Temas Especiales

07 de Apr de 2020

Economía

Los obstáculos de Obamacare

Para el presidente Obama, el artículo de ‘imperativa’ lectura en los diarios del último domingo es un ensayo, en The Washington Post, de...

Para el presidente Obama, el artículo de ‘imperativa’ lectura en los diarios del último domingo es un ensayo, en The Washington Post, de Jon Kingsdale, quien dirigió el intercambio de seguros médicos para el programa de Massachusetts de seguro obligatorio, entre 2006 y 2010. Kingsdale —que apoya la Ley de Asistencia Médica Asequible u Obamacare— piensa que el gobierno enfrenta muchos otros problemas, aunque el sitio Web HealthCare.gov finalmente funcione.

Kingsdale dice que en Massachusetts, el hecho de tener un sitio Web fiable era sólo una preocupación modesta. Mucho más difícil fue lograr que ‘las inscripciones, las cuentas y el cobro de primas funcionaran sin complicaciones’. Por los siguientes motivos:

‘Los inscriptos no están cubiertos hasta que se recibe la prima del primer mes. En el mercado de seguros individuales, la facturación y el cobro de las primas [son] difíciles de llevar. Los individuos frecuentemente pagan tarde o en cuotas semanales, o envían demasiado poco o hasta más de la cuenta. Y cuando dejan de pagar, a menudo no notifican al seguro; la compañía debe determinar si se trata de un cese intencional, un descuido, o un pago perdido o retrasado. ... Si el seguro no puede seguir la pista y cobrar los dólares de las primas cada mes, el trabajo extra de rastrear [el pago] con los clientes y las compañías frustrará a los consumidores y retrasará la cobertura. Y el creciente atraso podría comprometer, tarde o temprano, la integridad fiscal del intercambio.’

Traducción: Suponiendo que el sitio Web esté completamente arreglado, los problemas de Obamacare podrían demorar su introducción o, en el peor de los casos producir su colapso.

Un peligro para el gobierno, expresa Kingsdale, son las primas mucho más altas. Si los consumidores están frustrados durante la inscripción o para permanecer inscriptos —especialmente los así llamados ‘jóvenes invencibles’ cuyas primas, se supone, subsidiarán las de la gente mayor y más enferma— entonces las compañías de seguros alzarán las primas para cubrir a los inscriptos más costosos. Las primas más altas para 2015 (la mayoría de las tasas para 2014 ya han sido fijadas) se darán a conocer el próximo otoño, justo semanas antes de las elecciones del Congreso, señala Kingsdale. El mayor triunfo legislativo de Obama podría ser totalmente contraproducente.

Sin proponérselo, pienso que Kingsdale ha identificado una fuente central de los problemas de Obamacare: La gente que creó el programa no tiene idea de la manera en que se implementaría.

Simplemente tomaron por descontado que se podría implementar la ley y que ésta actuaría, más o menos, como se intentaba. En esa actitud intervinieron el descuido, la ignorancia y la arrogancia, reflejando un problema mayor en el mundo de los negocios y del gobierno.

Existe una estructura de clases en las grandes organizaciones públicas y privadas. Una clase —generalmente, los líderes de empresas o departamentos— podría llamarse la de los Pontificadores, quienes enuncian objetivos y valores amplios, a menudo apropiados. El presidente Obama (en verdad, casi todos los presidentes) es el Pontificador en Jefe. En la política, los funcionarios electos y los comentaristas (gente como yo) están más abajo en las escala de Pontificadores. En el mundo de los negocios, esos individuos se agrupan en las suites ejecutivas.

Pero la mayoría de los trabajadores pertenecen a la clase de los Plomeros. Son los que arreglan las cosas. Se supone que son los que implementan los pronunciamientos y órdenes de los Pontificadores. No importa que esos pedidos sean a menudo poco prácticos, incoherentes o poco informados, porque los Pontificadores sólo tienen una noción vaga de lo que los plomeros hacen o de lo que el mundo real requiere.

Kingsdale escribe lo siguiente sobre Obamacare: ‘Un intercambio de seguros de salud es algo más que un sitio Web. Es una tienda de seguros, y administrarla bien requiere experiencia en seguros, know-how técnico y habilidad en marketing y en tácticas de ventas.’

Precisamente. Si el gobierno reconoce ese hecho y si aún tiene tiempo para tomar medidas relativas a él son cuestiones cruciales y abiertas.

LA COLUMNA DE ROBERT J. SAMUELSON