12 de Ago de 2022

América

Crisis en gobierno de Dilma Rousseff

BRASILIA. A la creciente lista de personas que están descontentas con la presidenta Dilma Rousseff en Brasilia se ha sumado otro grupo: ...

BRASILIA. A la creciente lista de personas que están descontentas con la presidenta Dilma Rousseff en Brasilia se ha sumado otro grupo: las fuerzas armadas.

La decisión de Rousseff de designar a Celso Amorim —un diplomático de izquierda que supervisó la cercana relación de Brasil con Irán en años recientes— como ministro de Defensa ha enfadado a los militares, que ya manifestaban descontento por la escasez de recursos y presionan a la presidenta por un mayor presupuesto.

Los periódicos brasileños han dado a conocer quejas anónimas de altos mandos militares desde que Amorim fue designado la semana pasada como sucesor de Nelson Jobim, despedido por Rousseff tras criticar públicamente a otros miembros del Gabinete.

‘¿Desde cuándo los diplomáticos se preocupan por la guerra? Es como enviar a un doctor a hacerse cargo de una morgue’, dijo un alto oficial, según el diario local Folha de S. Paulo.

DETERIORO

Los militares de Brasil han visto el deterioro gradual de su influencia desde el fin de la dictadura militar en 1985 y ya no plantean una amenaza institucional a la democracia. Sin embargo, el Ejército sigue siendo vital en muchas áreas, como la supervisión de los esfuerzos por vigilar el narcotráfico en las fronteras, colaborando en materia de seguridad en grandes ciudades como Río de Janeiro, y la participación en algunos proyectos de obras públicas, como un enorme proyecto de irrigación en el empobrecido noreste.

‘Parece que estamos en un manejo de crisis permanente. La situación con los militares no ayuda’, dijo una fuente de la oficina de la presidenta que solicitó el anonimato.

A menos que Amorim logre administrar muy eficientemente su cartera, Rousseff podría verse obligada a elevar el presupuesto militar para desbaratar las quejas, una medida difícil en momentos en que está bajo presión para controlar el gasto.

‘Para tener una defensa significativa necesitas soldados que estén bien alimentados y equipados. La presidenta está al tanto de esto’, afirmó Amorim en sus primeros comentarios a la prensa tras asumir el cargo.

Rousseff, ansiosa por contener el creciente descontento, dijo en privado a los comandantes en jefe de las distintas ramas que no buscará revisar la ley de 1979 que otorga amnistía por crímenes políticos cometidos durante la dictadura militar.

POPULARIDAD

La popularidad de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, cayó seis puntos en cuatro meses, a 67%, contra el 73% que tenía en marzo cuando se acercaba a sus primeros cien días de gobierno, según la encuesta del Instituto Ibope divulgada este miércoles.

Rousseff inició su gobierno con una popularidad altísima y grandes expectativas, que se ajustaron en los últimos meses, explicó el gerente económico de la Confederación Nacional de la Industria.