25 de Oct de 2021

América

El cambio climático, entre los huracanados vientos políticos

Los destrozos de los huracanes que han castigado al Caribe y el sur de los Estados Unidos reabrieron, una vez más, el debate sobre la crisis climática mundial, cuyos efectos ya se están pagando en Panamá

Los peores temores de los habitantes de Antigua y Barbuda se hicieron realidad con la llegada del huracán Irma.

En un sombrío anuncio, Gaston Browne, primer ministro de la pequeña nación del Caribe, informó que una de sus dependencias, Barbuda, fue literalmente arrasada por Irma, un huracán categoría cinco, el máximo y más destructivo rango para este tipo de fenómenos en la escala de Saffir-Simson,

"Hay mucha destrucción, más del 90% (de todas las estructuras). La isla de Barbuda casi no es apta para la vida", dijo Browne.

Mientras tanto, pronósticos meteorológicos han puesto en alerta máxima a los demás países caribeños y al sur de la Florida. Acostumbrados a sucesos climatológicos como este, pero no con tal nivel de destrucción como el caso de Irma, según los registros del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.

CAMBIO CLIMÁTICO

Irma aparece a solo días del desastre dejado por Harvey en la ciudad de Houston (Texas) y agita también los "vientos políticos" sobre las responsabilidades de los países en torno al problema del clima.

El secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, atizó la discusión recordando el pasado 5 de septiembre ante la prensa, que en los últimos tiempos el mundo ha vivido un "espectacular deterioro" del cambio climático con "eventos sin precedentes" que han llevado a inundaciones y tormentas en Texas, Nepal, Sierra Leona e India, cuadriplicándose paulatinamente en las últimas cuatro décadas, señaló el titular de la ONU.

De acuerdo con el quinto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), existen amplias pruebas científicas que "demuestran con una seguridad del 95% que la actividad humana es la causa dominante del calentamiento (del clima) observado desde mediados del siglo XX."

Un debate científico sin dejar de ser político, y enrarecido recientemente tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.

Rodeado de convencidos negacionistas del cambio climático, el jefe de la Casa Blanca mandó un mensaje lapidario al dar por terminado la vinculación de su país al Acuerdo de París.

"Con el fin de cumplir con mi solemne deber de proteger a este país y a sus ciudadanos, Estados Unidos se retirará del acuerdo climático de París", sentenció Trump, apenas meses antes de que Harvey azotara a Houston.

Aunque Estados Unidos representaba solo uno de los 97 países que han ratificado el Acuerdo de París, es la segunda nación que más lanza dióxido de carbono al ambiente, después de otro gran contaminante, China, según un estudio del World Resources Institute.

La firma en 2016 del Acuerdo de París pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; aunque a diferencia de su antecesor (Protocolo de Kioto), este no es vinculante, siendo criticado duramente por esto, además de ser considerado insuficiente para mitigar la urgencia de enfrentar el paulatino daño ambiental.

‘EL PETRÓLEO PRIMERO'

Para Manuel Zárate, matemático egresado de la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo, especializado en lógica sistémica aplicada al ambiente y consultor de proyectos ambientales, el problema de fondo está ligado a los intereses de las corporaciones del sector de la producción de energía fósil.

Según explicó Zárate a La Estrella de Panamá , estas compañías mantienen inversiones multimillonarias en tecnología, perforaciones y en especial prospecciones a futuro que se cotizan en el mercado financiero. Ellos no están dispuestos a tomar una posición por las "energías limpias".

"Eso no es otra cosa que la más pura lógica del mercado de capitales en inversión energética, la ganancia de este poderoso sector por encima cualquier prerrogativa ambienta o social", señala Zárate.

El especialista apunta a que existe una especulación desmedida en este sector por parte de la elite corporativa cuyas ganancias exorbitantes podrían verse afectadas por un posible marco regulatorio como al Acuerdo de París.

"Ninguno de esos grupos jamás aceptarían un acuerdo que podría tumbar su capacidad especulativa" y agrega que este sector energético, junto al financiero y la industria de la guerra, son la columna vertebral de un "maridaje" que cohabita en Washington.

"Trump está montado en esas columnas vertebrales de acumulación política y económica, y a las cuales no van a renunciar", subrayó Zárate.

GUNA YALA, PRIMERA VÍCTIMA CLIMÁTICA

Keila Rodríguez, socióloga, especialista en temas ambientales y profesora de la Universidad de Panamá, advierte que nuestro país ya está teniendo consecuencias graves por los efectos del cambio climático.

"Panamá es el primer país de América Latina que ha sufrido un traslado de población producto del aumento del nivel del mar, en la comarca Guna Yala", señala Rodríguez a La Estrella .

La profesora explica que la salida paulatina de algunos habitantes de las islas, se está realizando sin ningún tipo de planificación y es poco conocido en nuestro país, siendo uno de los casos más destacados el de la isla Gartí Sugdup.

"Lo que pasa en esas islas es solo cuestión de tiempo para que ocurra en muchos otros sectores costeros de Panamá, hablamos sobre todo del área de Colón, Chame, Veraguas, entre otras, que tienen importantes niveles de riesgo", subraya Rodríguez, y agrega que en Panamá "se ha optado por un crecimiento desmedido que privilegia el ‘desarrollo' urbanístico, sin tener en cuenta las consecuencias de la devastación de nuestros recursos."