La Estrella de Panamá
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23 de Oct de 2019

Economía

¿Por qué Panamá?

Ahora desde esta nueva perspectiva, puedo desarrollar con más facilidad el interés estratégico que Panamá representa para China, frente a la apertura de un mercado de poco más de mil millones de consumidores

Esa es la pregunta que se hacen muchos ciudadanos de los países centroamericanos y muchos coterráneos, cuando vemos el interés de China en nuestro territorio. Es entonces que salen los defensores del nacionalismo y detractores del régimen comunista de adentro y afuera de nuestro país, alertando del gran peligro que se cierne sobre nuestra economía. Llenándonos de miedos e incertidumbre sobre “el interés oculto” de una de las economías más grandes del mundo, cuyo crecimiento económico en el mediano plazo será el de convertirse en el más grande productor y consumidor mundial de bienes y servicios.

Es menester aclarar en este momento que soy un capitalista por educación y convicción y aunque el modelo económico no es el más magnánimo, como tampoco equitativo en la práctica; pero desde mi punto de vista, se adapta más a las características del ser humano que es: la individualidad.

Razón por la cual cada individuo busca su propio interés y no el colectivo en primera instancia, y es ahí donde se establece la naturaleza del capitalismo y subyace el concepto de la propiedad privada, que se caracteriza por … “el poder directo e inmediato sobre una cosa, que atribuye a su titular, la capacidad de gozar y disponer de la cosa sin más limitaciones, tan sólo las que establezcan las leyes…” por definición.

Es entonces esta característica la que se convierte en el talón de Aquiles del modelo socialista que busca sentar las bases del comunismo como modelo centralista, que enfoca la gestión económica individual en el beneficio colectivo, por encima de la naturaleza humana. Ahora bien, eso es en el sentido estricto de las doctrinas económicas.

Esta deficiencia la ha comprendido China desde un tiempo atrás, donde ha modificado su modelo económico, mutándolo a un modelo intermedio de “capitalismo estatal”; entendiendo que el individuo funciona más eficientemente cuando logra obtener beneficios individuales basados en el concepto de la propiedad privada.

Ahora desde esta nueva perspectiva, puedo desarrollar con más facilidad el interés estratégico que Panamá representa para China, frente a la apertura de un mercado de poco más de 1,000 millones de consumidores.

Un accionar de planes expansionistas de índole comercial, pese a la dificultad que este mercado tiene en su generalidad de poco poder adquisitivo, pero con una conducta altamente consumista, que favorece el tipo de producto que China está en capacidad de ofrecer.

Es aquí donde radica la respuesta al enfoque de la pregunta ¿Por qué Panamá? Creo que ya está claro, que todavía es válida nuestra ventaja comparativa, al estar en la franja más estrecha de los dos bloques que conforman América, por un lado, además de competitiva, por el enorme desarrollo logístico y de facilidades tecnológicas en las comunicaciones de datos que poseemos.

En este último punto puedo agregar que, en Panamá es más fácil y menos costoso la implementación de tecnología “5G”, que facilita la utilización de los equipos y maquinarias de fabricación robotizada de última generación que China ha desarrollado en base a esta tecnología, así como de productos para su venta.

Tales son el caso de fábricas de paneles solares, turbinas de viento, fabricación de autos eléctricos, fabricación de pantallas LED, fábricas de piezas y herramientas, entre tantas más, donde China es el líder.

Teniendo claro estos aspectos de poder de negociación, no tengo la menor duda que si ponemos negociadores con visión de Estado, y de la talla de los negociadores del “Tratado Torrijos - Carter”, no me salta ningún temor que podremos obtener el mejor acuerdo comercial que nadie hasta ahora haya podido lograr con una potencia comercial.

Los miedos y los temores que nos infunden, no son más que la intencionalidad de mantener el statu quo, que garantice el control económico que han mantenido otras potencias competidoras del gigante asiático sobre nuestro país.

Esto no se trata de entrar en conflicto con las otras potencias comerciales, es tener la libertad de lograr acuerdos comerciales con otras regiones, que permita un desarrollo socioeconómico con justicia social, que no sea ya el basado en subsidio, sino en oportunidades de negocios y empleos permanentes para todos los panameños, sin que sea un impedimento que se trate de sus competidores.

Debemos tener claro que Panamá se ha desarrollado sobre una plataforma de servicios y comercialización de productos sin importar su origen, entonces estas negociaciones comerciales están en la línea correcta del Core Business o Core Competency que hemos perfeccionado, y estamos en la obligación de potenciarlo si queremos mantener nuestro liderazgo en la región.

Y recuerden que “debemos ser consecuentes entre lo que decimos y hacemos, esa es la base de la credibilidad”. www.acorbettr.com

MBA, Licenciado en Banca y Finanzas