Panamá,25º

11 de Dec de 2019

Economía

El arbitraje comercial, ¿qué beneficios genera?

El grado de confianza que brinda el establecimiento de leyes en materia de arbitraje comercial a la Inversión Extranjera Directa (IED) es uno de los principales atractivos para el desarrollo y la integración del proceso, ya que una de las mayores incertidumbres a la hora de celebrarse relaciones comerciales es la transparencia

El arbitraje comercial es un método privado de solución de controversias que se ha tornado llamativo por los beneficios que brinda en cuanto a desarrollo y crecimiento económico de naciones que integran el proceso de manera formal a sus sistemas legales. El grado de confianza que brinda el establecimiento de leyes en materia de arbitraje comercial a la Inversión Extranjera Directa (IED) es uno de los principales atractivos para el desarrollo y la integración del proceso, dado que una de las mayores incertidumbres a la hora de celebrarse relaciones comerciales es la transparencia de los procesos legales aplicables en caso de que alguna de las partes incumpla con los términos establecidos en un contrato bajo una determinada jurisdicción.

El proceso se origina desde hace más de dos siglos, época en que las transacciones entre mercaderes se reconocían como potenciales fuentes de disputas (International Commercial Arbitration Journal, 1938).

En la época contemporánea, el arbitraje comercial ha sido integrado por una mayor parte de economías en desarrollo como emergentes a partir de 1990 cuando se experimenta una proliferación de Acuerdos Comerciales Preferenciales (ACP) bilaterales y regionales que intensifican el comercio internacional. Por ejemplo, La Ley de Arbitraje de la República Popular de China (RPC) fue divulgada por el órgano legislativo de la RPC en 1994.

El proceso arbitral se integra en las economías con el objetivo de promover confianza en los sistemas legales nacionales y brindar protección a los inversionistas contra los sistemas judiciales de las economías donde se invierte o Estados receptores. El arbitraje comercial además de hacer atractivo a un país para la IED, también tiene un impacto positivo en el desarrollo y crecimiento de plazas de trabajo, dado que el proceso involucra la participación de diversas unidades que perciben honorarios, como lo son árbitros, abogados, peritos, traductores y hasta tecnología.

Por otro lado, cuando se trata de arbitraje internacional, si la sede es visitada por las unidades participantes del proceso arbitral, esta actividad promueve otras industrias como lo son hotelería, transporte y restaurantes, contribuyéndose de manera positiva al PIB. En un estudio realizado sobre la actividad de arbitraje comercial en Toronto Canadá, en el cual se consideró los casos de arbitraje que se llevaron a cabo durante el período, se estimó que la actividad produjo $256 millones para el período 2012 y se estableció una estimación de $273 millones para el período 2013.

Panamá como centro atractivo para los negocios ha mostrado interés y ha pasado a formar parte de la tendencia de la integración del arbitraje comercial a sus leyes. Esta integración inicia con el Decreto Ley 5 de 1999 que regulaba la conciliación, mediación y el arbitraje, y posteriormente, en el año 2013, con miras a mejorar el marco legal del arbitraje se promulga la Ley 131 de Arbitraje de Panamá.

Haciendo referencia al impacto positivo y aporte que la practica del arbitraje comercial puede tener sobre una economía en particular, la continuidad en cuanto al desarrollo de una cultura de arbitraje en Panamá que inculque la diferencia entre los términos negociación, mediación y arbitraje es sumamente importante. Mientras la negociación busca el establecimiento de un mutuo acuerdo entre dos partes, la mediación implica la participación de un tercero que media entre ambas. El arbitraje es un proceso en el cual el árbitro independiente e imparcial, quien reemplaza al juez en los procesos judiciales, participa en la toma de la decisión por medio del laudo arbitral. Según el autor de El arbitraje en 55 lecciones prácticas , este se define como ‘un medio para resolver disputas comerciales o empresariales, de gran cuantía, entre empresas nacionales o entre empresas nacionales y extranjeras'.

A partir de este concepto, podemos distinguir que existe un arbitraje nacional y un arbitraje internacional que permite resolver disputas legales entre participantes que provienen de sistemas legales distintos con tradiciones distintas, motivándose así la IED ya que existen los medios para resolver potenciales disputas de manera más rápida en comparación a la vía judicial. No obstante, legislaciones como la de Inglaterra, no distinguen entre el arbitraje doméstico e internacional.

La incertidumbre en cuanto al cumplimiento de términos pactados en relaciones comerciales y el ejercicio transparente de la ley alega ser mayor en los países en desarrollo y economías emergentes que comúnmente reportan niveles de corrupción mayores a los de las economías avanzadas. Directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI) hacen énfasis en que ‘la corrupción puede distorsionar el crecimiento económico sostenible, alimenta la desconfianza y merma la inversión'.

Por ende, si un país integra leyes de arbitraje y los niveles de corrupción no disminuyen, el sistema de solución de disputas continúa percibiéndose como vulnerable a ser viciado. Entre los típicos ejemplos de corrupción en el proceso de arbitraje se listan la probable compra de los árbitros para que favorezcan a una de las partes por medio del laudo arbitral y filtro de información por parte de árbitros a las partes previas a la comunicación de la decisión formal. La corrupción también se ve reflejada en la conducta y las posiciones que otros participantes del proceso arbitral, como los testigos y peritos, puedan adoptar. Así lo corrobora una publicación del académico Philip McConnaughay (Universidad de Peking, 2013), en la cual se indica que los bajos niveles de corrupción impactan de manera positiva y significativa la reputación de las sedes de arbitraje.

Entre las economías avanzadas con sedes de arbitraje atractivas listan París, Londres y Nueva York, dado que los procesos de arbitraje son considerados más confiables. Según información reportada por Transparencia Internacional en ‘El Coeficiente de Corrupción 2017', en el cual un score de 43 puntos es la referencia aceptable más baja, estas tres sedes se encuentran ubicadas entre los 25 países con los menores índices de corrupción. En La Región Latinoamericana y El Caribe (LAC) destaca la sede de Chile, lo cual se atribuye en gran parte a los bajos índices de corrupción, reportándose un coeficiente considerablemente bajo de 67 puntos.

En cuanto a las economías emergentes que han integrado el proceso de arbitraje comercial destacan China, no obstante, el atractivo de su sede es menor en comparación a las sedes previamente listadas reportando un índice de corrupción elevado de 41 puntos.

Entre otras características que hacen atractiva una sede de arbitraje, se consideran el nivel de respeto por parte de los Tribunales Judiciales hacia los procesos de arbitraje y hacia el laudo arbitral, el cual se alega no debe ser revisado por los jueces al menos que atente en contra del orden público.

El proceso de arbitraje comercial evidencia que las leyes se dictan no solo con fines políticos y jurídicos, sino también con objetivos económicos. Pero la tendencia en cuanto al proceso arbitral implica retos como la flexibilidad de los procedimientos, la selección de árbitros y la confidencialidad de la información que se maneja en los procesos y la armónica colaboración entre Órgano Judicial y Tribunales Arbitrales. Las sedes dependen de centros y árbitros confiables para que estas sean vistas con respeto y confianza, de manera que estos contribuyan al crecimiento económico.

FICHA

La autora se dedica a la consultoría financiera:

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.