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19 de Sep de 2020

América

El desastre de John McCain

PANAMÁ. Hace 40 días la vida le sonreía, más que nunca en sus 72 años, a John McCain.

PANAMÁ. Hace 40 días la vida le sonreía, más que nunca en sus 72 años, a John McCain.

La noche anterior, McCain había clausurado una exitosa Convención Republicana y su compañera de fórmula, la hasta entonces desconocida Sarah Palin, había irrumpido exitosamente en la escena política estadounidense. Tres semanas antes, el conflicto en el Cáucaso le había dado la oportunidad de mostrar sus conocimientos en política exterior. El conflicto, sobre todo lo demás, puso de relieve el papel ruso de superpoder emergente y eso asustó a los americanos, que corrieron hacia McCain buscando seguridad.

Pero, exactamente hace un mes, las cosas comenzaron a cambiar. El 14 de septiembre saltó la noticia de que Lehman Brothers estaba en bancarrota. El derrumbamiento de las estructuras económicas mundiales que le siguió trajo consigo el desmoronamiento de la campaña republicana, y hoy, a 20 días de las elecciones y en vísperas del tercer y último debate que le enfrentará a Barack Obama, las nubes son más negras que nunca para McCain.

ARMAS DE DISTRACCIÓN MASIVA

Muchos analistas coinciden en que el principal culpable del desastroso mes de McCain es él mismo. El candidato republicano y sus asesores han sido incapaces de ganarse la confianza del pueblo estadounidense en tiempos de crisis económica, y varios de los asesores económicos de la campaña de McCain figuran entre los responsables de la desrregulación que causó la crisis.

Por si fuera poco, los sistemáticos ataques personales lanzados contra Barack Obama tanto por McCain como por Palin (acusándolo de terorrista) han tenido el efecto contrario al deseado: mientras que han contribuido a crear una preocupante atmósfera de odio y extremismo en los mítines republicanos, la gran mayoría de los votantes piensa que McCain se ha concentrado más en tumbar a Obama que en ofrecer soluciones a los problemas del país. Los demócratas, por su parte, han asegurado que la intención de la campaña republicana era la de desviar la atención de los temas realmente importantes en la campaña. Al parecer, el tiempo les ha dado la razón.

el peso de la historia

En la historia moderna, ningun candidato a la Presidencia de Estados Unidos ha superado una ventaja de dos dígitos. Las pésimas decisiones y estrategias de la campaña de McCain han significado un disparo en el pie para sus opciones. La situación se ha puesto tan grave que hasta importantes figuras republicanas como Mitt Romney han declarado abiertamente su desacuerdo con el rumbo de la campaña.

Ahora, McCain intenta buscar un tono menos agresivo y más conciliador, pero quizás sea muy tarde. El debate de esta noche será para él la última oportunidad de aferrarse a una causa que parece completamente perdida. McCain está en la lona, se le acaba el tiempo y tiene sólo 20 días para levantarse.