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06 de Mar de 2021

América

Carter busca atenuar tensión

CUBA. El ex presidente estadounidense Jimmy Carter inició ayer su visita de tres días a Cuba para discutir con el gobernante Raúl Castro...

CUBA. El ex presidente estadounidense Jimmy Carter inició ayer su visita de tres días a Cuba para discutir con el gobernante Raúl Castro posibilidades de mejorar la relación bilateral, crispada por el encarcelamiento del contratista norteamericano Alan Gross.

Nueve años después de su primera visita a Cuba, el ex mandatario, de 86 años, llegó a La Habana en compañía de su esposa Rosalynn, en misión no gubernamental, y fue recibido en el aeropuerto por el canciller Bruno Rodríguez.

Carter, la figura política estadounidense más importante que ha visitado la isla en medio siglo de gobierno comunista, se reunió con líderes de la comunidad hebrea y con el cardenal Jaime Ortega.

El ex presidente, quien durante su gobierno (1977-1981) buscó normalizar las relaciones con Cuba, se reunirá con Raúl Castro, hoy, martes, luego de que visite el antiguo Convento de Belén, en La Habana Vieja. En su viaje de 2002, Carter tuvo varias reuniones con el entonces presidente Fidel Castro, de 84 años, quien elogió su ‘ética’ en un artículo de prensa, por lo que no se descarta que lo reciba esta vez en su casa, ahora ya retirado del gobierno.

El Centro Carter anunció que el viaje tiene un carácter ‘privado’ con el fin de informarse sobre las reformas económicas que impulsa Raúl Castro y analizar vías para bajar la confrontación entre ambos países, sin nexos diplomáticos desde 1961. Aunque hubo una tregua al llegar Barack Obama al poder en 2009, el conflicto volvió a subir de tono con el caso Gross, arrestado en diciembre de ese año y condenado el pasado 12 de marzo a 15 años de prisión, acusado de desarrollar un plan de redes informáticas clandestinas para socavar al gobierno comunista.

A pesar de no estar en Cuba en misión oficial, el gobierno de Obama y la familia Gross dijeron esperar que Carter, conocido por su talante negociador, busque una liberación ‘humanitaria’ del contratista, de 61 años y quien encara problemas de salud y familiares.

Estados Unidos, que no acepta acercamiento con Cuba mientras Gross esté encarcelado, lo reconoce como empleado de una empresa subcontratada por la Agencia Internacional para el Desarrollo.