25 de Feb de 2020

América

Tenso año económico para las relaciones Cuba-EE.UU.

Como reza el dicho popular, Cuba tendrá que hilar muy fino en este año 2016 cuando su economía ingresa a un período tenso

Como reza el dicho popular, Cuba tendrá que hilar muy fino en este año 2016 cuando su economía ingresa a un período tenso y de un recorte de su meta de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a solamente 2,0 por ciento después de un provechoso 4,2 en 2015.

Muchos suponían un alza del PIB semejante al pasado año por las oportunidades que hipotéticamente abriría el acercamiento con Estados Unidos, pero la vigencia del bloqueo sigue siendo un muro de contención al que se le ha echado más arena y cemento con factores externos adversos matizada por crisis política de algunos socios, las propias debilidades de la economía cubana, caída de precios internacionales de materias primas exportables, y trabas burocráticas que la ley de inversiones no acaba de derribar.

A ello se une un reto muy fuerte adquirido con el Club de París -y otros acreedores- que si bien condonó los intereses de una pesada deuda pactó pagos escalonados ineludibles del principal a los que hay que honrar obligatoriamente para rescatar la confianza de esos fiadores, lo cual conlleva un desembolso superior a los cinco mil millones de dólares.

Ese compromiso ejerce presión a todo el andamiaje económico, financiero y productivo del país que debe trabajar 2016 con un presupuesto deficitario de más de seis mil millones de dólares el cual tendrá que cubrirse en parte con endeudamiento y sustitución de importaciones.

Un problema adicional es que la demanda interna puede decaer por el estancamiento de los salarios, aunque un aumento del ingreso por turismo y remesas puede compensar en algo esa presumible caída.

Comparado con países de la región ese panorama está dentro de los parámetros normales del continente, y lo que lo hace diferente es el bloqueo por las dificultades que genera su aplicación para el despegue económico y solventar sus implicaciones financieras, comerciales y productivas.

De esos seis mil millones para cubrir el déficit y financiar importaciones e inversiones, casi dos mil millones serán destinados a la compra de alimentos que no produce el país, y es en lo que están enfocadas autoridades de distintos estados de Estados Unidos que están en estos momentos en Cuba o que recién la visitaron.

En ese contexto se inserta la visita del gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, junto a tres integrantes de su gabinete y una veintena de empresarios, cuyo objetivo proclamado fue fomentar los nexos económicos y comerciales con la isla, pues pese a las restricciones del bloqueo exporta a Cuba millones de dólares fundamentalmente en productos alimentarios.

Junto a Luisiana y Georgia, Virginia es uno de los estados que desde 2001 realiza ventas de productos agrícolas a Cuba gracias a una excepción del bloqueo que autorizó el Congreso en el año 2000. Sus ventas de soya, manzanas y carne de ave y de cerdo alcanzaron en 2013 los 40 millones de dólares, luego de tener un pico en 2011 de 66 millones, McAuliffe es el cuarto gobernador estadual norteamericano que visita la isla desde el 17 de diciembre de 2014. En esta visita coincidió con dos legisladores estaduales de Iowa que encabezan una misión comercial en busca también de oportunidades de negocio, el senador Steve Sodders y la representante Kirsten Running-Marquardt, ambos demócratas.

Si bien el bloqueo afecta un desarrollo más dinámico de la inversión extranjera, y en particular la estadounidense, hay quejas de los vecinos visitantes como la lentitud en la toma de decisiones y trabas, principalmente burocráticas, para concretar negocios debido al marco legal actual algo distante a la práctica de los empresarios norteamericanos, como la contratación directa de trabajadores.

Son temas de política nacional que, aunque los visitantes puede que no la asocien con el bloqueo, tienen una vinculación muy estrecha y si este se elimina es muy probable que ese marco legal se modifique para adaptarse a las nuevas circunstancias.

Hay un caso típico en negociación en este momento, el de Florida Produce, empresa de Tampa que desde hace años exporta productos agrícolas alimentarios a Cuba.

Ellos proponen establecer un almacén para ventas mayoristas en una zona de libre comercio en las afueras de La Habana para que opere por sí misma, pero uno de sus directivos declaró que las conversaciones iniciales con funcionarios indican que los cubanos prefieren una asociación.

Eso se debe a que el mercado interno cubano es un diamante en bruto, muy redituable y apetecido por diversas transnacionales, no solamente la de Tampa, y la empresa nacional no permite atisbos monopólicos en ese sector.

La nueva ley cubana de inversiones dejó a un lado viejos esquemas sobre el paquete accionario y admite incluso empresas con ciento por ciento de capital foráneo, pero en las que son de interés muy marcado del Estado, operan otras fórmulas, igual que sucede en cualquier país de este y otros continentes.

ANALISTA