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11 de Apr de 2021

América

Joe Biden, favorito por las encuestas y los lobistas para enfrentar a Trump

El exvicepresidente demócrata busca desbancar a Trump seduciendo a una clase trabajadora estadounidense harta del elitismo de Washington, al tiempo que intenta complacer a los grandes intereses corporativos

Con 76 años, la presidencia de los Estados Unidos es la última gran apuesta en la carrera política de Joe Biden.

Este jueves el exvidepresidente se incorporó a la ya saturada lista de aspirantes demócratas para derrotar en 2020 al actual inquilino de la Casa Blanca y probable candidato de los republicanos, Donald Trump.

Aunque parte con ventaja en la mayoría de las encuestas, al veterano político le queda un largo camino para imponerse sobre 20 precandidatos presidenciales en un Partido Demócrata más diverso y levemente escorado a la izquierda, lo suficiente como para incomodar a un Biden históricamente ligado a los grandes lobbys corporativos.

Formado como abogado, inició su asenso a Washington como senador del estado de Delaware en 1972, siendo reelecto cinco veces de manera consecutiva (1978-2002).

Sin dejar de tener el solio presidencial como objetivo, Biden se presentó a los comicios de 1988 y 2008, declinando en ambas ocasiones ante las pocas posibilidades frente a sus rivales.

Tras respaldar la candidatura del expresidente Barack Obama (2008-2017), Biden llegó finalmente a la Casa Blanca -aunque como vicepresidente- por dos periodos.

Su indiscutible presencia como figura nacional e internacional, junto a una amplia experiencia en los pasillos del poder de la capital estadounidense, son algunas de sus principales bazas en la contienda, mismas que, paradójicamente, juegan en su contra al momento de acercarse a una base demócrata cansada del elitismo de Washington y Wall Street.

Consciente de esto, Biden programó su primer acto de campaña en la ciudad de Pittsburgh, núcleo industrial del estado de Pensilvania, y una de las regiones donde miles de ciudadanos de clase trabajadora blanca -históricamente votantes demócratas- optaron por Trump en 2016 y su llamado a ‘drenar la ciénaga', en referencia a la relación carnal entre el poder político y los intereses corporativos, ambos desconectados de la realidad que vive la mayoría de la población.

Un discurso que facilitó a Trump canalizar la profunda frustración de la clase trabajadora, golpeada por la crisis económica de 2008 y que ha visto menguar su capacidad adquisitiva en los últimos 30 años, de acuerdo a cifras de Pew Research Center.

Si bien al llegar al poder fue poco lo que drenó: nombró un gabinete de multimillonarios, aprobó un enorme recorte tributario para los más ricos del país y atacó la poca seguridad social pública, como el Obamacare, Trump busca mantener cautiva a esa clase trabajadora descontenta, agitando las cuestión racial como un problema nacional.

Para no repetir el naufragio sufrido con la campaña de Hillary Clinton, duramente cuestionada por estar relacionada con las élites que Trump aseguraba combatir, Biden tendría que dar un giro estratégico y de equipo, que parece difícil que ocurra.

El mismo día que el exvicepresidente anunció su candidatura, David Cohen, principal cabildero de Comcast, uno de los más poderosos monopolios comunicacionales del mundo, abría en Philadelphia una recaudación de fondos para su campaña.

Cohen no fue el único que formó parte del ‘comité anfitrión' del evento, de acuerdo a The Intercept. También formaba parte de éste, Kenneth Jarin, cabildero de la multinacional Condunet y otras empresas ligadas a servicios médicos.

El diario estadounidense menciona, además, que en la recaudación estaba Alan Kessler, lobista que trabaja para la compañía American Airlines y la transnacional Unisys Corporation, empresa dedicada a las tecnologías de la información.

"Bienvenido a la carrera, Joe dormilón (...) será (unas primarias) desagradable, estarás tratando con personas que realmente tienen ideas muy enfermas y demenciales. Pero si lo logras, te veré en el punto de partida"Donald Trump, presidente de EEUU

Otros de los asistentes reseñados por The Intercept es Daniel Hilferty, miembro de la junta directiva de America's Health Insurance Plans, uno de los grupos de presión ligados a las aseguradoras privadas y que mantiene una guerra campal contra las políticas de salud pública como el Medicare, el programa de seguros del que se benefician la clase media y los sectores más pobres de los Estados Unidos.

A diferencia de los electores, entre los donantes las barreras bipartidistas son casi inexistentes. Hilferty al igual que Cohen, han aportado fondos para campañas republicanas, incluyendo a la Trump.

Citando al Comité Federal del Elecciones, el diario indica que Cohen donó fondos para la campaña de Clinton al mismo tiempo que entregó dinero a la campaña de Trump.

Por otro lado, en la lucha por la candidatura demócrata Biden tendrá en el senador por Vermont, Bernie Sanders, quizás su principal contendiente, siendo éste el que por ahora ha aglutinado el avance del ala más progresista del partido e interpelado con mayor éxito a la base demócrata, mostrándose distante del elitismo que dirige el colectivo.

Otro flanco que aún tiene abierto Biden son las acusaciones hechas por varias mujeres sobre acoso y tocamientos inapropiados.

"Si le damos ocho años en la Casa Blanca a Donald Trump, alterará gravemente y para siempre el carácter de nuestro país",
Joe Biden, precandidato presidencial demócrata

En ese mismo plano, es recordada la controversia que enfrentó Biden durante la nominación de Clarence Thomas como juez de la Corte Suprema y las denuncias de acoso sexual de Anita Hill en 1991.

Entonces al frente del Comité Judicial del Senado, encargado de dar luz verde a Clarence -que finalmente fue ratificado-, Biden, en un panel compuesto solo por hombres, rechazó escuchar otros testigos a parte de Hill.

Aunque Biden votó en contra de Clarence, este episodio ha regresado tras los recientes señalamientos de acoso contra el demócrata.

Frente a esto, la campaña de Biden informó este jueves que este telefoneó a Hill para presentar sus disculpas por lo ocurrido hace 28 años. Sin embargo, Hill se mostró insatisfecha por el gesto.

‘Enfocarse en una disculpa para mí es una cosa (...) debe haber una disculpa para los otros testigos y una disculpa para el público estadounidense, porque ahora sabemos cuan profundamente decepcionados están los estadounidenses en todo el país por lo que vieron (...) y no solo las mujeres, ahora hay mujeres y hombres que realmente han perdido la confianza en nuestro gobierno para responder al problema de la violencia de género', dijo Hill a Biden, según que contó esta a The New York Times .