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12 de Apr de 2021

América

El sucesor de Chávez está entre Capriles y Maduro

VENEZUELA. Mientras una multitud de fieles adoraba el cuerpo de Hugo Chávez en la Capilla Ardiente, el arco heredero apuró la sucesión p...

VENEZUELA. Mientras una multitud de fieles adoraba el cuerpo de Hugo Chávez en la Capilla Ardiente, el arco heredero apuró la sucesión política y pasó a otra etapa: el Colegio Nacional Electoral (CNE) estableció que en 35 días habrá presidenciales, el 14 de abril. Todo pasó en menos de 48 horas. El viernes al medio día fue el funeral de Estado, a la tarde juró como ‘presidente encargado’ Nicolás Maduro y anunció que había ordenado concretar la elección. Ayer a la tarde se supo que los candidatos pueden presentarse hasta mañana.

Fue rápido Maduro. Consciente de que no hay tiempo para perder, el opositor Henrique Capriles Radonski avisó enseguida que iba a hacer un anuncio importante. ‘En las próximas horas hablaré al país sobre mi desición’, escribió en la red social twitter.

Finalmente Capriles no habló pero tiene claro que va a jugar en abril. Así lo confirmaron a La Estrella fuentes allegadas al candidato. ‘No hablará hoy pero será candidato’, dijeron.

La maquinaria electoral ya está en marcha, en medio de una fuerte polémica judicial y críticas que ven el avance de Maduro como un ‘fraude constitucional’.

Pero está hecho. Lo comunicó ayer a las 5 p.m. la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, que primero aclaró: ‘Estudiamos minuciosamente los extremos legales, constitucionales y técnicos para hacer posible esta convocatoria’.

En los papeles, la campaña que ya largó va a ser la más corta de la historia venezolana: 10 días desde el martes 2 hasta el jueves 11 de abril. Como no hay margen, van a usar los mismos registros electorales que el 7 de octubre de 2012, por lo que quedan afuera los jóvenes que cumplieron 18 años en estos seis meses, y suspenden los comicios locales que estaban previstos para el 14 de julio.

También flexibilizaron algunas reglas, como el tiempo que cada candidato puede usar en espacios publicitarios en radio y televisión.

EL LÍO JURÍDICO

Todo pasó en medio de una feroz batalla entre constitucionalistas y leguleyos sobre a quién le tocaba en verdad el puesto de Chávez.

Dicen los primeros que el punto es que Chávez no juró el cuarto mandato porque el cáncer lo alejó de esa posibilidad ya que estaba en Cuba bajo tratamiento. Al no asumir, le correspondía al presidente de la Asamblea, Diosdabo Cabello, hacerlo. Si hubiera jurado, entonces sí la Constitución indica que tome su lugar el vicepresid ente.

La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, explicó a la prensa venezolana la desición del Tribunal Supremo: ‘La sentencia interpretó el artículo 233 y señaló que el presidente Chávez estaba en ejercicio de sus funciones. Ante una falta absoluta corresponde al vicepresidente, en este caso, Nicolás Maduro, asumir como presidente encargado’.

En criollo: la Corte entendió que Chávez seguía en funciones por haber ganado la re-reelección y le extendió el plazo. No vio una interrupción ni necesidad de que vuelva a hacerse cargo de la posición que ya ocupaba, si era la misma persona.

El contrincante de Chávez en el 2012 no coincidió y denunció como ‘espuria’ la ‘maniobra’ legal. Capriles advirtió además que "Cuba no mandará en Venezuela", para agitar el fantasma de un régimen castrista en la región.

TIEMPO DE DESCUENTO

El apuro del oficialismo es interpretado en Caracas como un movimiento para evitar más fragmentaciones en el frente interno, antes que una operación relacionada con la oposición.

Sin el líder carismático, ese que aglutinaba y ordenaba a la tropa con un pestañeo, el mundo complejo y de diferentes tendencias que es el chavismo podría fraccionarse. Hay un grupo del ala radical de la izquierda, otros del comunismo y el Ejército, con una cultura vertical.

En ese universo, Maduro decidió actuar rápido y moverse firme. Luis Vicente León, director de Datanálisis, ve la radicalización del actual candidato a presidente como ‘una estrategia para atemorizar rivales, dentro y fuera del chavismo’. Una necesidad que impone la hora a este hombre que aquí propios y contrarios describen como conciliador y abierto al diálogo. La de acomodar el tablero de un giro para que todo encaje.