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15 de Jul de 2020

Economía

De listas negras y otros demonios

Hace cinco siglos los colonizadores europeos invadieron el continente americano, su objetivo primordial era conquistar, someter a los nativos y despachar oro, plata y piedras preciosas hacia las maltrechas arcas de sus monarquías.

Hace cinco siglos los colonizadores europeos invadieron el continente americano, su objetivo primordial era conquistar, someter a los nativos y despachar oro, plata y piedras preciosas hacia las maltrechas arcas de sus monarquías. Aparte del crisol de razas, su cultura y la doctrina cristiana, también dejaron a su paso muerte, destrucción, saqueo, esclavitud y epidemias; tribus enteras desaparecieron. El istmo de Panamá jugó un papel determinante para el tráfico de muchos de esos tesoros y adicionalmente pagamos un consecuente precio por los ataques destructivos de los corsarios, bucaneros y piratas. Luego de muchos intentos de emancipación, la mayoría de las colonias logramos nuestra independencia, subsistiendo algunas en el Caribe como recuerdo.

La historia se repite en espiral y en los últimos años los gobiernos de varios de estos conquistadores, ahora miembros de la Comunidad Europea, buscan dónde y cómo reponer sus maltrechas economías, algunas con déficits arriba del 7% anual y una deuda pública por encima del 100% del PIB. Uno de los efectos del dónde es encontrar nuevos recursos para seguir sosteniendo el tamaño del gasto público, y del cómo es buscar a quien endilgarle la culpa. El constante incremento de impuestos sobre las grandes fortunas (en Francia alcanza hasta el 70%) ha motivado la salida de capitales hacia centros bancarios de otras jurisdicciones, mayormente dentro del continente Europeo y EE.UU.

Examinemos las tácticas que han utilizado estos gobiernos en los últimos años para tratar de recuperar los capitales expatriados; han concebido legislaciones transitorias que permiten a sus ciudadanos por unos meses repatriar sus capitales ilegalmente exportados, sin multas ni recargos, solo con llenar un simple formulario virtual y el pago de un impuesto de entre el 5% y 15%. Esto considero que representa un muy mal ejemplo, pues promueve la despenalización del blanqueo de capitales y del lavado de dinero mal habido. Otra manera de lavar cara es buscarse un chivo expiatorio a quien culpar de sus problemas fiscales y su ineficacia en la recaudación de impuestos. Ni siquiera han logrado entre los miembros de la propia Comunidad imponer una política fiscal común (se requiere unanimidad) y varios países no han aceptado que se les violen sus derechos fiscales soberanos. Para soslayar dicha situación, crearon las llamadas “legislaciones blandas” que no son más que permitir a los países miembros que no cumplen, mantener normas fiscales flexibles. Por otro lado, inventan las famosas listas grises y negras que igual violan los derechos soberanos de terceros países, como el nuestro, y nos exigen cambiar nuestras políticas fiscales culpando injustificadamente a nuestro centro bancario.

Hace semanas atrás apareció la última de esas famosas listas, aprobada por el Parlamento Europeo, que incorpora a Panamá como país de lavado de capitales y financiamiento al terrorismo, una acusación temeraria. Unos días después, un importante boletín o Newsletter en Bruselas, el “Euroserver” (sede del Parlamento), publicó un artículo sumamente revelador sobre la forma como se preparan dichas listas negras.

Citaré textualmente algunos de los párrafos del escrito:

“La nueva lista negra de la U.E. revela más por sus omisiones que por sus inclusiones”.

“Existe más significado en quienes no están en esas listas, que en los que están”.

“Dicha lista actualizada se fundamentó en la metodología y decisión de la Fuerza de Acción Financiera (FATF) con base en París”.

Además, el “Euroserver” cita también una entrevista con un inspector retirado de la FATF, el señor Michel Koutouzis, quien reveló, entre otras cosas:

“Que dicha oficina (FATF) en París diseña las listas para ejercer presión en países pequeños, solamente para apretar la tapa en el dinero de la mafia y no para limpiar el sistema financiero internacional”.

“Dicha oficina (FATF) le da a ciertos paraísos fiscales, como las British Virgin Islands (colonia británica), la posibilidad de hacer un pequeño esfuerzo en controlar el dinero del narcotráfico y la prostitución a cambio de que esa oficina cierre los ojos ante los grandes fraudes fiscales”.

“Los grandes paraísos fiscales son demasiado importantes para las economías mundiales y por lo tanto no quieren afectarlos”. Termina diciendo el señor Koutouzis que: “Si presentamos la verdadera lista negra, la mitad de las grandes naciones estarían allí, pero entonces la Unión Europea se conforma con que sus bancos paguen grandes multas y ellos cierran los ojos y nada ha pasado”.

Como ven, estimados lectores, muchos de estos países miembros de la OCDE y de la GAFI son precisamente a quienes se refiere ese artículo y, por ende, creo que es hora de que nuestras autoridades se pongan los pantalones largos, denuncien ante los organismos internacionales la violación a nuestros derechos soberanos y exijan a la U.E., GAFI, OCDE que primero limpien su casa.