21 de Feb de 2020

América

La ruta del dinero de Gaddafi en Panamá

PANAMÁ. ‘Antes de que los rebeldes de Libia derrocaran a su padre, Hannibal Al Gaddafi, de 36 años, tomó la precaución de revisar sus fi...

PANAMÁ. ‘Antes de que los rebeldes de Libia derrocaran a su padre, Hannibal Al Gaddafi, de 36 años, tomó la precaución de revisar sus finanzas. Había una transferencia bancaria por 13.999.928,82 dólares, otra por 6.439.201,76 y una tercera, más modesta, de 3.233.434,10. Los documentos con detalles de las cuentas en París, Panamá y Túnez fueron encontradas por The Independent en una computadora portátil que le pertenecía al cuarto hijo de Muammar Gaddafi, abandonada cuando huyó con su familia de su mansión en Trípoli’, así empieza el texto con el que el periodista del diario Independent de Londres, Kim Sengupta, dio a conocer el pasado 16 de septiembre los últimos intentos del clan Gaddafi para poner a resguardo parte de su fortuna. No sirvió de mucho. Gaddafi fue perseguido, arrinconado y luego asesinado por una turba -o quién sabe- que terminó haciendo justicia por mano propia enterrando para siempre la historia de un hombre que fue aplaudido por el mundo, reconocido en Latinoamérica y finalmente condenado por la comunidad internacional nucleada en la OTAN que decidió que 50 años de gobierno ya estaban bien.

La fortuna de Gaddafi se calcula en cerca de 50 mil millones de dólares y mucho más, repartido por el mundo en cuentas secretas por las que quizá ya nadie reclame. Salvo el nuevo gobierno.

Semanas atrás, en una conferencia de prensa acompañado del primer Ministro Británico James Cameron y del mandatario francés y flamante padre Nicolás Sarkozy, el jefe del Consejo Nacional de Transición, Mustafá Abdul Jalil, declaró: ‘Los ciudadanos de este país ganaban un promedio de 300 dólares mensuales. Le pedimos a los países extranjeros que nos den los detalles de las cuentas de los libios para que podamos traer el dinero de vuelta a casa’. ¿Escuchará el presidente Martinelli?

VIEJOS AMIGOS

La relación de Libia con Panamá ha sido profunda. Torrijos y Gaddafi llegaron al poder casi en simultáneo al final de los años 60’s. Años después en el 76, Torrijos realizó una gira por el país africano antes de la firma de los Tratados Torrijos Carter, en medio de su campaña panameña por internacionalizar la problemática de la Soberanía sobre el Canal. Gaddafi prometió apoyo, respaldó el reclamo nacional y algo más: le regaló a Torrijos dos camellos -ver recuadro-.

Con los años, las relaciones siguieron viento en popa. Durante la crisis económica de finales de los 80’s por la confrontación de Noriega con Estados Unidos, Libia intentó inyectar liquidez a un régimen que se tambaleaba por la falta de dólares: giró 20 millones buscando darle aire a Noriega. Incluso durante la invasión, la embajada Libia fue sitiada por las fuerzas nortemaericanas. Estando en la Nunciatura, Noriega tuvo una charla con Mario Rognoni en la que le pedía que le consiguiera asilo en la embajada de Libia. No hubo caso. A pesar de ello, Noriega, contrario a Gaddafi, supo preservar su vida.

EL DINERO.

En medio de las confrontaciones armadas que ensangrentaron Libia y provocaron más de 20 mil muertos, Hannibal, hijo de Gadafi huyó junto a su mujer Aline Skaf, una ex modelo del Líbano, y sus dos hijos hacia Argelia. Aunque el nuevo gobierno libio pidió a los argelinos que los devolvieran para enfrentar los cargos, incluyendo el de robo de bienes del Estado, aún no hay respuestas. Lo cierto es que Hanibal Gaddafi se preocupó por mantener a salvo parte de la fortuna familiar. Giró varias decenas de millones a diferentes puntos del planeta a través del Amen Bank y el Banco Internacional Norafricano. Así fue cómo, según el diario inglés The Independent, llegaron a Panamá más de seis millones de dólares. Gaddafi los giró a una empresa de nombre Indotex SA, que figura como activa en el Registro Público panameño. El agente residente de la sociedad es el buffette Landecho, López y Asociados. La empresa fue creada el 27 de abril de 1998, durante la presidencia de Pérez Balladares quién, casualmente, acompañó a Torrijos en su viaje a Libia.

Los socios que aportaron el capital inicial de 200 mil dólares son de apellido Begom, Fatimah y Suriah.

Mientras las nuevas autoridades Libias se aprestan a iniciar la reconstrucción del país y la recuperación de la fortuna diseminada por el mundo del Clan Gaddafi, la justicia internacional investiga la muerte del dictador. Son los cabos sueltos de una historia que estiró su final demasiado. Una historia que no podía terminar bien.