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Panamá cerca de erradicar la brucelosis y tuberculosis bovina sin vacunación
- 11/05/2026 00:00
La sanidad agropecuaria se ha convertido en una de las principales fortalezas de Panamá, al ser el pilar que permite competir y acceder a mercados internacionales. Así lo afirmó el ministro de Desarrollo Agropecuario (Mida), Julio Linares, al destacar los avances técnicos sostenidos que se han realizado en el campo y la presencia constante de equipos especializados en el territorio nacional.
Según el ministro, quien participó en la quinta edición del Foro Agropecuario de Consejo Nacional de la Empresa Privada, los esfuerzos desplegados en los últimos años han permitido que Panamá esté muy cerca de ser declarado libre de brucelosis y tuberculosis bovina sin necesidad de vacunación, un logro que marcaría un hito en la región y que confirmaría la existencia de un sistema sanitario activo, con cobertura nacional y capacidad de respuesta.
“La sanidad agropecuaria es una fortaleza de país porque es lo que permite competir y acceder a mercados”, subrayó Linares, al explicar que este resultado representa un avance determinante para la producción pecuaria y la seguridad alimentaria, además de abrir nuevas oportunidades de exportación y consolidar la reputación de Panamá como proveedor confiable en el ámbito agroalimentario.
Durante un encuentro virtual con la octava edición de la Academia de Exportadores de la Asociación de Exportadores de Panamá, el director nacional de Salud Animal del Mida, doctor Reinaldo Viveros, explicó que el proceso de erradicación ha sido dividido en etapas. La primera se ha concentrado en las fincas productoras de leche, donde se ha trabajado en alianza con asociaciones de productores, la industria y el ministerio para certificar que el sector lechero está libre de brucelosis y tuberculosis.
Según Vivero, este esfuerzo se complementa con el programa de trazabilidad, que garantiza que cada acción pueda ser demostrada con registros y evidencia científica, requisito indispensable para el comercio internacional.
Asimismo, detalló que la segunda etapa se desarrolla en las fincas de ganado de carne, mediante muestreos en mataderos y vigilancia epidemiológica, lo que permite avanzar hacia la declaratoria oficial de país libre de estas enfermedades.
El director nacional de Salud Animal del Mida informó que Panamá mantiene una prevalencia menor al 0.1% en brucelosis, mientras que en tuberculosis bovina no se registran casos desde 2017.
Sin embargo, aclaró que la ausencia de casos no significa automáticamente que el país sea libre, ya que es necesario demostrarlo mediante análisis epidemiológicos que confirmen que la enfermedad ha sido buscada en los lugares donde podría estar oculta y que no ha sido encontrada.
Viveros destacó que “este proceso es riguroso y se realiza bajo los estándares de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo que permitirá que, una vez Panamá se declare libre, se envíe un dossier con toda la evidencia a los socios comerciales y organismos internacionales para su reconocimiento oficial”.
“No basta con decir que estamos libres, hay que demostrarlo con registros, muestreos y resultados”, señaló, al subrayar que la confianza de los mercados depende de la transparencia y la solidez del sistema sanitario nacional.
La brucelosis bovina, causada principalmente por Brucella abortus, genera abortos espontáneos, nacimiento de terneros muertos o débiles, retención de placenta y reducción de la producción de leche. En los toros puede provocar inflamación de vesículas seminales, testículos y epidídimos, afectando la fertilidad.
Además, es una zoonosis: puede transmitirse a los humanos a través del consumo de leche cruda o productos lácteos no pasteurizados, así como por contacto directo con animales infectados.
Por su parte, la tuberculosis bovina, provocada por Mycobacterium bovis, es una enfermedad bacteriana crónica que afecta principalmente a los pulmones y ganglios linfáticos del ganado. Los síntomas incluyen pérdida de peso progresiva, tos crónica, linfadenopatía y la formación de tubérculos en órganos internos.
En los mataderos, los animales infectados suelen presentar lesiones granulomatosas que obligan a destruir órganos y despojos, lo que representa pérdidas económicas directas.