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25 de Oct de 2020

Economía

Agenda de transición energética, el reto 2030

De acuerdo con los lineamientos de esta agenda, las estrategias nacionales están dirigidas a dos sectores clave: electricidad e hidrocarburos, incluyendo también el fortalecimiento institucional

La agenda contempla criterios de modernización y sustentabilidad en materia de energía.Archivo La Estrella de Panamá
  • Uno de los retos para que esta agenda de transición se pueda ejecutar exitosamente es no estancarnos en la coyuntura actual causada por la pandemia, pues no solo se debe pensar a corto plazo, sino velar por la sostenibilidad a mediano y largo plazo del sector” Héctor Cotes,
  • Los profesionales jóvenes en esta rama, estamos siendo considerados con más frecuencia que en el pasado, sin embargo, se necesitan más espacios para el desarrollo de discusiones e ideas que puedan generar impactos positivos en el sector” Ricardo Espino,
  • Agenda de transición energética, el reto 2030

En la actualidad, Panamá se perfila a realizar una transición energética ordenada hacia el futuro, mediante una agenda impulsada por la Secretaría Nacional de Energía (SNE), en la cual participaron para su elaboración actores sociales, sectoriales, políticos, ambientales, empresariales, institucionales, oenegés y académicos, quienes evaluaron a profundidad la situación energética del país.

Dicho documento busca establecer una hoja de ruta clara que oriente a un nuevo sistema de desarrollo, sin agotar las fuentes de energía y recursos naturales disponibles, mejorando nuestra calidad de vida y preservando el planeta, siendo de vital importancia para los próximos 10 años.

Pilares estratégicos

De acuerdo con los lineamientos de esta agenda, las estrategias nacionales están dirigidas a dos sectores clave: electricidad e hidrocarburos, incluyendo también el fortalecimiento institucional.

Para el sector eléctrico se incluyen cambios en su modelo, añadiendo nuevos conceptos como descarbonización, descentralización, democratización y digitalización, contando con cinco propuestas específicas:

Acceso universal: para cerrar la brecha de la pobreza energética y llevar energía a más de 93,000 familias panameñas.

Uso racional y eficiente de la energía: buscando hacer más con menos.

Movilidad eléctrica: reduciendo la dependencia en la importación de combustibles fósiles, contribuyendo con la salud de la población y el ambiente.

Innovación del SIN: atendiendo a las necesidades del sector por medio de la innovación tecnológica y actualización de la normativa legal.

Generación distribuida: permitiendo que la población tome el control de su energía, promoviendo las energías renovables al alcance de todos.

Mientras que, para el sector de hidrocarburos, se establecen los ajustes a realizar, incluyendo los cambios legales, robusteciendo la capacidad regulatoria y de fiscalización de la SNE para tener una mejor calidad y precios de estos combustibles, así como su contribución a la generación de empleos, disponiendo de dos estrategias claras como: 'Panamá, hub energético' y la modernización del marco regulatorio.

Contando cada una de estas con sus cronogramas de ejecución, medición y cumplimiento, con miras a recuperar el déficit histórico que lleva Panamá con respecto a su sostenibilidad.

Participación ciudadana

El diálogo sectorial, mesas de trabajo de 2019 y las aportaciones recibidas en consulta pública, fueron muy positivos para lograr la participación ciudadana y consenso de estas estrategias.

Héctor Cotes, presidente del Consejo Mundial de Energía Panamá (WEC Panamá), señaló que esta agenda representa un documento valioso, que plasma el camino correcto que necesitamos, teniendo como valor agregado dentro de su proceso la discusión profunda que se dio entre los distintos actores públicos y privados, logrando identificar mejoras tanto en el marco legal como en el institucional, lo que permitirá atraer más inversiones, y generar confianza y oportunidades.

“Uno de los retos para que esta agenda de transición se pueda ejecutar exitosamente es no estancarnos en la coyuntura actual causada por la pandemia, pues no solo se debe pensar a corto plazo, sino velar por la sostenibilidad a mediano y largo plazo del sector”, dijo.

Mientras que Ricardo Espino, presidente de la Organización de Jóvenes Profesionales del Sector Energético (FELS Panamá), indicó que la elaboración de esta agenda es fundamental y que la participación de los jóvenes será clave en el impulso de nuevas políticas energéticas.

“Los profesionales jóvenes en esta rama estamos siendo considerados con más frecuencia que en el pasado, sin embargo, se necesitan más espacios para el desarrollo de discusiones e ideas que puedan generar impactos positivos en el sector, inclusive hoy los estamos creando para impulsar una voz más fuerte”, afirmó.

Para Alexis González, vicepresidente de la Comisión de Derecho Energético y Sustentabilidad de la Asociación Nacional de Juristas de Panamá (Anajupa), quien concordó con Cotes y Espino, enfatizó que la colaboración de los auxiliares del derecho será imprescindible en próximas discusiones.

“La participación ciudadana es un elemento preponderante en la formulación de políticas, pero que requiere más interés. La transición energética dependerá en gran medida del factor político y del acuerdo de los agentes del sector, donde las regulaciones deberán ir acordes con la realidad, facilitando su avance y es ahí donde lo abogados debemos contribuir”.

La figura del secretario

El doctor Jorge Rivera Staff se convirtió oficialmente en el secretario nacional de Energía en 2019, siendo el quinto en ocupar este puesto. Es una figura singular, pues no solo se distingue por ser el más joven, con 44 años, sino además porque es un profesional del derecho en una rama poco convencional, como es la energía.

Con más de 20 años de experiencia en este sector, tiene como aspiración dejar a la SNE un fortalecimiento institucional integral, y para los panameños, sentar las bases para que el 100% de los ciudadanos cuente con acceso a formas modernas y sostenibles de energía, donde no solo sea un tema tecnológico, sino de impulsar una nueva cultura energética sustentable para las nuevas generaciones.

Con relación a la agenda, resaltó que podríamos pasar de ser un pequeño país de Centroamérica, a un gigante que proyecte indicadores evidentes.

De hecho, solo con la presentación de esta agenda 2030, “Panamá ya está considerada como un ejemplo regional de compromiso con la transición energética”.