medio ambiente, que los inspiró a formarse en su profesión.

‘Me convenció la seriedad de la minera, yo trabajo desde el 2007 en la compañía que hizo la línea base del Estudio de Impacto Ambiental, y lo vi como un reto, sentí que se podrían hacer las cosas o las medidas de mitigación para causar el menor daño posible a la biodiversidad y a todo lo que nos rodea’, señaló Araúz, quien tiene 20 años de experiencia en la biología.

Como profesional, Araúz tiene en su registro laboral el haber trabajado 10 años en el Smithsonian Institute y está plenamente consciente de que Minera Panamá, S. A. deberá talar paulatinamente 5,900 hectáreas para poder construir su mina, en un sitio donde existen un promedio de al menos 64 especies de interés de flora y unas 45 de fauna.

Sin embargo, la bióloga explica al detalle la serie de espécimenes de flora que ya han identificado en las diferentes hectáreas que va interviniendo la compañía y relata cuáles están siendo reubicadas por ser únicas o no conocidas, a la vez del cómo se hará la restauración de las áreas afectadas.

Por su parte, Saenz camina entre las instalaciones mineras con un equipo especial para atrapar serpientes, es su trabajo acudir al llamado de los obreros que al avistar un animal de ese tipo deben avisar por radio para que un biólogo lo vaya a extraer del área, así no corren riesgo el personal o el especimen.

Saenz es joven, obtuvo su título en el 2002 en la Universidad de Panamá con especialización en Biología Ambiental; ha trabajado para la Autoridad del Canal de Panamá en rescate de flora y fauna, y lleva dos años empleada con la minera.

Con una mirada un poco apenada y bastante agobiada por el calor tropical, propio de quien trabaja en la montaña, comenta: ‘Sí hay estigmas cuando dices que eres biólogo y trabajas aquí, pero con la información que se está dando, la gente está cambiando bastante de mentalidad, porque este proyecto es de mucho interés y ayuda también a tener más opciones de trabajo o investigación, que es algo de mucho apoyo para nosotros como profesionales’.

El equipo de biólogos de Minera Panamá, S. A. tiene a su cargo un vivero donde ubican especies de flora que deberán preservar para ser multiplicadas posteriormente, al llegar el momento de la restauración paulatina de las áreas verdes que afectará la mina. Así, de las 5,900 hectáreas de bosques que serían taladas debe reforestar 7,357 hectáreas, según la Autoridad Nacional del Ambiente.

El biólogo D’Ago tiene un acento campechano que le delata su panameñidad y describe que un área, aunque esté toda pelada es posible reestructurarla a su estado más parecido al original.

‘Vas poniendo capas y eliges la flora, poco a poco va naciendo todo’, cerró.