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- 12/03/2026 17:32
En un entorno internacional marcado por la incertidumbre y la volatilidad, el concepto de eficiencia en las cadenas de suministro ha cedido su protagonismo a la resiliencia.
Durante el panel “Oportunidades para la región - Reconfiguración”, expertos de la CEPAL, SIECA y la Autoridad del Canal de Panamá coincidieron en que la geopolítica no es solo un factor externo, sino el motor que hoy define las rutas del comercio mundial, en el marco de Expocomer.
Bajo este prisma, Panamá se encuentra en una posición privilegiada, aunque enfrenta el desafío de transformar su capacidad de respuesta ante choques externos y profundizar sus lazos con el mercado centroamericano.
La transformación actual se manifiesta de forma geográfica y funcional. Nahuel Oddone, jefe de la Unidad de Comercio Internacional de la CEPAL, advirtió que vivimos una era de “interdependencia instrumentalizada”, donde herramientas comerciales como los aranceles se utilizan con fines geopolíticos.
Ante este escenario, Oddone propuso transitar hacia una “gobernanza anticipatoria”, integrando la prospectiva en la política pública para dejar de actuar en modo de reacción.
Esta visión sugiere que los países latinoamericanos deben fortalecer sus capacidades técnicas para no solo resistir las tendencias, sino operar estratégicamente dentro de ellas, especialmente ante el resurgimiento de políticas industriales inclusivas y sostenibles en las grandes potencias.
Desde la perspectiva operativa del Canal de Panamá, Andrés Orozco subrayó que el cliente actual valora la confiabilidad por encima de todo. Las líneas navieras han evolucionado de simples transportistas marítimos a actores con una alta integración vertical, gestionando logística terrestre y aérea para asegurar la continuidad del negocio.
El Canal, que maneja entre el 5% y 7% del comercio global y mantiene cuotas de mercado de hasta el 60% en rutas estratégicas hacia la costa este de los Estados Unidos, responde a estas señales mediante inversiones en capacidad portuaria y tecnológica.
Esta adaptación busca proveer certeza en un contexto de conflictos internacionales y disrupciones que han redibujado el mapa energético y de transporte.
Por otro lado, la integración con Centroamérica surge como un “colchón anticíclico” esencial para la economía panameña.
Eduardo Espinoza, del SIECA, destacó que la región ofrece una apuesta segura gracias a la certidumbre legal y reglas de juego armonizadas.
A pesar de que Panamá es una economía volcada a los servicios, su exportación de bienes hacia Centroamérica representa apenas el 10% del total, una cifra significativamente menor en comparación con sus vecinos, quienes dedican hasta la mitad de su oferta exportable al mercado regional.
La convergencia en aranceles y normativas técnicas presenta una oportunidad latente para que la industria panameña escale sus operaciones hacia un mercado de más de 56 millones de consumidores.
El panel resaltó la importancia de la especialización en nichos de alto valor, como los servicios modernos digitales y la agroindustria de precisión.
El éxito del café Geisha o la adaptación de frutas a las exigencias de mercados específicos en Europa y Asia son ejemplos de cómo la hiper-especialización permite a Panamá competir con éxito.
En conclusión, la reconfiguración global exige que el sector público y privado panameño trasladen la experiencia de planificación a largo plazo, característica del Canal, hacia el resto del aparato productivo, aprovechando la plataforma centroamericana para mitigar los riesgos de un mundo en constante cambio.