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29 de Feb de 2020

Economía

¿Es Panamá, una ciudad improvisada?

El término planificación, planeación o planeamiento es un proceso de toma de decisiones que lleva a gestionar proyectos

El término planificación, planeación o planeamiento es un proceso de toma de decisiones que lleva a gestionar proyectos en sus diferentes ámbitos, niveles y actitudes, de forma estructurada y organizada. Veámoslo desde el punto de vista micro, tomando como ejemplo una empresa, para la cual el desarrollar un plan estratégico, hoy en día, no es una opción sino una necesidad. Las directrices tienen que estar marcadas, al igual que el rumbo, porque de otra manera el destino de dicha empresa sería sucumbir.

Lo mismo sucede con las ciudades o urbes que, de igual forma, necesitan un plan para poder crecer proporcionalmente.

Existen muchas ciudades construidas con base en una previa planificación, como también otras que con el pasar de los años y siglos, han roto los esquemas dejando todo en la desidia y la improvisación, trayendo como consecuencia un crecimiento desordenado y caótico.

Haciendo referencia a esto último, tenemos a Latinoamérica como la región más urbanizada del mundo, pero no precisamente la más planificada, en comparación con ciudades como Zúrich, Singapur, Seúl y Búfalo, en Nueva York, que aparecen constantemente en las discusiones y rankings especializados como las ciudades mejor planificadas del globo.

Panamá es un país proporcionalmente pequeño, y su capital, infortunadamente, tiene todas las características de ser una ciudad no tan organizada y mucho menos planificada.

En España se tenían, respecto a la fundación de ciudades, fuertes raíces tanto políticas como institucionales; y de los romanos se habían heredado los campamentos militares, los cuales eran instrumentos clave para Roma, la articulación territorial. La orientación cardinal de las ciudades data de esa época y se caracterizaban por su trazado reticular como tablero de ajedrez, en filas y columnas organizadas, tal como se empezó a hacer la ciudad de Panamá.

Esa herencia fue enfatizada por España en la reconquista al incorporar en Panamá nuevos elementos formales, como por ejemplo la plaza central enmarcada por edificaciones cívicas y religiosas como iglesias y demás.

Para entonces, se disponía de una amplia experiencia fundacional y se sabía que dicha fundación debía ser previamente autorizada, y que el sitio debía mostrar ventajas geográficas, higienistas y funcionales. Luego proceder a levantar un acta formal con sus autoridades designadas para su seguimiento y rectoría.

Es por esto que construir una ciudad no era cuestión de impulso voluntarioso e improvisaciones, sino algo previamente planificado entre vecinos y las autoridades. Hacer lo contario se consideraba un acto ilegal y, por ende, castigado.

Ya para mediados del siglo XVI se habían fundado casi todas las capitales de Hispanoamérica, cuyos territorios se encontraban cubiertos por una extensa red de concentraciones urbanas, y es entonces cuando la ciudad se transforma en un instrumento de articulación espacial, administración política y aprovechamiento de recursos del nuevo mundo.

Hoy en día, Panamá se encuentra sumida en la ‘construccionitis', con la excusa de que tenemos un retraso urbano de más de 15 años de planificación. Incluso, se ha llegado a cambiar las zonificaciones con el objetivo de densificar aun más, a sabiendas de que no existen las suficientes calles, tampoco un sistema de alcantarillado adecuado, el cual colapsa en la época lluviosa, ni aceras, etc.

Si tomamos en cuenta los últimos 5 años, partiendo del 2011, después del boom inmobiliario del 2007, solo en la región metropolitana se invirtieron en permisos de construcción $8,482,525,172 donde las obras del Estado solo representaban el 21% del total.

Las cifras del sector inmobiliario, respecto a la inversión y permisos de construcción, se han mantenido en aumento desde el año 2007, con sus momentos de desaceleración. No obstante, la tendencia no se ha detenido para pensar en cómo vamos a hacer con una infraestructura ya deteriorada.

‘No se puede parar el progreso, pero no planificado tiene un costo muy alto'.

ALUMNA DE LA UNIVERSIDAD INTERAMERICANA DE PANAMÁ