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Panamá tendrá hasta 2027 para implementar nuevo etiquetado de alimentos: organizaciones cuestionan uso de códigos QR
- 17/08/2026 14:19
Panamá avanza en la implementación del nuevo Reglamento Técnico Centroamericano (RTCA) de Etiquetado General de los Alimentos Envasados, una medida que busca establecer qué información debe estar disponible para los consumidores, pero que también ha abierto un debate sobre el uso de herramientas tecnológicas como los códigos QR.
El Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) realizó una reunión interinstitucional para coordinar la implementación de las nuevas disposiciones y explicó que el país cuenta con un plazo de ocho meses para ponerlas en marcha, por lo que el proceso deberá completarse en febrero de 2027.
Uno de los puntos discutidos es la denominada etiqueta complementaria, mecanismo que permite incorporar en español la información obligatoria que no aparezca en el empaque original.
Pero el MICI también planteó la posibilidad de evaluar alternativas tecnológicas que permitan al consumidor acceder a la información obligatoria en español cuando los productos sean comercializados en el país.
La propuesta no es nueva. Desde 2024, Panamá había llevado ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) una propuesta relacionada con el etiquetado de alimentos preenvasados que contemplaba el uso de tecnología y códigos QR como parte de las alternativas para facilitar el acceso a la información.
Para el sector industrial panameño, la implementación del nuevo reglamento no representaría un cambio significativo en sus operaciones.
Rosmer Jurado, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, explicó que la posibilidad de utilizar una herramienta tecnológica para consultar información en español ya había sido discutida y consensuada años atrás entre distintos sectores.
Según Jurado, la propuesta surgió de conversaciones entre la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, la Asociación de Exportadores y el Sindicato de Industriales, y posteriormente fue planteada en el ámbito centroamericano.
El dirigente señaló que la alternativa tecnológica estaría principalmente relacionada con productos que ingresen al país con información originalmente presentada en inglés.
En el caso de los fabricantes nacionales, explicó que la situación es diferente, debido a que deben colocar la información correspondiente en español para poder comercializar sus productos y obtener los registros sanitarios.
“Nosotros como fabricantes locales tenemos que colocarle la información en el idioma español”, explicó.
Por ello, considera que el nuevo reglamento no tendría un impacto directo sobre la industria nacional, que deberá continuar cumpliendo con los requisitos de etiquetado establecidos para los productos fabricados en Panamá.
Jurado también hizo una precisión importante: el reglamento que se está implementando corresponde al etiquetado general y no agota la discusión sobre la información nutricional.
Indicó que todavía está pendiente la adopción de otro Reglamento Técnico Centroamericano relacionado específicamente con la información nutricional y que sería necesario alcanzar un consenso sobre la forma en que esa información podrá estar disponible cuando el producto original esté en inglés.
Para productos que ingresen en otros idiomas, como chino o turco, la alternativa podría ser distinta y requerir una etiqueta complementaria en español.
Mientras el sector industrial considera viable la herramienta tecnológica, desde la sociedad civil existen dudas sobre si un código QR puede garantizar que todos los consumidores tengan acceso efectivo a la información.
Betty Cruzado, directora general del Movimiento de Alimentación Saludable de Panamá, recordó que las organizaciones han solicitado durante años avances en materia de etiquetado.
Sin embargo, advirtió que el etiquetado general no debe confundirse con el etiquetado frontal de advertencia, cuyo objetivo es permitir que el consumidor identifique de manera rápida y sencilla si un producto tiene cantidades elevadas de nutrientes críticos como azúcar, sodio o grasas saturadas.
Cruzado cuestionó especialmente la posibilidad de utilizar códigos QR como mecanismo para acceder a la información.
A su juicio, tener un teléfono celular no garantiza que una persona pueda consultar el contenido de un código QR, debido a las diferencias en acceso a internet y cobertura móvil que existen en el país.
La dirigente puso como ejemplo las comunidades indígenas y otras zonas donde la señal telefónica puede ser limitada o inexistente.
También señaló que existen consumidores de distintas edades que podrían enfrentar dificultades para utilizar este tipo de herramientas.
“No estamos yendo en contra de la tecnología”, aclaró Cruzado, sino que el reclamo busca que la información esté disponible de una manera que pueda ser comprendida y consultada por todos.
Para el movimiento, la información sobre los productos debe ser clara, precisa, sencilla y accesible sin depender necesariamente de un dispositivo electrónico o de una conexión a internet.
La discusión sobre cómo informar al consumidor ocurre en un país donde el exceso de peso constituye uno de los principales desafíos de salud pública.
Datos citados por la Organización Panamericana de la Salud señalan que el 71.7% de los adultos en Panamá presenta exceso de peso, mientras que el 35.3% vive con obesidad.
Estas cifras dan mayor relevancia al debate sobre la información disponible en los empaques, especialmente cuando se trata de productos ultraprocesados y alimentos con altos niveles de nutrientes críticos.
El Ministerio de Salud ha respaldado el proyecto de Ley de Etiquetado Frontal de Advertencia y ha señalado que esta herramienta permitiría a los consumidores conocer de manera rápida el contenido de los productos que compran.
El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, sostuvo en marzo pasado que muchas personas no tienen facilidad para leer las letras pequeñas de los empaques y que el etiquetado frontal permitiría conocer de forma sencilla qué contienen los alimentos.
El Minsa también ha advertido sobre la importancia de vigilar nutrientes como las grasas saturadas, los azúcares añadidos y el sodio debido a su relación con enfermedades como diabetes, hipertensión y afecciones cardiovasculares.
La diferencia entre ambos conceptos resulta fundamental. El etiquetado general establece información básica del producto, como sus ingredientes, fabricante, procedencia, peso y otros datos obligatorios.
El etiquetado frontal, en cambio, busca colocar advertencias visibles en la parte frontal del envase para identificar productos con niveles elevados de determinados nutrientes.
Cruzado considera que Panamá debe avanzar en ambos frentes y recuerda que países como Chile, Perú, Colombia, México, Uruguay y Argentina ya cuentan con sistemas de advertencia frontal.
La discusión tampoco es nueva. En 2024, cuando Panamá consultaba ante la OMC la propuesta del reglamento de etiquetado, ya se planteaba la utilización de códigos QR y otras herramientas tecnológicas.
En ese momento también se señalaba que el nuevo reglamento de etiquetado general sería parte de un proceso más amplio que posteriormente contemplaría aspectos relacionados con el etiquetado nutricional y el etiquetado de advertencia.
El Minsa ha recomendado a los consumidores revisar tanto el etiquetado general como la información nutricional antes de comprar un producto.
Entre los elementos que deben observarse están la lista de ingredientes, el tamaño de las porciones, las calorías, las grasas, los carbohidratos, la fibra, las proteínas, el sodio y los azúcares.
La institución también ha advertido que los ingredientes aparecen en orden de mayor a menor proporción, por lo que revisar esa lista permite conocer qué contiene realmente un alimento.
Para las organizaciones de alimentación saludable, el reto ahora será que el nuevo reglamento no se limite a establecer qué información debe existir, sino que garantice que esa información pueda ser entendida y consultada por toda la población.
Mientras el Gobierno coordina la implementación del RTCA, el sector industrial espera que el proceso avance sin generar mayores cargas para los fabricantes nacionales y las organizaciones de consumidores mantienen la presión para que el país dé el siguiente paso: un etiquetado frontal que permita identificar de manera rápida qué tan saludable es un producto.