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‘Viabilidad no es garantía’: el reto de convertir la recuperación laboral en empleo sostenible
- 10/08/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️El mercado laboral panameño enfrenta una paradoja: la contratación aumenta, pero el desempleo todavía alcanza el 10.4%, equivalente a 227,302 personas desocupadas. En el primer semestre de 2026, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) tramitó 174,379 contratos, 31,461 más que en igual período de 2025, un incremento de 22%, según las cifras suministradas del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
La cifra refleja un aumento en la actividad contractual, pero no debe interpretarse como la creación de 174,379 nuevos puestos de trabajo. Los contratos tramitados pueden corresponder a distintas modalidades y no todos representan empleos permanentes o nuevos empleos netos.
Al mismo tiempo, la tasa de desempleo se mantiene en 10.4%, equivalente a 227,302 personas desocupadas. Ese contraste coloca en el centro del debate la capacidad de la economía para transformar una mayor actividad de contratación en una recuperación laboral sostenida.
El plan Panamá Pa’ Ti plantea como meta generar 80,000 nuevos empleos formales privados. Para el consultor empresarial y laboral René Quevedo, esa cifra es “perfectamente viable”, porque existe un antecedente reciente en el que la economía panameña generó un volumen superior de empleos formales privados no agrícolas.
Pero el propio Quevedo establece una diferencia entre posibilidad y certeza: “Viabilidad no es garantía”.
La advertencia adquiere relevancia porque el cumplimiento de la meta dependerá no solo de la capacidad de generar puestos de trabajo, sino también de las condiciones de inversión, consumo, liquidez, ejecución de proyectos y distribución territorial de la actividad económica.
Quevedo basa su valoración en el Cuadro 14 del Informe Laboral del INEC, correspondiente a octubre de 2024 frente a septiembre de 2025.
Según su lectura de esos datos, durante ese período se generaron 63,078 nuevos empleos formales privados, mientras que se perdieron 21,734 empleos formales agrícolas, aproximadamente la mitad de ellos en Bocas del Toro y la comarca Ngäbe Buglé.
Al considerar el resto de la economía, Quevedo señala que se generaron 84,812 empleos formales privados no agrícolas. Esa cifra supera la meta de 80,000 empleos planteada por Panamá Pa’ Ti y constituye el principal antecedente utilizado por el consultor para sostener que la meta es posible. “En el 2025 la economía ya generó casi 85 mil empleos formales privados no agrícolas y la tendencia se mantiene”, afirmó.
Sin embargo, el dato no significa que esos 84,812 empleos se hayan generado bajo Panamá Pa’ Ti ni que la economía esté garantizada para repetir ese comportamiento. Se trata de un antecedente que, según Quevedo, demuestra una capacidad previa de generación de empleo.
La diferencia es fundamental: una cosa es demostrar que una economía ha alcanzado determinado nivel de creación de puestos de trabajo y otra asegurar que lo hará nuevamente dentro del plazo y bajo las condiciones actuales.
Por eso, la expresión de Quevedo —“viabilidad no es garantía”— funciona como una advertencia sobre el riesgo de confundir capacidad potencial con resultado asegurado.
Los datos de Mitradel aportan otra dimensión al análisis.
De los 174,379 contratos tramitados durante el primer semestre de 2026, 54.4% correspondió a contratos definidos y 23.5% a contratos indefinidos. El 22% restante corresponde a otras modalidades o categorías no especificadas en los datos proporcionados.
La composición de los contratos es relevante porque permite observar que el crecimiento de la actividad contractual no equivale automáticamente a una expansión de la misma magnitud en el empleo permanente.
El aumento de 22% frente al primer semestre de 2025 constituye una señal positiva de mayor movimiento en el mercado laboral, pero por sí solo no permite determinar cuántos de esos contratos representan empleos nuevos netos ni cuántos permanecerán vigentes en el tiempo.
