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Deuda récord y presión fiscal: Chapman habla en CAF de gestión y apoyo político
- 28/01/2026 14:44
El crecimiento acelerado de la deuda pública de Panamá y el discurso del ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe (CAF) revelan dos caras de un mismo desafío: cómo sostener la estabilidad fiscal en un entorno de presiones heredadas, mayores costos financieros y un contexto global marcado por altos niveles de endeudamiento.
Al 31 de diciembre de 2025, la deuda pública panameña alcanzó los $59,349.3 millones, un incremento de $7,536.5 millones o 14.5 % en apenas 18 meses de la administración del presidente José Raúl Mulino. En promedio, el saldo aumentó cerca de $418.7 millones mensuales, reflejo de mayores necesidades de financiamiento, refinanciamiento de obligaciones y el peso de compromisos acumulados de administraciones anteriores.
Este telón de fondo fiscal fue clave para entender el mensaje que Chapman llevó al foro regional: la sostenibilidad fiscal no depende únicamente de leyes, sino de quiénes las ejecutan y del respaldo político que las sostiene.
“La ley no garantiza el éxito. Se necesita capital humano idóneo y apoyo político”, subrayó el ministro durante su intervención en la sesión plenaria sobre el Panorama Económico de América Latina y el Caribe, en la que compartió escenario con sus homólogos de Ecuador, Jamaica y El Salvador.
Más deuda, mayor exigencia de gestión
Los datos oficiales del MEF muestran que 82 % de la deuda es externa, con un saldo de $48,680.7 millones, mientras que la deuda interna asciende a $10,668.5 millones. Los bonos globales siguen siendo el principal componente del portafolio, con más de $32,281 millones, a un costo promedio de 5.27 %.
Aunque el costo promedio ponderado de la deuda se ubicó en 4.97 %, el pago anual de intereses se duplicó en los últimos años, pasando de $1,264 millones a $2,519 millones, una presión directa sobre las finanzas públicas que eleva el riesgo fiscal si no se acompaña de crecimiento y disciplina presupuestaria.
Es precisamente en este punto donde Chapman introdujo el contraste político-institucional: contar con la Ley de Responsabilidad Social Fiscal (LRSF) es necesario, pero insuficiente, si no existe una ejecución técnica sólida y mecanismos que respalden al ministro de finanzas en decisiones impopulares pero necesarias.
Capital humano y respaldo político
Chapman estructuró su planteamiento en dos pilares. Primero, el capital humano, al advertir que la calidad de las decisiones fiscales depende de tener a las personas adecuadas al frente de las instituciones. Segundo, los mecanismos de apoyo, que permitan “apalancar” la gestión del ministro y aumentar las probabilidades de éxito en la consolidación fiscal.
A esto sumó un tercer elemento clave: la alineación política. Según el ministro, sin el respaldo explícito del presidente de la República y de la Asamblea Nacional, la política fiscal pierde previsibilidad, afectando la confianza de los mercados y limitando la capacidad del país para retomar márgenes de crecimiento sostenibles.
La deuda como riesgo global
Chapman también enmarcó el caso panameño dentro de un fenómeno más amplio. Advirtió que los elevados niveles de deuda no son exclusivos de América Latina y que incluso las economías desarrolladas enfrentan procesos de consolidación fiscal que representan una amenaza sistémica global.
Este contexto internacional añade presión a países como Panamá, que necesitan mantener credibilidad, grado de inversión y acceso a los mercados, aun cuando el saldo de la deuda continúe creciendo.
En ese sentido, el mensaje de Chapman funciona como una advertencia y una hoja de ruta: el desafío fiscal de Panamá no se resolverá solo con leyes ni con más endeudamiento, sino con liderazgo técnico, respaldo político y una gestión que devuelva previsibilidad a las finanzas públicas en un entorno global cada vez más incierto.