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26 de May de 2020

América

Comienza la revolución

BOGOTÁ. La figura de Evo Morales es histórica en sí misma. Es el primer líder indígena de su país, y ahora, es el primer Presidente en e...

BOGOTÁ. La figura de Evo Morales es histórica en sí misma. Es el primer líder indígena de su país, y ahora, es el primer Presidente en ejercicio desde 1964 que logra un segundo mandato. Y de qué manera.

El 6 de diciembre acaparó el 62.5% de los votos, 10% más de lo que logró en las elecciones de 2005.

MORALES GANA LA ASAMBLEA

Pero la verdadera sorpresa se dio en la Asamblea Plurinacional, donde también venció, pues su agrupación, el Movimimiento al Socialismo (MAS), que cada vez se asemeja a un partido único, acaparó 24 de 36 escaños en el Senado, y en la Cámara de Diputados también se espera una ventaja arrolladora.

Este resultado, según expertos, es un guiño a la gestión de Morales, en especial a su buen manejo macroeconómico.

LA POLÍTICA DE GASTO SOCIAL

La nacionalización de las industrias energéticas le dio un buen colchón económico y, apoyado en los altos precios de hidrocarburos y materias primas, desarrolló una política de gasto social que incluía trasferencias y subsidios a las personas mayores, mujeres embarazadas y niños. Y además, para hacerle frente a la recesión, aumentó el gasto en 20%. El resultado no pudo haber sido mejor, pues Bolivia tiene proyectado crecer alrededor del 3%, el mejor pronóstico en la región.

El factor étnico influye en su éxito, pues el 65% de la población se define como indígena y hermana de sangre del Presidente. Pero, como afirma el investigador boliviano Carlos Toranzo, “con este resultado queda claro que no se trata de las instituciones, sólo del carácter. Evo es adorado como caudillo”.

¿Y LA OPOSICIÓN?

La jornada electoral también deja un balance negativo para la democracia boliviana. Aunque los comicios fueron trasparentes, lo preocupante es que, según Toranzo, “No hay oposición. Morales consolida una hegemonía política muy fuerte y nunca antes vista”.

Y deja claro que no cree en una democracia representativa, sino en una plebiscitaria, apoyada por las masas.

Esta hegemonía le otorga vía libre para poner en marcha su revolución social, plasmada en la nueva Constitución, diseñada por él y aprobada por los bolivianos en enero de este año.

Esta carta magna incluye cambios radicales, enfocados a aumentar los derechos de los indígenas.

Por ejemplo, destaca una mayor participación de los mismos en la política, un viraje en la rama judicial que daría el mismo estatus a los sistemas judiciales indígenas que a la justicia ordinaria, y un mayor grado de autonomía regional, pues las decisiones se tomarían en cuatro niveles: departamental, regional, municipal e indígena.

También, en un intento desesperado para sanear la corrupción, mal endémico del país andino, buscará eliminar el secreto financiero, para esclarecer la procedencia de las fortunas de políticos y empresarios.

LOS DESAFÍOS

Pero los desafíos que le esperan no son fáciles. Antes que nada, deberá cohesionar un país dividido y con un sistema político roto. Aunque su desempeño electoral mejoró en cuatro de las nueve regiones secesionistas, y la idea misma es ya muy remota, algunas como Santa Cruz siguen hostiles a su mandato.

Pero su mayor desafío será la economía. Después de años de superávit, en 2009 Bolivia tendrá déficit fiscal. Para continuar con su agenda de gasto, debe posicionar a Bolivia como un lugar atractivo para inversionistas extranjeros. Esta será la única manera de industrializar importantes sectores de la economía, como el petrolero.

MORALES, ALIADO DE CHÁVEZ

En cuanto a las relaciones exteriores, los socios obligados y preferidos de Morales seguirán siendo la Cuba de Fidel y la Venezuela de Chávez.

Pero el panorama regional está a punto de cambiar, y así también tendrá que hacerlo Bolivia. El continente está por dar un giro conservador y en el 2010, figuras conciliadoras, como Lula y Bachelet, darán paso a otros personajes con perfiles distintos y moderados.

Pero el mayor interrogante es su permanencia en el poder. Varios analistas afirman que todo líder fuerte cambia la Constitución a su antojo. Y los ejemplos de países vecinos apoyan esa tesis.

Aunque Evo desestimó la idea de una reelección en 2015, lo hizo de manera dubitativa al afirmar que “si hacemos una interpretación cabal, es una elección y una reelección, eso dice la Constitución. Sin embargo, en el caso mío nunca he pensado en la reelección, ni pensaba ser Presidente, aunque estoy creyendo en los sueños”.