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25 de Feb de 2021

América

Legitimación de una dictadura

Lo más vergonzoso de la programada visita de los presidentes latinoamericanos a Cuba para asistir a una cumbre regional el 28 de enero n...

Lo más vergonzoso de la programada visita de los presidentes latinoamericanos a Cuba para asistir a una cumbre regional el 28 de enero no es que viajen a un país gobernado por una de las últimas dictaduras familiares del mundo, sino que probablemente no aprovechen la oportunidad para visitar también la cumbre paralela que la oposición pacífica de la isla planea celebrar al mismo tiempo.

Ni siquiera el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que quiere ser visto como miembro de una nueva generación de líderes más modernos y menos autoritarios, tiene planes de reunirse con ningún miembro de la oposición pacífica cubana, a pesar de que los mandatarios cubanos se han reunido repetidamente con la oposición mexicana cada vez que han visitado a México. Comparativamente, el expresidente Vicente Fox y su secretario de relaciones exteriores, Jorge Castañeda, se reunieron con líderes de la oposición durante una visita a Cuba en el 2002, y la ex secretaria de relaciones exteriores mexicana Rosario Green lo hizo con disidentes cubanos durante una cumbre celebrada en La Habana en 1999.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, no respondió a una llamada en donde le iba a preguntar si pensaba reunirse con líderes opositores durante su visita a la cumbre en Cuba. Guillermo Fariñas, uno de los líderes de la oposición cubana que planea asistir a la contra-cumbre de La Habana, me dijo en una entrevista telefónica: ‘El régimen de todos modos va a pagar un costo político’. ‘Si permiten la cumbre paralela, el costo político sería que los medios internacionales escucharán otras voces que no sean las oficiales, que les dirán lo que el gobierno oculta: que no hay democracia en Cuba. Y si no la permiten, eso demostrará que, a pesar de los esfuerzos mediáticos, políticos y diplomáticos que ha hecho desde el 2007 para mostrar que supuestamente hay cambios en Cuba, lo que hay aquí es una ola represiva’. El hecho de que los presidentes visitantes probablemente no se reunirán con la oposición los convierte en ‘cómplices’ de la dictadura, y cuanto más gestos de acercamiento hagan, más ayudarán a la dictadura cubana a fortalecerse, señaló.

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Ya es un chiste que los presidentes latinoamericanos hayan elegido al único gobernante de facto de la región —el general Raúl Castro, que es un dictador militar bajo la definición de cualquier diccionario— como presidente de la CELAC, cuando esa organización tiene entre sus principales objetivos ‘promover la democracia’ en la región.

Por supuesto, algunos presidentes visitantes alegarán que no pueden reunirse con disidentes durante una visita oficial porque deben respetar ‘la autodeterminación de los pueblos’. ¡Tonterías! ¿De qué ‘autodeterminación’ hablan, si el pueblo cubano no ha tenido la oportunidad de votar libremente para determinar su futuro desde hace 55 años?

Por tanto, si los presidentes visitantes no se reúnen con ningún miembro de la oposición pacífica cubana, será un día muy triste en la historia de la democracia latinoamericana.

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