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29 de Mar de 2020

Economía

Pronósticos y realidades para el 2014

El 12 de noviembre del año pasado, el servicio de meteorología de los Estados Unidos, uno de los mejores en el mundo, envió un boletín d...

El 12 de noviembre del año pasado, el servicio de meteorología de los Estados Unidos, uno de los mejores en el mundo, envió un boletín de prensa a los medios de comunicación informando sobre su pronóstico del tiempo para el año 2014, de que iba a ser un invierno soleado con temperaturas moderadas por encima del promedio de los últimos años. Esta última semana, Estados Unidos fue sacudido por una masiva tormenta de nieve y temperaturas muy bajas, las peores en más de cuarenta años.

No obstante, existen razones suficientes para no creer cada vez que los expertos pronostican algún evento. Y en esta lista de expertos, no solamente podemos incluir a los meteorólogos sino también a los economistas, encuestadores políticos, corredores de bolsa, sociólogos demográficos y asesores tecnológicos. Con la excepción de los meteorólogos, ninguno de los otros llamados expertos hace nada diferente que proyectar el futuro sobre la base de hechos históricos.

La evidencia señala que, salvo los meteorólogos que fundamentan sus pronósticos en base a los satélites que circulan nuestro planeta 24 horas al día, los otros expertos permanecen tan inexactos como siempre. Y los riesgos son cada vez mayores. Así como nadie en Washington pronosticó en el 2008 la ruptura inmobiliaria, aquí en Panamá nadie anticipó la crisis actual en la ACP. Así como también nadie vio venir el anuncio del presidente Ricardo Martinelli con respecto a la represión de seis productos de la canasta básica.

No existe la menor posibilidad de que con la tecnología actual, ni los cálculos matemáticos disponibles podamos predecir los eventos del futuro.

La idea subjetiva de que existe una profesión de adivinadores es una ilusión tan irreal como la del mismo pronóstico.

Dejémonos de adivinanzas y veamos el futuro como un evento posterior a la actualidad, que únicamente comprenderemos mentalmente cuando hayamos vivido plenamente el presente. Y el presente no es más que el tiempo en que actualmente está uno, cuando se refiere a una cosa.

El panorama actual nacional está ensalzado por el tema de la canasta básica de alimentos, que del año 2009 al 2013 ha subido más del 15%. Creemos y confiamos que las campañas educativas de la ACODECO tienen un propósito y los programas de información de precios que se publican en los medios de comunicación ayudan a fortalecer el libre mercado, y que una buena cantidad de establecimientos han bajado sus precios debido a la competencia entre los diferentes agentes económicos. La apertura de más mercados periféricos generan más competencia y, por ende, disminución de precios. Por ejemplo, en El Valle de Antón, con la inauguración de un supermercado de cadena, las abarroterías y minisúper debieron bajar los precios para evitar ser desplazados y perder clientes.

Definitivamente, esto no es un pronóstico; es una realidad para que ustedes, los consumidores, se beneficien y ahorren dinero. Y si no lo creen, comparen precios y ¡ya verán!

ADMINISTRADOR DE LA ACODECO