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19 de May de 2022

América

Chile retoma las clases presenciales obligatorias tras dos años de pandemia

El Ministerio de Educación impulsó este año una campaña para volver sin condiciones a las aulas de forma obligatoria a partir de marzo

Gabriel Boric
El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, llega al primer encuentro del próximo gabinete de Gobierno.EFE

Los escolares chilenos volvieron este miércoles a las aulas para iniciar un nuevo curso académico que será totalmente presencial y sin aforos por primera vez desde el inicio de la pandemia debido a las altas tasas de vacunación que existen en el país, incluido entre los niños mayores de 3 años.

"Nuestro compromiso es volver a clases, pero volver de forma segura (...) Todos los seres humanos queremos proteger a nuestros niños”, afirmó el presidente Sebastián Piñera.

La escuela, agregó, es "una aliada para los padres en la educación de sus hijos” y "uno de los lugares más seguros que tienen la inmensa mayoría de los niños para poder hacer y desarrollar su vida”.

Además, destacó el mandatario, el retorno a clase se produce tras un proceso de vacunación contra la covid-19 que incluye a los niños a partir de los 3 años y que alcanza a más del 93 % de la población total (19 millones de habitantes) con el esquema completo.

DOS AÑOS SIN OBLIGACIÓN DE IR A CLASE

Desde que llegó el virus en marzo de 2020, no se había producido un retorno presencial rotundo por falta de consenso entre el Gobierno, partidario de volver a las clases, y el gremio de profesores, que durante meses denunció que no existían los medios e infraestructura para cumplir los aforos y protocolos sanitarios.

Con firmeza, el Ministerio de Educación impulsó este año una campaña para volver sin condiciones a las aulas de forma obligatoria a partir de marzo, cuando arranca el curso, y condicionó el pago de subvenciones a los centros escolares a que hubiera un retorno real.

Hasta ahora, el 98 % de los establecimientos del país estaban funcionando con clases presenciales, pero la mayoría se impartían de forma híbrida, intercalando con lecciones virtuales, y no siendo mandatorio acudir.

"La situación nos preocupa. Los protocolos de los colegios, liceos y jardines infantiles no son suficientes para garantizar la seguridad", lamentó el director del Colegio de Profesores, Carlos Díaz, que descartó volver a un sistema híbrido.

Ahora, añadió, "depende de cada comunidad escolar el tener las herramientas para ir buscando las mejores condiciones para los estudiantes".

"No podemos tener 30 ó 40 alumnos en un mismo salón, sin distancia de seguridad. Tendremos que encontrar nuestras propias soluciones", dijo en una rueda de prensa.

En una declaración conjunta, la oficina regional de Educación para América Latina y el Caribe de Unesco y Unicef Chile enfatizaron que el país sí está preparado para volver a las clases presenciales y alertaron sobre la profundización de algunas problemáticas como "la brecha entre estudiantes de diferente nivel socioeconómico".

"La presencialidad permite el encuentro entre estudiantes, promueve la actividad física, facilita el acceso a servicios básicos como la alimentación escolar y es un apoyo fundamental para las familias donde los adultos deben trabajar", señaló la misiva.

ALTA VACUNACIÓN ENTRE LOS ESCOLARES

El retorno a las clases presenciales se produce tras un drástico aumento de casos de covid-19 que se desató en enero y febrero por el avance de la contagiosa variante ómicron y que elevó el número de infectados diarios hasta casi 40.000 y los pacientes graves a más de un millar.

Pese al avance de esta cepa, las autoridades no impusieron nuevos confinamientos ni el cierre de fronteras, aunque sí redujeron aforos en la mayor parte de las regiones, una medida que no va a regir en las aulas, que no tendrán límite de estudiantes.

En paralelo, y al contrario que los dos años anteriores de pandemia, más del 90 % de los estudiantes escolares ya cuentan con su esquema de vacunación completo, según cifras oficiales.

Chile es uno de los pocos países que está vacunando a niños desde los 3 años y es uno de los que más rápido ha inoculado del mundo: casi 13 de los 19 millones de habitantes ya ha recibido una tercera inyección.