Panamá podría generar $4,200 millones al año con IA y automatización

La inteligencia artificial y la automatización abren una de las mayores oportunidades de productividad para el país hacia 2030, con impacto en logística, turismo, finanzas y otros servicios. El reto será aprovechar su potencial para elevar la productividad, capacitar a las personas y adaptar los procesos a una economía cada vez más digital

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La inteligencia artificial (IA) está dejando de ser un tema de incertidumbre para convertirse en una herramienta cotidiana en el mundo laboral panameño. Estudios recientes coinciden en que el país enfrenta un proceso de transformación acelerada, con retos en capacitación y oportunidades de productividad.

Panamá podría generar hasta $4,200 millones anuales hacia 2030 mediante la adopción de IA y automatización. Aunque el potencial técnico de automatización es de 53% de las horas de trabajo, ligeramente menor al promedio regional, la economía panameña se distingue por su perfil de servicios, donde los agentes inteligentes tienen un papel central en tareas de interacción, análisis y gestión, según el informe “Agentes, robots y nosotros: cómo la IA transforma el trabajo y las habilidades en América Latina” del McKinsey Global Institute.

Según el informe, 53% de las horas de trabajo en Panamá podrían ser automatizadas con tecnologías ya disponibles, frente a un promedio regional que oscila entre 55% y 59%.

Esta diferencia se explica por la mayor proporción de empleos vinculados a la interacción humana, la toma de decisiones y la gestión de servicios, donde los agentes inteligentes tienen un papel más relevante que los robots físicos.

En términos económicos, Panamá podría capturar hasta 4,200 millones de dólares anuales hacia 2030 mediante la integración de IA en sectores como logística, turismo y servicios financieros.

El país comparte características con Costa Rica, donde la transformación se concentra en agentes digitales capaces de asistir en tareas cognitivas, administrativas y de atención al cliente, explica McKinsey Global Institute.

El trabajador

Konzerta bajo la edición 2026 del estudio IA en el trabajo aporta un ángulo complementario: la percepción de los trabajadores.

Según la encuesta, más del 60% de los empleados afirma que la IA ya se utiliza en sus entornos laborales, especialmente en áreas administrativas, recursos humanos y servicio al cliente.

Lo más relevante es que el temor a perder el empleo por la automatización ha disminuido, mientras crece la disposición a capacitarse en nuevas herramientas digitales.

La investigación de Konzerta revela que los trabajadores panameños reconocen beneficios concretos: reducción de tareas repetitivas, mayor eficiencia en procesos y apoyo en la toma de decisiones.

Sin embargo, también señalan desafíos: la necesidad de formación en habilidades digitales, la adaptación cultural dentro de las organizaciones y la importancia de mantener valores éticos en el uso de la tecnología.

Jeff Alejandro Morales, gerente de Marketing de Konzerta en Jobint, señaló que la IA ya no es una promesa futura, sino una herramienta concreta que está transformando la forma de trabajar. No obstante, enfatizó que su uso debe complementar, y no sustituir, el criterio humano.

La región

El panorama regional muestra contrastes. Brasil y México, las dos mayores economías, combinan un fuerte impacto de robots en manufactura y logística con la expansión de agentes inteligentes en comercio y servicios.

McKinsey Global Institute detalla que en Chile, la minería y los servicios avanzados concentran la adopción tecnológica, mientras que en Colombia la agricultura y el sector servicios enfrentan retos fiscales y de seguridad que podrían ralentizar la transición.

En países como Bolivia, Ecuador y Honduras, la automatización física cobra mayor relevancia debido al peso del trabajo agrícola.

Más allá de las cifras, McKinsey Global Institute subraya que la IA no sustituirá masivamente empleos, sino que reorganizará tareas. En toda la región, 66% de las competencias actuales se aplican tanto en funciones automatizables como en aquellas que requieren intervención humana. Habilidades como resolución de problemas, trabajo en equipo y comunicación efectiva seguirán siendo esenciales.

Un hallazgo clave es el crecimiento acelerado de la demanda de “alfabetización en IA”. Entre 2023 y 2025, la necesidad de profesionales capaces de usar, gestionar y crear con inteligencia artificial aumentó 11 veces en América Latina, el doble que en Estados Unidos y Europa. Esta tendencia ya no se limita al sector tecnológico, sino que se expande a áreas creativas, administrativas y comerciales.

Retos

McKinsey Global Institute señala que en Panamá, el reto será rediseñar procesos de trabajo y capacitar a la fuerza laboral para colaborar con agentes inteligentes.

Recalca que la oportunidad radica en aprovechar la IA como herramienta para aumentar productividad en una economía de servicios, sin perder de vista la importancia de las competencias humanas que sostienen la interacción y la confianza en sectores clave como turismo, comercio y finanzas.

Por ejemplo, la encuesta de Konzerta revela que el 30% de los trabajadores afirma desconocer cómo usar la IA, mientras que un 25% considera que no es necesaria o indica que su uso no está permitido en sus organizaciones.

A pesar de ello, la necesidad de adaptación es clara: el 96% de los trabajadores asegura que busca mantenerse actualizado y adquirir nuevas habilidades para no quedar rezagado ante el avance tecnológico.

McKinsey Global Institute
El 53% de las horas de trabajo en Panamá podrían ser automatizadas con tecnologías ya disponibles, frente a un promedio regional que oscila entre 55% y 59%”
Konzerta
Más del 60% de los empleados afirma que la IA ya se utiliza en sus entornos laborales, especialmente en áreas administrativas, recursos humanos y servicio al cliente”
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