Crecimiento, empleo y confianza: los desafíos de Panamá en 2026

Panamá podría crecer hasta 6 % en 2026, pero gremios advierten que el reto será generar empleo formal y fortalecer la confianza interna

Panamá cerró 2025 con un crecimiento económico superior al 4 %, impulsado principalmente por sectores vinculados al comercio internacional, como el Canal, la logística, el turismo y las exportaciones. Sin embargo, ese desempeño macroeconómico convive con una realidad más compleja: altos niveles de desempleo, informalidad y una demanda interna debilitada. De cara a 2026, el consenso entre economistas y gremios empresariales es claro: el país tiene potencial para crecer más, pero el verdadero desafío será convertir ese crecimiento en empleo formal, inversión productiva y bienestar social.

Las proyecciones para 2026 incluso apuntan a un escenario más dinámico, especialmente si se concretan proyectos estratégicos que hoy están en discusión. Pero la pregunta de fondo que atraviesa a todos los sectores es inevitable: ¿puede Panamá transformar el crecimiento económico proyectado para 2026 en oportunidades reales para su población y en un desarrollo más equilibrado?

Un crecimiento que podría acelerarse en 2026

El economista independiente Víctor Cruz estima que la economía panameña crecerá por encima del 4 % en 2025, en línea con el desempeño observado en los últimos meses. Para 2026, el panorama podría mejorar significativamente si se materializan inversiones clave, entre ellas la reapertura de la mina de cobre.

Antes de su cierre, este proyecto representaba alrededor del 4.5 % del producto interno bruto (PIB) nacional, por lo que su eventual reactivación tendría un impacto directo sobre el crecimiento. “De concretarse algunos proyectos, en especial la reapertura de la mina, la economía panameña podría crecer por encima del 6 %, superando las estimaciones presentadas por autoridades locales y organismos internacionales”, señala Cruz.

A este escenario se suma el papel estratégico del Canal de Panamá, considerado fundamental para las finanzas públicas del país. La puesta en marcha de proyectos como el embalse de río Indio y un eventual gasoducto permitirían fortalecer la sostenibilidad hídrica y operativa de la vía interoceánica, con efectos positivos sobre la economía nacional.

En el plano externo, Cruz recuerda que, pese a los ajustes arancelarios impulsados por el gobierno de Estados Unidos hacia determinadas naciones, Panamá cuenta con un acuerdo comercial con ese país, lo que limita la aplicación de medidas arbitrarias que puedan afectar directamente al istmo.

El gran reto estructural: empleo e informalidad

Más allá de las cifras de crecimiento, el principal desafío que enfrenta la economía panameña es su mercado laboral. Tanto el análisis económico como la visión empresarial coinciden en que el crecimiento no se ha traducido en más empleo formal.

Según la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), aunque la economía crecerá alrededor del 4 % en 2025, el país enfrenta una tasa de desempleo de 10.5 % y niveles de informalidad cercanos al 50 %. Este desfase evidencia un problema estructural que afecta directamente la demanda interna, el consumo y la confianza del consumidor.

“El crecimiento económico no necesariamente se está traduciendo en empleo. Eso significa consumo débil, inversión contenida y una confianza del consumidor históricamente baja”, advierte el gremio empresarial. Mientras los sectores vinculados al comercio internacional muestran dinamismo, el mercado interno continúa rezagado.

Víctor Cruz coincide en este diagnóstico y subraya que el empleo formal incluso se ha retraído, mientras la informalidad ha crecido de forma sustancial. Para el economista, lograr que el crecimiento genere plazas de trabajo formales es uno de los mayores retos de cara a 2026, junto con la necesidad de mejorar la recaudación fiscal y manejar la deuda pública con responsabilidad para fortalecer la confianza y reducir el riesgo país.

2026: un año con potencial, pero condicionado a decisiones clave

Desde la perspectiva de la Cciap, 2026 podría marcar una recuperación más equilibrada, siempre que se adopten decisiones oportunas. Los motores externos —logística, Canal, turismo e inversión extranjera— seguirán empujando la economía, pero el verdadero reto será reactivar la demanda interna y el empleo formal.

Entre los factores que podrían impulsar el crecimiento destacan el mayor dinamismo del comercio internacional, la recuperación del Canal con ingresos a doble dígito, la inversión extranjera en sectores estratégicos como logística, energía, tecnología y servicios, así como un entorno de mayor estabilidad fiscal y regulatoria.

No obstante, el gremio advierte que el crecimiento no será automático. La persistencia del alto desempleo, el elevado déficit fiscal, la falta de confianza del consumidor y la incertidumbre regulatoria podrían frenar ese impulso. “El crecimiento es posible, pero hay que provocarlo con políticas correctas”, resume la Cciap, que ha asumido como prioridad una agenda centrada en el empleo, la formalización y la seguridad jurídica.

A esta lectura del sector productivo se suma la visión de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), que pone el acento en las reformas estructurales necesarias para que el crecimiento económico proyectado hacia 2026 sea sostenible, inclusivo y se traduzca en empleo formal.

Para Apede, el reto de fondo va más allá del ciclo económico. Su presidenta, Giulia De Sanctis, advierte que 2025 dejó lecciones claras sobre la necesidad de abandonar la confrontación como forma de gestión pública y avanzar hacia políticas basadas en evidencia, consenso y resultados.

Desde el punto de vista económico, De Sanctis coincide en que el desafío más urgente es combatir el desempleo y la informalidad. “El crecimiento no se está traduciendo en plazas formales. Hoy, cumplir sigue siendo más difícil que evadir, por los altos costos, los trámites largos y sistemas que no se comunican entre sí”, señaló. Para el gremio, facilitar la formalización es clave para ampliar la base productiva y fortalecer la demanda interna.

