Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir los acuerdos...
- 14/09/2014 02:00
La economía de Estados Unidos está mejorando, pero el estado de ánimo del público es un indicador que está desfasado.
Una encuesta de Pew de fines de agosto halló que los estadounidenses reconocen que el mercado laboral se ha fortalecido. Pese a que 58% de los encuestados dijo que "los trabajos son difíciles de hallar", eso es mejor que el 65% en abril y el pico de 85% en marzo de 2010.
Del mismo modo, 33% de los encuestados dijo que hay ‘muchos trabajos disponibles’, por encima del 27% en abril. Pero este progreso positivo apenas ha hecho mella en el pesimismo del público.
Un considerable 56% de los encuestados dijo que sus propios ingresos se estaban quedando atrás con respecto al ‘costo de vida’. Sólo un 5% dijo que estaban progresando. El resto dijo que simplemente ‘estaban igual’.
Tenemos una prosperidad peculiar. La economía está escapando los confines de la Gran Recesión; las ventas de autos ahora exceden los 16 millones anuales, el número más alto desde 2006. Pero las personas no se sienten tranquilas. Han perdido confianza en el futuro.
Los estadounidenses se sienten golpeados por la economía y sus miedos no están desapareciendo pronto.
Algo de esto refleja el enojo y la angustia de los desempleados y los subempleados a largo plazo. Sólo el 61% de los trabajadores con experiencia (al menos tres años con el mismo empleador) que perdieron sus trabajos de 2011 a 2013 fueron re-empleados a principios de 2014, informa el Departamento de Trabajo. Pero los efectos se extienden más allá de este marco desalentador.
Las personas no sólo recuerdan el cataclismo de la economía. Todavía sufren las consecuencias con ingresos y riqueza más bajos, como lo demuestran las tablas a continuación. Los números provienen de la Encuesta de Finanzas del Consumidor 2013 de la Reserva Federal (SCF, por sus siglas en inglés).
Cada tres años, la Reserva Federal entrevista miles de hogares (6,026 en 2013) para obtener una ilustración detallada de las finanzas de los estadounidenses. De esta gran cantidad de datos, saqué 12 números para demostrar el impacto padecido por la crisis económica.
La primera tabla provee ingresos anuales antes de impuestos de salarios, intereses y cosas por el estilo. La columna de la izquierda muestra el ingreso de la familia media,la que está exactamente en el medio de todas las familias. La segunda columna muestra el ingreso de un grupo que yo llamo ‘la clase media sólida’. Si se divide la población en quintos, son el segundo quinto comenzando desde arriba: más pobres que el 20% de los estadounidenses pero más ricos que el otro 60%.
Si bien están cómodos, no están nadando en dinero. La tabla tiene tres años: 1989, la base de SCF; 2007, el pico de la economía antes de la crisis financiera; y 2013. Todos los números están ajustados con la inflación y están en dólares constantes de 2013.
¿Qué significan los números?
Por empezar, disputan la creencia convencional de que la mayoría de los ingresos de los estadounidenses se estancaron antes de la Gran Recesión. Supuestamente, sólo crecieron los de los ricos. No es así. Las ganancias fueron pocas anualmente pero significativas por periodos más largos. De 1989 a 2007, el ingreso creció 14% para la familia media y 15% para la familia media sólida. Pero el segundo mensaje de los números es devastador: La Gran Recesión arrojó números de tan atrás como fines de la década de 1980 y comienzos de 1990.
El ingreso de la familia media en 2013 fue casi el mismo que en 1989. Para las familias medias sólidas, los ingresos de 2013 fueron sólo un poco más altos. La falta de trabajo, el subempleo, las horas cortas, los salarios estancados, todo eso tuvo un efecto.
La segunda tabla muestra el valor neto de estos grupos: activos (casas, acciones, bonos, ahorros de jubilación) menos deudas (créditos hipotecarios, préstamos para vehículos, préstamos estudiantiles, deudas de tarjetas de crédito). La historia es la misma. Hasta 2007, el valor neto creció gradualmente. Luego se desplomó y cayó a los niveles de fines de la década de 1980 o de 1990. Los precios más bajos de las propiedades especialmente ocasionaron daño.
El verdadero apretón de la clase media es éste: Las expectativas de las personas sobre sus estándares de vida fueron fijados en la década del 2000, mientras que sus ingresos y activos se quedaron estancados en niveles de hace 15 o 20 años.
La gran brecha no se borra rápidamente, incluso con una economía reanimada. Por supuesto, hay grandes variaciones entre familias. También, a la clase media alta y los ricos les fue mucho mejor. En 2013, el ingreso medio del 10% más rico fue de $229,600, dice SCF.
Pese a que eso fue de 1% por debajo de su pico en 2007, fue 22% más alto del nivel en 1989.
La brecha se aplica a innumerables estadounidenses de clase media. Habiendo sido golpeados, tienen muchos años para ponerse al día y alcanzar el nivel que alguna vez tuvieron.
Se sienten pobres porque están más pobres. Se sienten menos seguros porque están menos seguros. La severidad de la crisis, y el hecho de que sorprendió a la mayoría de los ‘expertos’, los conmocionó.
La pérdida de ingresos y riqueza agravó su sentido de vulnerabilidad.
Su precaución obstinada hace que pronosticar el futuro de la economía sea más difícil.
La crisis financiera y la Gran Recesión han afectado la psique nacional para peor. Vamos a vivir con este legado por un largo tiempo.
ECONOMISTA