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07 de Apr de 2020

Economía

Flujo migratorio en la región, resultado de una realidad no deseada

La productividad de los países del Triángulo Norte continuará siendo perjudicada si no se toman acciones que subsanen el deterioro de la paz y combatan la corrupción para mejorar la calidad de vida.

Es un hecho que los flujos migratorios en el ámbito internacional no son una novedad. Y es que cuando los ciudadanos de una economía buscan mejorar su calidad de vida y la de sus familiares, estos movimientos se reportan con mayor frecuencia, integrados por un sinnúmero de personas con el objetivo común de ingresar a otros países que ofrezcan mejores oportunidades en lo que a ocupación laboral y seguridad respecta.

Sin embargo, lo que parece ser la salida de una realidad no deseada y un paso al bienestar para quienes migran en busca de refugio, puede ser percibido por los gobiernos y ciudadanos de países destino como una amenaza a la estabilidad económica.

Al momento actual, una de las expresiones más evidentes de este hecho son los movimientos migratorios o denominadas ‘caravanas' originadas el 13 de octubre 2018 en San Pedro Sula, una de las ciudades principales y más peligrosas de Honduras.

Al inicio se estimaba la participación de 160 hondureños; sin embargo, el movimiento terminó siendo conformado por más de 1,000 personas que posteriormente promovieron la integración de otras nacionalidades del Triángulo Norte, El Salvador y Guatemala.

A tan solo un mes de iniciada la marcha, se reporta que más de 2,000 personas han logrado llegar a la ciudad de Tijuana, frontera Sur de Estados Unidos (EE.UU.), con la esperanza de ser acogidos. No obstante, las probabilidades de aceptación e integración como refugiados se reducen al contemplar la oposición de la administración de turno de EE.UU. frente a estos flujos migratorios.

Dicha oposición se expresa claramente en las amenazas comunicadas desde inicios de la marcha, entre estas, el retiro o la reducción sustancial de la ayuda económica brindada por EE.UU. a los países de origen de los integrantes del movimiento. Considerando que la asistencia al Triángulo Norte tan solo al 2017 superaba los $300 millones (Usaid), cualquiera podría alarmarse frente a este comunicado. No obstante, analizando los objetivos de la asistencia económica la amenaza podría catalogarse de vacía.

Si esta asistencia está dirigida en parte a mejorar la vida, reducir la violencia y la corrupción así como promover la seguridad de las fronteras para que los ciudadanos de estos países no se vean en la necesidad de buscar nuevos destinos como EE.UU., ¿por qué se la quitarían o reducirían?

Como es de esperar, frente a estos flujos migratorios y los padecimientos a los que se someten sus participantes, se ha manifestado la importancia de implementar acciones dirigidas a fomentar la cooperación internacional. Así se dejó en claro por parte de los miembros de la Organización de los Estados Iberoamericanos en la XXVI Cumbre Iberoamericana celebrada en Guatemala. En la agenda, se llevó a cabo la Aprobación de la Declaración de Guatemala: Compromiso iberoamericano para el desarrollo sostenible, en el cual se detallan diversos temas, entre estos la Migración.

FACTORES

A pesar de que hay quienes alegan que las caravanas han sido fomentadas con miras a desestabilizar las administraciones de los gobiernos en turno, se debe reconocer que en el Triángulo Norte se vive una situación socioeconómica difícil, resultado de factores negativos como la violencia y la corrupción, y que estos en conjunto conllevan a la inestabilidad económica y social que fomenta la pobreza y la desigualdad.

La extensión a la que estos factores influyen en la seguridad y bienestar de los ciudadanos de estas economías es corroborable considerando las clasificaciones de estos países en los índices globales desarrollados con el objetivo de estudiar las particularidades de las economías del mundo.

Con respecto a los niveles de violencia, el Índice Global de Paz 2018 (GPI), emitido por el Instituto de Economía y Paz, que clasifica 163 países distribuidos en nueve regiones acorde a parámetros de Seguridad Social, Participación en conflictos domésticos e internacionales y Militarización, reporta que en la última década (2008-2018) se identifica un deterioro de la paz global resultado de eventos internacionales.

Según la misma fuente, la Región Centroamericana y El Caribe clasifica como la quinta (5ta) región más tranquila luego de Europa, Norteamérica, Asia y Suramérica. Y de los doce (12) países considerados de esta región en el GPI, Honduras reporta el nivel de paz más deteriorado (11), seguido de El Salvador (10) y de Guatemala (9), atribuyéndose dichos resultados a las elevadas tasas de homicidio, violencia y percepción de criminalidad.

Así como la paz es truncada, los niveles de corrupción en estas economías son elevados. De acuerdo con la información más reciente, el Índice de Corrupción 2017 (Transparencia Internacional) que clasifica 180 países y territorios aplicando una escala de 0 a 100 en el cual entre más bajo el puntaje más corrupto es un país, el Triángulo Norte reporta niveles de corrupción que oscilan bajo la media entre el rango 28 a 30, siendo Guatemala el más corrupto clasificando en la posición 143, seguido de Honduras (135) y El Salvador (112).

A partir de estos datos, se deduce que los niveles de productividad de las economías citadas se ven y continuarán siendo afectados de manera negativa si no se toman acciones que subsanen el deterioro de la paz y combatan la corrupción para así mejorar la calidad de vida. Según cifras más recientes, en Honduras el 65.7% de la población es pobre; en Guatemala, el 59.2%; y en El Salvador, el 32.7%.

FICHA

La autora conduce el segmento ‘Su ventana financiera' en @Estrellaonline

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.

Estudios comprueban que entre mayores sean las tasas de violencia, menos eficientes son las economías y sus integrantes. De acuerdo con el GPI, los países que mejoran sus índices de paz reportan un crecimiento PIB per cápita siete (7) veces mayor versus a aquellos países donde la paz se ha deteriorado. A manera de ejemplo, considerando a Perú, una de las economías más prósperas de la región LAC, el porcentaje de crecimiento PIB per cápita es de 1.279, .0053 puntos por arriba de Guatemala que reporta un porcentaje de crecimiento PIB per cápita de 0.749 (datos del Banco Mundial, 2017).

Considerando la afectación económica negativa que tanto la inestabilidad económica y social acarrean consigo, no es de extrañarse que un porcentaje de los ciudadanos de estos países centroamericanos se movilicen a otros destinos. Pero esta realidad que viven muchos latinos también es experimentada en otras regiones. Por ello, si se considera en conjunto las afectaciones que los factores negativos, violencia y corrupción, pueden tener en la economía global, los resultados son extremadamente preocupantes. A manera de ejemplo, el impacto económico global de la violencia para el 2017 se estima fue de $14.76 billones con relación al Poder Adquisitivo (PPA) lo cual equivale a 12.4% del PIB Global (GPI, 2018).

Es importante aclarar que los migrantes no solo se originan de economías con graves problemas de violencia, corrupción y pobreza. También es un fenómeno socioeconómico de los ciudadanos de economías prósperas donde el orden es instaurado. La diferencia radica en la capacidad que tienen estos últimos para cumplir con las burocracias del sistema sin tener que recurrir a métodos alternos e ilegales para lograr sus objetivos en busca de mejor calidad de vida. Por lo tanto, el respeto a los derechos humanos debe de ser contemplado.