Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Economía

La producción pecuaria y su importancia en la economía

La producción pecuaria es fuente esencial de alimentos, además representa el 20% de la ingesta diaria de una persona, según FAO

En Panamá, como en el resto del mundo, las actividades pecuarias son muy sensibles a la población, especialmente la más vulnerable que depende en gran medida de ella para su sustento. Adicionalmente, la inherente relación de la ganadería con la conservación de la vida silvestre, el equilibrio y preservación de los ecosistemas y la fuerte vinculación con actividades que por tradición satisfacen valores culturales muy apreciados, hacen que esta actividad sea considerada como una estrategia socioeconómica y cultural de especial importancia para la sociedad.

Sistemas de producción basados en la cría, reproducción y engorde de aves, reses y cerdos; así como la obtención de productos como huevos y leche de vaca, generan una gran cantidad de empleos en toda la geografía nacional, aportando directa e indirectamente al Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Además, considerando que toda la producción pecuaria es fuente esencial de alimentos, podemos asegurar que su actividad es vital para garantizar la seguridad alimentaria de la población, tanto por la disponibilidad de comestibles, como por la calidad e importancia para la alimentación de un individuo representativo.

Los principales productos que provienen del sector pecuario en Panamá, representan más del 20% de la ingesta calórica que requiere una persona según los requerimientos establecidos por la FAO. Adicionalmente, el consumo de productos pecuarios como las carnes, los lácteos y huevos, representan alrededor del 50% del gasto promedio de los hogares en alimentación según la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

La existencia de reses se contrajo levemente en la última década. Sin embargo, el precio promedio al productor es casi igual para los últimos 5 años.

Los rubros más importantes según el INEC son los productos lácteos, la carne de res y de pollo; en tanto que, la carne de cerdo y los huevos tienen menor peso. De la misma manera, la producción pecuaria nacional se ajusta a las condiciones de consumo del mercado, generando la oferta de estos productos de acuerdo a sus posibilidades y niveles de productividad y competitividad respectivos. De esta manera, los registros de producción presentados por el INEC reflejan mayor dinamismo en los rubros donde los niveles de productividad y competitividad hacen más rentable la actividad.

Un caso muy notable es el de la producción de ganado vacuno, donde las cifras muestran que la existencia de reses se contrajo levemente en la última década, situación que se atribuye a que el precio relativo de este producto es significativamente mayor a otros (250% más caro comparado con el pollo). Al mismo tiempo se registra que el precio promedio de la carne de res se ha mantenido casi igual para los últimos 5 años. Por equilibrio y mecanismo de ajuste del mercado, es natural que la existencia de reses presente poca variación.

En la última década la producción de cerdo y aves de corral subió en 31% y 65%, respetivamente, lo que explica la substitución de la res.

Caso distinto ha sido el del cerdo y las aves (gallos y gallinas), que sus existencias se han incrementado en 31% y 65%, respectivamente en la última década lo que se explica por la sustitución en el consumo debido al alto precio de la carne de res y por el incremento en el precio de estas carnes, que, aunque no sea tan significativo, al menos ha sido más positivo si se compara con la carne de vacunos.

En el caso de los lácteos, los precios han evolucionado positivamente, justificando el incremento en la producción en alrededor del 17% en la última década, mientras que la producción de huevos ha crecido 14% en el mismo período.

Finalmente, hay que tener presente que dadas las perspectivas futuras, la demanda por productos alimenticios, especialmente los del sector pecuario, seguirá incrementándose en el tiempo, requiriendo que esta actividad se ajuste a las necesidades de alimentación de los seres humanos con un enfoque de sostenibilidad. Lo anterior solo será posible en la medida que la legislación vigente sea modificada para generar los incentivos a la inversión y mejores prácticas de producción, mediante políticas específicas que fortalezcan el rol productivo, social y competitivo de ésta actividad.

ANALISTA DEL CENTRO NACIONAL DE COMPETITIVIDAD