Este es precisamente uno de los puntos en los que el economista y decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá (UP), Rolando Gordón, pone el foco. “Yo creo que el plan Panamá Pa’ Ti, el Gobierno lo comenzó muy tarde. Ya han pasado dos años del gobierno de Mulino y ahora es que comienza a ser un plan, centrado en cuatro ejes, como usted sabe, de los cuales lo fundamental para ellos es crear 80 mil puestos de trabajo”, señaló el catedrático universitario.
Gordón considera que el tiempo disponible para ejecutar el plan constituye una limitación para alcanzar la meta. “Ya van prácticamente dos años y medio de su gobierno, y yo no creo que de aquí a que terminen los cinco años ese plan dé grandes resultados, puesto que por la burocracia y mientras se hacen los planes y se llega a acuerdos con la empresa privada para generar 80,000 empleos, creo que no va a ser posible”, recalcó Gordón a “La Decana”, tal y como lo hizo en una publicación del 2 de julio de este medio.
Su posición contrasta con la de Quevedo en un punto específico: mientras Quevedo observa un antecedente económico que sustenta la posibilidad de generar 80,000 empleos, Gordón pone el énfasis en el tiempo que queda para ejecutar las medidas y alcanzar ese resultado.
Gordón también cuestiona el ritmo observado de creación de empleo. “El año pasado, de septiembre del 2024 a octubre del 2025, se crearon 27 mil nuevos empleos”, sostuvo.
A partir de ese dato, ve difícil alcanzar los 80,000 empleos durante el período restante. “Yo considero que la cifra, llegando ya a este tiempo, de pasado ocho meses del gobierno, va difícil que la logre. Puede que logre elevarla un poco más, pero 80 mil nuevos empleos no creo que se llegue allá”, dijo.
Gordón también planteó una reflexión sobre el comportamiento del desempleo: “¿Cuántos se necesitan para bajar la tasa de desempleo uno o dos puntos?”. Y agregó: “Va a ser muy difícil que lo logre en los ocho meses”.
Su planteamiento debe entenderse como una valoración sobre la dificultad de alcanzar una reducción significativa del desempleo en el plazo que identifica, no como una relación causal entre la creación de determinados empleos y el comportamiento de la tasa de desempleo.
Gordón también considera que el comportamiento de los contratos debe analizarse según su duración. “Unos son los contratos de empleo, que puede ser que la mayoría son definidos, y otros son ya empleo indefinido, o sea, permanentes; y allí es donde está el problema que no se está dando. Es decir, los trabajos indefinidos que sumen una gran cantidad no son la gran mayoría”, sostuvo. Su argumento introduce una cuestión distinta a la cantidad total de contratos: la capacidad de convertir la contratación en relaciones laborales permanentes.
Quevedo, en cambio, centra buena parte de su análisis en las condiciones que pueden sostener la creación de empleo. “La economía no crece sola, crece cuando se genera oportunidades”, afirmó. Según el consultor, “la generación de oportunidades depende de dos variables: demanda y confianza, medidas a través del consumo y la inversión privada, especialmente en el sector interno de la economía, que genera la mayoría de los empleos. El consumo y la inversión privada preceden al empleo”. Desde su perspectiva, mientras el consumo y la inversión privada mantengan una trayectoria favorable, deberían existir condiciones para que continúe la generación de empleo formal privado.
A este análisis suma otros indicadores. Los ingresos por concepto de cuota obrero-patronal de la Caja de Seguro Social aumentaron 6.9%, mientras las recaudaciones tributarias por el Seguro Educativo crecieron 33%.
Quevedo también señaló que 2026 registra la cifra de venta de autos más alta de la década y que se produjo una reducción de la morosidad bancaria.
En los préstamos hipotecarios, la morosidad pasó de 4.9% a 4.1%, mientras que en las tarjetas de crédito bajó de 9.4% a 8.5%.
Estos indicadores son utilizados por Quevedo como señales de condiciones económicas que podrían respaldar la generación de empleo formal privado.
El consultor identifica, no obstante, una restricción de corto plazo. “A corto plazo, la economía enfrenta un importante déficit de circulante”, afirmó. Por ello, sostiene que “la capacidad de generar empleo dependerá de la velocidad con la cual se le pueda inyectar liquidez a la economía”, particularmente en el interior del país.
