‘Vigilín’, la mascota de la Acodeco

Actualizado
  • 19/10/2013 02:00
Creado
  • 19/10/2013 02:00
Muchas de las entregas publicadas en esta columna las dedicamos a la educación del consumidor, con miras a la creación de una cultura de...

Muchas de las entregas publicadas en esta columna las dedicamos a la educación del consumidor, con miras a la creación de una cultura de consumo responsable, transmitiendo todo el conocimiento acumulado, tras nuestra labor institucional tanto como administrador de la Acodeco por más de un lustro y como abogado en toda una vida; sin embargo, hemos escrito escasamente para explicar el significado de la simbología que nos sirve, hoy por hoy, para despertar y estimular el interés de una nueva generación de consumidores dentro de la sociedad panameña. Organizaciones como la nuestra, al igual que las personas, necesitan distinguirse y establecer sentido de pertenencia, primero entre sus miembros para luego consolidarse socialmente.

Uno de ellos es ‘Vigilín’, nuestra figura estrella o mascota institucional que entre niños y adultos ha sabido ganarse el cariño de todos.

Nos acompaña a todos lados, agarrado de la mano entre niños en los centros educativos y comunidades, también entre adultos en algún evento nacional e internacional.

‘Vigilín’ quiere significar, para chicos y grandes, un ojo vigilante que además de vigilar, también camina en todas las direcciones de frente al sol y sin gafas polarizadas que impidan su vista; proyectando de manera animada la misión y visión de la Acodeco, circunscrita en velar por el bienestar del país, promoviendo la libre competencia y defensa de los derechos de los consumidores, por un lado y por el otro, orientada a fomentar una cultura económica basada en la institucionalidad, equidad y transparencia del mercado.

Vino a la realidad como una epifanía casi divina, relata la historia tras su creación, a diferencia de un emoticono que sólo sirve para expresar el estado de ánimo del remitente en una comunicación vía electrónica; ‘Vigilín’ tiene vida, sentimientos y sabiduría en virtud del espíritu bueno que alberga en su interior y que a la vez le sirve, como dínamo, para sus labores diarias en beneficio de las niñas y niños del país.

Las fiestas de fin de año se avecinan y la familia Acodeco se prepara, una vez más, para —junto a ‘Vigilín’ y su ojo vigilante— caminar en procura de la defensa de los derechos de los consumidores, sean estos niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. Asimismo, para fiscalizar el comportamiento de las empresas que compiten entre sí en disputa del mercado nacional.

Y por último, recordarles a todos siempre que ‘Un consumidor informado tiene poder’.

ADMINISTRADOR DE LA ACODECO

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