La Apede también pone el foco en la productividad y el capital humano. Panamá enfrenta brechas importantes en formación técnica, idiomas y adopción tecnológica, lo que limita la competitividad y los salarios. “Sin talento preparado, la automatización será una barrera y no una oportunidad”, advirtió De Sanctis, al subrayar que la mejora integral del sistema educativo sigue siendo una tarea pendiente.

Otro elemento central es la confianza institucional. Para Apede, la credibilidad de lo público solo se recupera con reglas claras, fortalecimiento institucional y un combate firme contra la corrupción. En ese contexto, el proyecto de Ley General Anticorrupción es visto como una oportunidad que el país no debería seguir postergando.

De cara a 2026, el gremio estima un crecimiento económico entre 4 % y 4.5 %, impulsado por el Canal, la logística, el turismo, los servicios y el sector financiero. No obstante, advierte que ese crecimiento no será automático ni suficiente si no se traduce en empleo formal, productividad y mejores oportunidades para la población.

Mercado de capitales: modernización y confianza

Para el sector del mercado de valores, 2026 se perfila como un año de transición en el que la modernización del marco regulatorio y la adopción responsable de la innovación financiera serán determinantes. Según Patricia Boyd, presidenta de la Asociación Panameña del Mercado de Capitales (Apamec), el principal desafío es adecuar las normas a los cambios tecnológicos sin afectar el cumplimiento ni la confianza del inversionista.

El crecimiento del sector en 2026 se proyecta como moderado y sostenible, impulsado por la digitalización, la innovación y posibles ajustes regulatorios. Sin embargo, la incertidumbre internacional y los tiempos de implementación podrían moderar el ritmo.

En este contexto, Apamec ha asumido un rol activo en la promoción del Proyecto de Ley de Activos Digitales, así como en la revisión de normas clave del mercado de valores, el fortalecimiento de los estándares de prevención de blanqueo de capitales y la incorporación de herramientas tecnológicas para mejorar los procesos de supervisión y cumplimiento.

La sostenibilidad también jugará un papel cada vez más relevante. Tanto la Superintendencia del Mercado de Valores como la Bolsa de Valores de Panamá (Latinex) impulsan iniciativas relacionadas con el buen gobierno corporativo, la transparencia y la integración progresiva de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), en línea con las expectativas de inversionistas locales e internacionales.

Exportaciones: competitividad, trazabilidad y marca país

Desde el sector exportador, el optimismo hacia 2026 es moderado, pero firme. Bianca Frieda Morán, presidenta de la Asociación Panameña de Exportadores (APEX), señala que uno de los principales desafíos es resguardar la seguridad jurídica de las inversiones realizadas bajo regímenes como el Certificado de Fomento Industrial, así como superar la burocracia de los trámites oficiales.

Las expectativas de crecimiento para 2026 están asociadas a la apertura de nuevos mercados, la innovación en servicios y la creciente demanda internacional de bienes con trazabilidad y sostenibilidad. Sin embargo, los altos costos logísticos, la falta de financiamiento competitivo y la lenta modernización de la infraestructura podrían limitar ese avance.

El sector exportador también enfrenta una carrera contra el tiempo en materia tecnológica. “Lo que teníamos planificado hacer en cinco años, el mercado nos exige hacerlo ahora”, señala Morán, al subrayar la urgencia de una estrategia de digitalización interinstitucional que facilite el cumplimiento de estándares internacionales y mejore la competitividad.

En materia de sostenibilidad, APEX destaca que los mercados internacionales exigen cada vez más productos responsables y alineados con buenas prácticas ambientales y sociales. Para el gremio, exportar desde Panamá debe significar exportar confianza y compromiso, apoyado por una estrategia de denominación de origen que fortalezca la marca país.

Tecnología y sostenibilidad: puntos de convergencia

Desde distintos ángulos, los gremios coinciden en dos ejes transversales para el próximo año: tecnología y sostenibilidad. La automatización, la digitalización y la inteligencia artificial ya no son opcionales, pero su adopción debe ir acompañada de capacitación, reconversión laboral y mejoras en la productividad.

Asimismo, los criterios ASG dejaron de ser un discurso para convertirse en una condición para competir y atraer inversión. El crecimiento económico, coinciden los sectores, debe ir de la mano con empleo digno, transparencia institucional y uso eficiente de los recursos.

En cuanto a proyectos prioritarios, Apede respalda iniciativas estratégicas como el plan de inversiones del Canal, el corredor energético, el gasoducto y los proyectos de resiliencia hídrica como río Indio, así como la modernización logística. Todos ellos, sostiene el gremio, deben desarrollarse con transparencia, sostenibilidad ambiental y acompañamiento social para garantizar su viabilidad en el largo plazo.

Un año bisagra para el modelo de crecimiento

Las perspectivas para 2026 muestran un consenso poco habitual entre empresarios y analistas: Panamá tiene los motores para crecer más rápido que en años anteriores, pero el resultado final dependerá de decisiones estructurales que se tomen hoy. La generación de empleo formal, la seguridad jurídica, la modernización institucional y la confianza serán determinantes para que el crecimiento se traduzca en desarrollo.

Con visiones que convergen en la urgencia del empleo formal, la productividad y la confianza institucional, gremios empresariales y analistas económicos coinciden en que 2026 será un año decisivo. Panamá tiene los motores para crecer, pero el desafío será convertir ese crecimiento en desarrollo inclusivo, con instituciones sólidas y oportunidades reales para toda la población.

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