Las obras de infraestructura programadas por el Gobierno pueden contribuir a mejorar la situación laboral en las provincias, pero Quevedo considera igualmente necesario recuperar la inversión privada. “Urge estimular la inversión y generación de empleo formal privado”, señaló.
Esta posición conecta con uno de los principales problemas que identifica en el comportamiento territorial del empleo.
Quevedo sostiene que durante 2025 el 99% de la recuperación del empleo se concentró en Panamá, Panamá Oeste y Colón, mientras que el resto del país perdió 105,000 empleos. De esa pérdida, 60,000 correspondieron a empleos agrícolas, un tercio de ellos formales.
El comportamiento también afecta a los jóvenes. Según las cifras del INEC citadas por Quevedo, durante 2025 5,082 jóvenes entre 15 y 29 años perdieron sus trabajos, mientras otros 8,622 comenzaron a buscar empleo y no lo encontraron. En contraste, en la provincia de Panamá se crearon 24,615 empleos juveniles, otros 3,415 en Panamá Oeste y 1,087 en Colón.
El resto del país perdió 34,199 empleos juveniles, con aproximadamente un tercio de esa pérdida en Chiriquí. Los datos muestran que el desafío laboral no es solamente incrementar el número total de puestos, sino conseguir que la recuperación alcance las zonas donde el empleo continúa retrocediendo.
Quevedo vincula esa desigualdad con la pérdida de inversión en algunas provincias, particularmente Coclé, tras la salida de Minera Panamá, y Bocas del Toro, por la situación de Chiquita.
Según su análisis, estos acontecimientos tuvieron fuertes repercusiones sobre la liquidez de las economías locales. Moreira introduce el factor tiempo
El economista y financista Raúl Moreira plantea una advertencia distinta: incluso si los proyectos contemplados son capaces de generar empleo, sus efectos no necesariamente serán inmediatos.
Moreira considera que Panamá Pa’ Ti representa un nuevo anuncio orientado a mejorar la calidad de vida de la población, aunque espera que tenga mejores resultados que iniciativas anteriores.
“Esperamos que en esta ocasión se corra con una mejor suerte que los anuncios anteriores sobre todo de una gran generación de empleos y que al final quedaron en nada”, señaló.
Su perspectiva para el resto de 2026 es cautelosa.
“No se espera un incremento espectacular del nivel de empleo en lo que resta de este año”, afirmó.
Incluso prevé un aumento del desempleo antes de que comience a disminuir.
“Se espera su incremento antes que empiece a disminuir”, sostuvo.
Moreira atribuye esa expectativa a los tiempos de ejecución.
“La mayoría de los proyectos planteados tendría un efecto en el mejor de los casos a mediados del próximo año”, explicó.
La advertencia agrega una dimensión temporal al debate: aun cuando la meta de empleo sea considerada viable, los proyectos destinados a estimular la actividad económica pueden requerir meses antes de producir un efecto apreciable sobre el mercado laboral.
Moreira también considera que el turismo requiere una estrategia enfocada en promoción y capacitación.
“No hay déficit” de infraestructura privada, afirmó al referirse a la posibilidad de crear nuevas exoneraciones para ese propósito.
A su juicio, “sí deben crear las condiciones para promocionar el país y crear personal calificado para este sector”.
En materia de inversión privada, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en alianza estratégica con BID Invest, el brazo para el sector privado del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), impulsa una estrategia orientada a movilizar hasta $1,000 millones en financiamiento e inversión privada para Panamá.
“Es buena noticia la iniciativa del BID para impulsar la inversión privada”, valoró Moreira, aunque consideró necesario desarrollarla prontamente “para beneficio de todos”.
La inversión privada aparece, de esta manera, como un elemento común en el análisis de la recuperación laboral. Para Quevedo, resulta necesaria para sostener la generación de empleo; para Moreira, su impulso debe concretarse con rapidez; y para Gordón, los acuerdos con el sector privado debieron comenzar antes.